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Espinas

Espinas

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Posesivo / Completas
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

🚩⚠️🔞Azael, CEO de una firma exclusiva. Creció bajo el yugo de padres controladores que trataban su vida como un negocio; por eso, él ahora controla todo a su alrededor para nunca volver a ser vulnerable. No tolera que nada que considere "suyo" escape de sus manos.
Bastian, un pasante de último año en la empresa. Trabaja bajo una presión brutal porque necesita el dinero y los contactos para costear el costoso tratamiento médico de su madre.
NO APTO PARA PERSONA SENSIBLES Y NO TIENE UN FINAL COLOR DE ROSAS. Están advertidos.🔞⚠️🚩

NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Por las nubes

El reloj de pared de la dirección ejecutiva marcó las dos de la tarde del martes. El piso veintiocho de la firma continuaba sumido en un silencio frío que aumentaba la adrenalina. Bastian se encontraba de pie al lado derecho del escritorio principal, manteniendo la compostura ejecutiva impecable. Por fuera, parecía el asistente perfecto revisando los informes de las cuentas internacionales, pero por dentro, el implante llevaba horas emitiendo una vibración sutil al sesenta por ciento de su capacidad, manteniendo su interior ardiendo con un calor espeso.

Los pasadores elásticos ocultos en la costura de la lana italiana presionaban los sensores contra su muñeca y su tobillo. En la pantalla del teléfono celular de Azael Brinkman, que descansaba sobre el cristal de la mesa, el algoritmo registraba fielmente el ritmo cardíaco de Bastian en ciento quince pulsaciones por minuto, delatando el desgaste del entrenamiento continuo.

La imponente puerta oscura se abrió con un sonido seco. Josh entró al despacho presidencial portando una carpeta de cartón rígido con el logotipo oficial de la facultad de economía donde Bastian solía cursar su último año antes de que su vida se transformara en este cautiverio.

—Señor Brinkman, el mensajero de la universidad acaba de entregar la notificación de la baja definitiva del estudiante Bastian Murphy —informó Josh con su habitual voz neutra, dejando el documento sobre el escritorio principal—. El decano de la facultad exige la firma inmediata del joven en este formulario de renuncia irrevocable para proceder con la cancelación de su matrícula del próximo semestre, tal como lo solicitó su oficina de seguridad.

Bastian levantó la mirada de golpe, sintiendo que un frío terrible le recorría la espina dorsal. El pánico se instaló en su pecho como una garra afilada. Aunque la noche anterior en el sillón de cuero Azael había reducido las cenizas de su diario íntimo a la nada, ver el papel oficial de la universidad era el golpe de gracia para su antigua vida de estudiante. Significaba borrar legalmente el único puente que le quedaba con el mundo exterior.

—Trae el documento, Josh, y déjanos solos —ordenó Azael Brinkman, sin apartar sus ojos cargados de una locura posesiva de la silueta de su asistente.

—Entendido, señor —respondió el hombre de confianza, dándose la vuelta y cerrando la puerta principal con el cerrojo, aislando por completo a los dos hombres en el piso veintiocho.

Azael tomó el formulario de la facultad y esbozó esa sonrisa que tanto fascinaba y aterrorizaba al joven Murphy. Miró a Bastian, cuyas mejillas lucían pálidas por la culpa y el desgaste de la videollamada matutina con Stella.

—Acércate, pequeño —mandó el director ejecutivo. Su voz era suave, pero arrastraba la firmeza inamovible de un veredicto —. Es momento de formalizar lo que tu cuerpo ya sabe. Ya no eres un estudiante universitario que sueña con casarse, tener hijos o viajar por Europa con Robin. Tu educación, tu tiempo y tu firma legal me pertenecen de manera exclusiva.

Bastian caminó con pasos torpes y pesados hacia el escritorio. El metal de la pesada cadena de oro con las iniciales aoretaba su garganta bajo la corbata con cada respiración corta y agitada.

—Ponte de rodillas —ordenó Azael, sentándose en su silla y extendiendo el documento sobre sus propios muslos de manera dominante—. Firmarás tu baja de la facultad apoyando este papel sobre mis rodillas. Quiero que sientas la asimetría de nuestro poder con cada trazo de tinta negra.

Bastian tragó saliva con dificultad. Se dejó caer de rodillas sobre la alfombra de la oficina, apoyando el torso sobre las piernas de su jefe y tomando el bolígrafo que Azael le ofrecía con dedos temblorosos.

Antes de que la punta tocara el papel, el pulgar de Azael Brinkman rozó la pantalla de su teléfono celular, activando el algoritmo para incrementar la vibración del tapón anal al ochenta y cinco por ciento de su capacidad máxima.

Un corrientazo de placer brutal recorrió la columna de Bastian. El joven Murphy soltó un jadeo agudo y prolongado que retumbó en los enormes ventanales del despacho presidencial, mordiéndose el labio inferior con tanta fuerza que casi derrama sangre para no perder el control frente a las cámaras de la oficina.

