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Leyes de la Mafia - Gabriel Costello

Leyes de la Mafia - Gabriel Costello

Status: Terminada
Genre:Acción / Mafia / Amor a primera vista / Niñero / Padre soltero / Completas
Popularitas:149
Nilai: 5
nombre de autor: Daysi Simplicio

Hijo mayor de la mafia Costello, Gabriel asumió el lugar de su padre poco después de que Henrique Costello se retirara, entregándole así el trono y todas las responsabilidades de la organización al hijo. Gabriel, quien siempre había tenido control sobre su vida, se enfrenta ahora a una situación de su pasado que lo hace replantearse su futuro.

El destino cruza su vida con la de Alice Taylor, una joven que lucha por sobrevivir junto a su familia. Alice descubrirá todo el mundo oscuro en el que Gabriel se mueve. ¿Será posible que incluso un hombre sin corazón aprenda a amar?

NovelToon tiene autorización de Daysi Simplicio para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20

*Alice

Estaba muy ansiosa por saber si sería elegida para la vacante de niñera de Nicole. Ayer, después de la entrevista, pasé el día con doña Ruth y Noah. Al final de la tarde, Jéssica llegó y fuimos a comer una pizza.

Jéssica - Amiga, sabes lo que necesitas, salir un poco.

Pongo los ojos en blanco mientras juego con Noah.

Alice- Con toda seguridad no lo necesito.

Jéssica - ¿Cuánto tiempo hace que no besas a nadie?

Alice - No sé, Jéssica, no me pongo a contar.

Jéssica se rió y se burló de mí. Al final de la noche me hizo dormir de nuevo en su casa. Me desperté hoy muy temprano y ayudé a doña Ruth a preparar el café. Como es sábado, Jéssica no trabaja hoy, pero me prometió que me llevaría a casa. Sé que ella quiere ayudarme, pero no puedo abusar. Jéssica se despertó alrededor de las 09:00 y después del café fuimos a mi casa. Me despedí de Jéssica y fui hacia mi casa. Tan pronto como llegué a la puerta, vi mis cosas esparcidas y el aviso de desalojo pegado en la puerta. Me desesperé al ver mi ropa esparcida, mis muebles y todo lo que tenía allí expuesto. En ese momento, doña Ruth salía de su casa.

Ruth- ¡Ay, Dios mío, Alice, ¿qué pasó?

Corrió hacia mí cuando vio mi desesperación.

Alice- Me desalojaron, doña Ruth, ¿qué hago ahora?

Me aferré a doña Ruth como si pudiera fundirme con ella. Todo el dolor que sentía parecía desgarrarme por dentro. No tenía a dónde ir ni sabía qué hacer con mis cosas esparcidas allí en la calle.

Ruth- Hija mía, vamos a juntar todo eso. Tengo un galpón donde puedes poner tus muebles. Trae tu ropa y quédate conmigo en mi casa.

Alice- No puedo, doña Ruth, no puedo molestarla. Voy a arreglármelas.

Digo mientras me limpio las lágrimas.

Ruth- Alice, no es momento para eso, no puedes quedarte en la calle y no voy a dejar que eso suceda. Espera aquí, tengo un amigo que puede ayudarnos a organizar estas cosas.

Doña Ruth va a su casa y vuelve hablando por teléfono.

Ruth- Listo, ya está en camino. Vamos a juntar tu ropa y llevarla a mi casa.

Sin tener mucho que hacer, empiezo a recoger mi ropa. Un amigo de doña Ruth llega con un camión pequeño y empieza a colocar mis muebles y cosas grandes para llevar al galpón de ella. Mi cama y el armario pequeño con mi ropa los llevo a la casa de doña Ruth. Allí hay dos habitaciones y como ella vive sola no fue difícil acomodarme en su casa. Yo tampoco tenía muchas cosas, así que no fue difícil organizar todo en el camión para que el hombre lo llevara. Después de tener todo organizado, me di una ducha mientras doña Ruth fue a comprar algunas cosas para preparar el almuerzo.

