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Entre Llamas Y Mareas: El Destino Del Avatar

Entre Llamas Y Mareas: El Destino Del Avatar

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Época / Romance
Popularitas:470
Nilai: 5
nombre de autor: Fachis Reyes

En el mundo de Avatar: La Leyenda de Aang, donde la paz parecía finalmente establecida, una amenaza resurge desde las sombras: el temido Loto Rojo. Mientras tanto, en la era moderna, una joven fanática revive por milésima vez la historia del Avatar en su tableta, completamente enamorada del príncipe Zuko. Lo que no imagina es que su destino cambiará para siempre cuando una misteriosa luz azul la transporta a ese mismo universo… pero no como espectadora, sino como una poderosa maestra agua.

Ahora, atrapada en Ciudad República, en un cuerpo que no es el suyo y con una nueva vida rodeada de secretos, descubre una conspiración que amenaza con destruir al Avatar Aang y romper el equilibrio del mundo. Al advertir al Equipo Avatar, se ve envuelta en una batalla peligrosa contra enemigos implacables, donde el honor, la lealtad y el amor serán puestos a prueba.

NovelToon tiene autorización de Fachis Reyes para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Confesión

El amanecer llegó acompañado por una brisa suave. Las paredes de piedra estaban siendo iluminadas por la luz dorada del sol. Desde los riscos más altos podía escucharse el silbido del viento atravesando los corredores vacíos.

Sereya respiró profundamente mientras observaba el paisaje desde una de las plataformas del templo. El collar azul descansaba sobre su pecho, oculto bajo la tela de su túnica, aunque todavía podía sentir un leve calor proveniente del cristal.

No había dejado de pensar en todo lo ocurrido.

Al igual que aquella misteriosa energía que despertaba cada vez que utilizaba agua control.

A unos metros de distancia, Katara acomodaba varios recipientes llenos de agua sobre el suelo de piedra.

—¿Lista? —preguntó con una sonrisa tranquila.

Sereya asintió.

—Claro.

Katara levantó ambos brazos y varias corrientes de agua comenzaron a flotar alrededor de ellas como serpientes cristalinas. Sereya imitó sus movimientos, haciendo que el agua girara lentamente entre sus manos.

Desde que había encontrado el collar, sus habilidades parecían más fluidas.

El agua respondía a ella con una facilidad extraña.

Las corrientes empezaron a elevarse cada vez más rápido, formando espirales brillantes alrededor de Sereya.

Katara observó aquello con atención.

—Sereya… —murmuró—. Hay algo que quiero preguntarte.

Ella bajó lentamente las manos.

—¿Qué sucede?

Katara dio un paso al frente.

—La primera vez que te vi utilizar curación… el agua brilló de color dorado.

*Capitulo 7

Sereya abrió ligeramente los ojos.

—¿En serio?

Katara asintió.

—Sí. Fue un brillo cálido... Pero desde que encontraste el collar, el agua se volvió azul profundo. Más intenso.

Sereya bajó la mirada hacia sus manos.

Era cierto.

Ahora que lo pensaba…

La energía había cambiado.

Antes se sentía ligera.

Ahora parecía mucho más poderosa.

Pequeñas gotas comenzaron a flotar alrededor de sus dedos de manera involuntaria.

—No entiendo por qué sucede… —susurró ella.

Katara se acercó un poco más.

—Tal vez tenga relación con el espíritu de la luna.

Sereya apretó ligeramente el collar entre sus dedos.

Aquellas palabras hicieron eco en su mente.

“Fuiste bendecida por el espíritu de la luna…”

La voz de su padre seguía resonando entre sus recuerdos.

El viento sopló con fuerza.

Y por un instante, Sereya sintió un escalofrío.

—Creo que hay muchas cosas que todavía no sé —dijo finalmente—. Y siento que todas las respuestas están en el Polo Norte.

Katara la observó en silencio.

—Entonces iremos contigo —respondió con suavidad—. No tienes que hacerlo sola.

Sereya sonrió levemente.

Antes de poder responder, una voz conocida resonó detrás de ellas.

—Perdón si interrumpo su entrenamiento matutino.

Ambas voltearon sorprendidas.

A unos metros de distancia se encontraba Iroh acompañado por varios miembros del Loto Blanco.

Cerca de ahí, Aang abrió los ojos con emoción al verlo acercarse por los pasillos del templo.

—¡General Iroh!

Sokka prácticamente saltó desde donde estaba desayunando.

—¡Por fin alguien que sabe cocinar de verdad!

Toph soltó una pequeña risa.

Iroh sonrió con tranquilidad mientras avanzaba.

—Me alegra verlos a salvo.

Zuko apareció detrás de una columna al escuchar la voz de su tío. Durante un segundo, su expresión seria desapareció.

—Tío…

Iroh lo observó un momento.

—Me alegro de que estés bien.

Las risas relajaron un poco el ambiente del templo.

Incluso Sereya sintió cómo la tensión dentro de su pecho disminuía.

La noche cayó lentamente.

Las fogatas comenzaron a iluminar el campamento improvisado del Loto Blanco cerca del equipo Avatar mientras el viento frío recorría el paisaje.

Todos estaban reunidos alrededor de la cena.

Sokka hablaba exageradamente sobre cómo había “sobrevivido heroicamente” a sus enfrentamientos en la cocina.