Su miembro se puso completamente erecto dentro del pantalón. Bastian sentía que sus paredes internas se contraían con violencia alrededor del dispositivo de silicona, enviando alertas continuas de un placer asfixiante directamente a su pene.

—Firma el documento, pequeño —susurró Azael en un tono de voz ronco y devorador, inclinándose sobre su cabeza y acariciándole el cabello alborotado con una lentitud fría —. Cada letra de tu nombre en este papel destruirá tu pasado en la facultad. Tu carne solo se expande por mí, y tu futuro se gestionará exclusivamente desde mis deseos.

Con los ojos empañados por las lágrimas del éxtasis del dolor placentero, Bastian presionó la punta del bolígrafo sobre el formulario oficial y estampó su firma en la línea de la renuncia irrevocable. Su carrera universitaria había sido borrada de la faz de la tierra por su propia mano, entregando el último bastión de su libertad humana al monstruo corporativo a cambio de asegurar el tratamiento médico perpetuo de Stella Murphy en la clínica VIP.

Azael recogió los papeles con satisfacción, los guardó en el cajón de la mesa de centro y miró fijamente al joven, cuyas lecturas en los sensores biométricos de la muñeca habían saltado a ciento cuarenta latidos por minuto en la pantalla de control. El desgaste físico y la vibración continua del microchip estaban llevando al cuerpo de Bastian al límite de la resistencia.

—Tu pulso está por las nubes —sentenció Azael, poniéndose de pie con total tranquilidad y acomodándose las mangas de su camisa blanca—. Las lecturas acumuladas por los sensores indican una agitación muscular extrema en la entrepierna de tu pantalón. El refuerzo de microfibra está saturado por los fluidos de tu deseo involuntario. Es hora de realizar una inspección física correctiva.

Azael tomó a Bastian por el cuello de su traje, levantándolo del suelo con una fuerza superior que no admitía réplicas, y lo arrastró directamente hacia el baño privado de la dirección ejecutiva, una Habitación oculta detrás de la estantería de libros confidenciales del despacho presidencial. El baño era iluminado por luces LED tenues, sin ventanas ni cámaras de seguridad, asegurando la privacidad absoluta de los dos hombres.

Azael cerró la pesada puerta de madera con el pestillo. El aislamiento de Bastian era total; el universo entero se reducía a las cuatro paredes del baño de la oficina y a la imponente figura de su captor.

—Quítate el saco y el chaleco —ordenó Azael, colocándose frente al espejo de cuerpo entero con su teléfono celular en la mano—. Desabrocha los pantalones. Quiero verificar el estado de la silicona en tu interior y comprobar si los cables no se han movido de los pasadores elásticos ocultos de la costura.

Bastian obedeció en silencio, con las manos temblorosas debido a la intensa adrenalina. Se despojó del saco y desabrochó el cinturón del pantalón, jalando la prenda hacia abajo junto con su ropa interior, dejando su desnudez y su miembro completamente expuestas bajo las luces blancas del baño. Su miembro ya se encontraba erecto y goteante.

Azael se arrodilló lentamente entre las piernas de Bastian, atrapando el cuerpo del joven contra la superficie fría de la barra del lavabo. Con una lentitud asfixiante, Brinkman introdujo sus dedos pulgares en las costuras internas de la entrepierna, revisando los pasadores de tela elástica antes de clavar su atención en la intimidad de su prisionero.

—El juguete de silicona está perfectamente alojado —susurró Azael en un tono de voz ronco y posesivo, pasando las puntas de sus dedos fríos alrededor de la base del tapón anal negro satinado. El contacto físico envió una descarga eléctrica directa por la columna de Bastian, haciéndolo arquear la espalda contra el espejo del lavabo, estirando la enredadera de espinas negras de su tatuaje en el dorso—. Pero el microchip registra que tus contracciones musculares han sido demasiado agresivas durante la junta de esta mañana y la firma de la baja. Tu cuerpo está intentando expulsar. Necesitamos aplicar una inspección correctiva de inmediato.

Azael extrajo el dispositivo de silicona de un solo tirón controlado, provocando que Bastian soltara un gemido agudo de pura frustración y vacío instantáneo en el silencio del baño. Sin embargo, antes de que el joven pudiera asimilar el alivio, Azael se desabrochó el pantalón y se posicionó entre los muslos del joven Murphy. Tomó las piernas de Bastian y las elevó sobre la superficie de la barra del lavabo, exponiendo por completo su intimidad y estirando la piel de su dorso bajo la luz artificial.

Sin previo aviso y sin necesidad de aceites esenciales, Azael empujó sus caderas hacia adelante, introduciendo su miembro grueso y erecto de un solo golpe firme en el interior de Bastian, aprovechando la dilatación extrema que las horas de vibración.

Bastian soltó un alarido de puro éxtasis y dolor placentero que retumbó en las paredes del baño privado. El impacto carnal fue una locura destructiva; sintió que el miembro de Azael se enterraba en lo más hondo de su cuerpo, obligando al monitor biométrico a emitir alertas continuas de ciento cincuenta latidos por minuto.