Sentí que las fuerzas se desvanecían de mí y empecé a llorar. Empecé a resbalarme por la pared y me senté en el suelo debajo de la ducha, abracé las piernas mientras lloraba, me sentía inútil, fracasada, sola. Nunca tuve una vida fácil, en mi infancia vi a mis padres matarse a trabajar para mantenernos, a pesar de tener nuestras propias tierras y la plantación, nosotros no fabricábamos el vino, nuestra parte era solo plantar las uvas y venderlas después de cosechar. Muchas veces la cosecha no era buena y mi padre acababa perdiendo a los clientes. Fueron tiempos difíciles, pero nunca pasamos necesidad, él hacía de todo para que tuviéramos al menos lo básico dentro de casa.

Siempre estuve agradecida a mis padres por todo, y siempre tuve ganas de cambiar de vida para poder ayudarlos. Cuando vine a la ciudad fue con la intención de terminar mis estudios y conseguir un empleo digno que me diera condiciones de ayudar a mis padres, lamentablemente eso no está siendo posible ahora. Después de un buen tiempo allí llorando salí del baño y fui a vestirme, doña Ruth con su sonrisa acogedora me llamó para ayudar en la cocina, y de una cierta forma aquello me animó. Después del almuerzo Jéssica llamó y le conté lo que había sucedido, no tardó ni 15 minutos y ya estaba aquí dándome apoyo.

Puede que no tenga dinero ni posesiones, pero tengo a mi familia y a mis amigos a mi lado, eso vale mucho más que cualquier riqueza. Jéssica se fue ya pasadas las 22 horas, doña Ruth ya se había recogido y aunque ella me decía que no me preocupara en ayudar yo ya estaba preocupada, yo no quería ser un peso para doña Ruth, yo sé que ella es jubilada y que sobrevive de eso, yo no puedo ser un gasto más en su vida, organizo la cocina pues había hecho palomitas y brigadeiro para comer con Jéssica, después de lavar todo me cambio de ropa y me acuesto para dormir.

Estaba sola en una casa oscura y silenciosa.

Alice- Hola.

Miro a los lados y no veo mucha cosa, un sofá viejo en el rincón y el olor a bebida por todo el lugar.

Alice- ¿Hay alguien ahí?

Pregunto pero nadie responde, empiezo a caminar en dirección a un pasillo con poca iluminación, hay algunas puertas y todas estaban cerradas, respiro hondo sintiendo mi corazón latir acelerado, paso por la primera puerta y no escucho nada, sigo caminando y en la tercera puerta escucho un gemido bajo.

Alice- Hola.

Hablo nuevamente pero no hay retorno, llevo la mano al pomo y giro, la puerta se abre despacio y lo que veo hace que mi cuerpo se hiele, un hombre sentado en una silla amarrado a ella, todo lastimado y sangrando mucho.

Alice- ¿El señor está bien?

Pregunto bajo y él levanta la cabeza despacio, su rostro lleno de hematomas y cortes, su labio sangra y la ceja está cortada.

Hombre - Viniste.

Da una leve sonrisa, me quedo sin reacción mientras solo lo encaro.

Hombre - Esperé tanto por ti Alice, por favor sácame de aquí.

Alice- ¿Quién eres tú?

Me aproximo despacio y me agacho cerca de él intentando soltar sus piernas.

Hombre- No soy nadie.

Suelto sus piernas y brazos y él me mira con una sonrisa en el rostro.

Hombre- Gracias Alice, ahora ven, te necesitamos.

Él extiende la mano y yo observo, con mucha dificultad y reticencia llevo mi mano a la suya, pero cuando toco siento un hormigueo en mi cuerpo y todo se oscurece.

Me despierto sobresaltada con mi corazón casi saliendo por la boca, llevo mi mano a la cabeza mientras flashes del sueño aún están vividos en mi memoria.

Alice- ¿Qué fue eso?

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