—¡Aún no me recupero bien de mi corazón por los sustos en la cocina!

—Eso es porque eres débil —respondió Toph tranquilamente mientras comía.

—¡Oye!

Katara suspiró.

—Deja de exagerar.

Aang soltó una pequeña risa.

Incluso Zuko parecía ligeramente relajado.

Sereya observaba la escena con una sonrisa suave, pero notó algo.

Zuko la estaba mirando.

En cuanto sus ojos se cruzaron, él apartó la vista inmediatamente.

Sokka sonrió con malicia.

—Ohhh…

Zuko frunció el ceño.

—¿Qué?

—Nada. Absolutamente nada.

—Sokka…

—Solo digo que alguien ha estado muy callado esta noche.

Toph levantó una ceja.

—Ahora que lo mencionas…

—Voy a incendiar algo si no se callan.

Sereya soltó una pequeña risa involuntaria.

Y eso solo empeoró la situación para Zuko.

Sokka estaba disfrutándolo demasiado.

—Míralo. Ya hasta se puso nervioso.

—¡NO ESTOY NERVIOSO!

Iroh sonrió tranquilamente mientras bebía té.

—El amor suele provocar eso.

El silencio cayó de golpe.

Zuko casi se atragantó.

—¡TÍO!

Sereya desvió la mirada intentando ocultar el rubor en sus mejillas.

Aang comenzó a reír discretamente.

Incluso Katara estaba sonriendo.

Toph simplemente cruzó los brazos.

—Esto se está poniendo interesante.

Horas después, cuando la mayoría ya dormía o descansaba cerca de las fogatas, Sereya caminó sola por los pasillos del templo.

La luz de la luna iluminaba las piedras antiguas.

El viento hacía bailar suavemente su cabello blanco.

Sus pasos terminaron llevándola al mismo lugar donde había encontrado el collar.

La enorme estatua del Avatar Yangchen permanecía frente a ella.

Sereya levantó la mirada hacia el rostro de piedra.

Todavía podía recordar el momento exacto en que todo cambió.

—Sabía que estarías aquí.

La voz hizo que girara lentamente.

Zuko estaba detrás de ella.

La llama suave de sus mano iluminaban parcialmente la sala.

Sereya sonrió un poco.

—¿Me seguiste otra vez?

Zuko cruzó los brazos.

—Tal vez.

—¿Y cuál es tu excusa ahora?

Él desvió ligeramente la mirada.

—El templo es grande.

Sereya soltó una pequeña risa.

—Eso no responde nada.

Por unos segundos solo se escuchó el viento atravesando los corredores.

Zuko finalmente habló.

—Desde que llegaste… todo ha cambiado.

Sereya lo miró confundida.

—¿Qué quieres decir?

Él respiró profundamente.

—Antes… te juzgué mal, pero, al conocerte siento que... has cambiado mi perspectiva de alguna manera.

La luz de las llamas reflejaba la cicatriz de su rostro.

—Eres valiente, hermosa, graciosa...

Sereya sintió cómo su corazón comenzaba a latir más rápido.

Zuko apretó ligeramente los puños.

Claramente estaba incómodo.

—Cuando desapareces… me preocupo demasiado.

Ella bajó lentamente la mirada.

—Zuko…

—Y cuando estás en peligro… siento que voy a volverme loco.

El silencio volvió a llenar la sala.

Sereya podía escuchar claramente su propia respiración.

Zuko finalmente levantó la vista hacia ella.

—Me gustas, Sereya.

El tiempo pareció detenerse.

El viento atravesó lentamente el templo.

La llama de Zuko en su mano tembló ligeramente.

Sereya abrió apenas los ojos.

No esperaba que fuera tan directo.

Zuko desvió un poco la mirada después de hablar.

—Probablemente esto fue una mala idea.

—Sí, definitivamente fue terrible.

Él abrió los ojos sorprendido.

—¿Qué?

Sereya sonrió divertida.

—Tu confesión fue demasiado seria.

—…

—Parecía que estabas leyendo un discurso como señor del fuego.

Zuko la observó incrédulo.

—¿Eso es lo único que vas a decir?

Ella soltó una pequeña risa.

—¿Qué esperabas?

—No lo sé.

—¿Tal vez que me desmayara?

—Eso habría sido dramático.

Sereya comenzó a reír.

Y Zuko terminó sonriendo también.

Entonces ella dio un paso hacia él.

El corazón de Zuko casi se detuvo.

Sereya levantó lentamente una mano y tocó suavemente la cicatriz de su rostro.

—A mí también me gustas.

Los ojos de Zuko se abrieron apenas.

Y antes de que pudiera responder…

Sereya se acercó lentamente.

El viento recorrió la sala.

La luz de la luna iluminó el templo.

Y entonces sus labios se encontraron por primera vez.

Fue un beso suave.

Tímido.

La mano de Zuko apagó su llama y comenzó a abrazarla durante el beso

Sereya soltó una pequeña risa contra sus labios.

—¿Ves? Ahora sí pareció una confesión de verdad.

Zuko suspiró derrotado.

—Sokka jamás puede enterarse de esto.

—Demasiado tarde.

Ambos se congelaron.

Desde detrás de una columna apareció Toph sonriendo ampliamente.

—Créanme… TODOS ya lo sabíamos.

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