Azael comenzó a moverse con embestidas rápidas, brutales y profundas que chocaban contra el borde del lavabo de mármol con un sonido rítmicamente húmedo y sádico. Con cada golpe de las caderas del director ejecutivo, el metal de la pesada cadena de oro tintineaba contra el pecho de Bastian, recordándole con cada respiración que su carne, su clímax y su futuro le pertenecían exclusivamente al monstruo corporativo de la firma Brinkman.

Bastian ya no intentaba huir de su jaula de cristal; al contrario, rodeó la cintura de su jefe con sus piernas, subiendo la pelvis para recibir el pene con una sumisión total. Su mente se había nublado por completo por la intensa descarga de adrenalina y el placer que consumía su sistema bajo las luces del baño privado. Aunque su orgullo jamás lo admitiría en voz alta, le encantaba ser dominado de esa manera tan absoluta por el millonario.

—Dilo en este baño, Bastian… de quién es la carne que estoy inspeccionando hoy —rugió Azael entre dientes, incrementando la agresividad de los golpes internos, devorando su boca en un beso rudo, sediento de su rendición.

—Es… es suya, señor Brinkman… todo mi cuerpo es su propiedad… soy su esclavo —confesó Bastian con la voz rota por el éxtasis del dolor placentero, entregando su voluntad a cambio del alivio.

El clímax llegó de manera violenta en la penumbra del baño de la oficina. Bastian se corrió de manera salvaje sobre el mármol negro del lavabo, liberando toda la tensión acumulada en un espasmo violento que hizo que los sensores registraran el clímax. Un momento después, Azael soltó un gruñido ronco y se vino en el interior del joven.

Azael se retiró lentamente.Tomó una toalla de algodón blanco de la estantería y se limpió con una elegancia escalofriante, como si acabara de cerrar un trato financiero en la sala de juntas. Miró el cuerpo rendido de su asistente, prestando especial atención a la enredadera de espinas negras de su dorso que aún temblaba sutilmente por el espasmo del placer.

—Excelente inspección física hoy en el baño —dijo Azael, abrochándose los pantalones—. Tu cuerpo ha aprendido perfectamente a mantener la sumisión. Acomódate la ropa y vuelve a tu escritorio. Josh nos espera en el pasillo exterior para procesar la baja definitiva de tu facultad en los archivos del sistema.

Azael se dio la vuelta, abrió el pestillo y salió del baño privado con ese andar firme y rítmico que poseía el lugar, regresando como si nada hubiera pasado.

Bastian se quedó solo por unos segundos sobre el mármol negro, abrochándose el pantalón con manos temblorosas y recolocándose los sensores en los pasadores de tela elástica. Las cadenas invisibles de Azael Brinkman eran el único universo en el que su carne rota deseaba pertenecer por el resto de sus días.

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Dalia Lara
excelente historia muy recomendable para los q gustan del romance oscuro
Dalia Lara
me hubiera gustado otro final pero igual muy buena historia
Skay P.: Gracias cielo. No olvides calificarnos 🫣😘
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Mxr
espero q bastian se libere de este monstruo 😭😭😭😭 no me gusta verlo así. Q se fuge
Dalia Lara
mucho traqueteo y toqueteo pero no se lo mete me tiene al niño loco
Skay P.: 🫣lo tendremos en cuenta...
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Dalia Lara
Este tipo ya escalo a un nuevo nivel de locura es excesivo
Natali Lopez Camarena
me encanta como escribe, pero ya no hay mas capítulos y me encantan sus historias
Skay P.: ¡Gracias amor! Actualizamos todos los días. Sigue el perfil para más historias 😋✨️🫰
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Dalia Lara
estoy entre dos sentimientos la pena y la envidia,soy terrible leer muchas de estas novelas me tiene trastornada🤣🤣
Skay P.: ¡Ay mi amor! Y lo que se vieneeee🫣😋🌠
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Dalia Lara
hay dios mio los más locos siempre son los más calientes y sexis
Skay P.: Tienes toda la razón 🫰😈
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Dalia Lara
nada mas le falta controlar el pipi y la caca jjjj
Skay P.: ¿Y si te dijera que, sí lo hace?🫰😈
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Dalia Lara
me encantan los guapotes obsesionados🤣🤣
Skay P.: ¡Ay no! A mi me encantan😈🫰✨️
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Dalia Lara
estoy encantada con tu manera de escribir,ya me he leído varias de tus historias ,son cortas pero muy bien escritas con personajes complicados, amo las historias de dominación y eres experta en ellas,ya estoy cautiva de esta nueva historia🥰🥰
Skay P.: ¡Muchas gracias, Chickis! Es un honor tener tu compañía. No olvides calificar.✨️🫰😈 Seguiremos subiendo variedad en contenido. 🤗👑
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Dalia Lara
soy una trastornada jjj ,me encantó el capítulo y espero pronto más
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