NovelToon NovelToon
Vendida Al Mejor Postor

Vendida Al Mejor Postor

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Amor prohibido / Romance
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Juliana Torra

Mi vida tenía precio…
y alguien pagó por ella.
Desde que nací, mi destino ya estaba escrito.

casarme con un hombre al que no amaba, unir dos familias, obedecer sin cuestionar.
Ser perfecta.
Ser sumisa.
Ser suya.
Pero el día de mi boda… huí.
Sin plan.
Sin rumbo.
Sin saber que escapar no me haría libre…
Ya no soy mía.
Pertenezco a quien ofreció más.
Pero aunque mi cuerpo cambie de dueño, mi espíritu sigue siendo libre.
Solo el tiempo dirá si esta venta fue mi perdición...
o mi salvación.

NovelToon tiene autorización de Juliana Torra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 6 — El precio de perder

No sé en qué momento dejé de respirar con normalidad.

Tal vez fue cuando dijo que esto era un juego.

O tal vez fue ahora… cuando entendí que él nunca jugaba limpio.

Seguía frente a mí, tan cerca que su presencia ya no era solo intimidante. Era absorbente. Como si todo a mi alrededor comenzara a girar únicamente en torno a él.

Y eso me molestaba.

Me molestaba más de lo que quería admitir.

—Entonces prepárate para perder tú —le dije, sosteniendo su mirada, negándome a retroceder otra vez.

Por un segundo, el silencio se instaló entre nosotros.

Pero no era un silencio vacío.

Era expectante.

Como si algo estuviera a punto de romperse.

Y entonces sonrió.

No como antes.

Esta vez fue distinta.

Más segura.

Más… definitiva.

—Yo, Alessio Vercetti… no pierdo.

Mi corazón dio un golpe seco contra mi pecho.

No fue solo lo que dijo.

Fue cómo lo dijo.

Como si su nombre no fuera solo una identidad… sino una sentencia.

—Y si quieres jugar —continuó, inclinándose apenas hacia mí—, vamos a hacerlo, Valeria Orlov.

Escuchar mi nombre en su boca se sintió diferente.

Más pesado.

Más real.

Como si en ese instante todo lo que yo era… quedara atado a lo que él estaba a punto de decir.

—Esto no es un juego —respondí, aunque mi voz ya no tenía la misma firmeza.

—Ahora lo es.

Sus ojos no se apartaron de los míos ni un segundo.

—Y tú ya estás dentro.

Negué con la cabeza, intentando mantenerme firme.

—No puedes obligarme.

Hubo una pausa.

Corta.

Peligrosa.

Y luego… cambió.

No su postura.

No su expresión.

Su energía.

Se volvió más fría.

Más calculada.

—Claro que puedo.

El aire en mis pulmones se volvió insuficiente.

—No.

—Sí.

Dio un paso atrás esta vez.

Y ese pequeño cambio fue peor que cualquier acercamiento.

Porque ahora ya no estaba invadiendo mi espacio…

Estaba controlando el suyo.

—Tú decides cómo termina esto —dijo con calma—. Eso es lo interesante.

Fruncí el ceño.

—No entiendes nada.

—Al contrario —respondió—. Entiendo perfectamente lo que te importa.

Sentí un nudo formarse en mi estómago.

—No sabes nada de mí.

Esa vez, la sonrisa desapareció por completo.

—Tu padre.

El mundo se detuvo.

Literalmente.

Mi cuerpo se quedó inmóvil, como si alguien hubiera apagado todo dentro de mí de golpe.

—No… —susurré.

Pero él no se detuvo.

—Internado. Aislado. Medicado más de lo necesario.

Cada palabra era un golpe.

—Cállate.

Mi voz salió más débil de lo que quería.

—Un lugar donde nadie pregunta demasiado… y donde los accidentes pasan todo el tiempo.

El frío recorrió mi espalda.

—Cállate —repetí, esta vez más fuerte.

Pero ya era tarde.

Ya lo había dicho.

Ya lo había puesto sobre la mesa.

—Si no te casas conmigo —continuó con una calma que me revolvió el estómago—, tu padre no va a salir de ahí.

Mi respiración se cortó.

—Eres un maldito…

—Y si sigues negándote…

Dio un paso hacia mí otra vez.

Lento.

Seguro.

Inevitable.

—ni siquiera va a seguir vivo.

El golpe fue directo.

Sin advertencia.

Sin defensa.

Sentí cómo algo dentro de mí se rompía de forma irreversible.

—No te atreverías… —susurré, aunque ni yo misma creía mis palabras.

Se inclinó lo suficiente para que no quedara ninguna duda.

—Pruébame.

El silencio que siguió fue devastador.

Porque no había duda en él.

No había amenaza vacía.

No había posibilidad de que estuviera mintiendo.

Y eso…

Eso era lo peor.

Mis manos volvieron a temblar.

Pero esta vez no intenté detenerlas.

No podía.

—Eres un monstruo.

La frase salió rota.

Cargada de todo lo que estaba sintiendo.

Dolor.

Rabia.

Miedo.

Odio.

Pero él no reaccionó como esperaba.

No se ofendió.

No se molestó.

Ni siquiera se inmutó.

—Tal vez.

Su voz fue baja.

Casi indiferente.

—Pero soy el único que puede mantenerlo con vida.

Las lágrimas ardieron en mis ojos, pero no dejé que cayeran.

No frente a él.

Nunca frente a él.

—¿Por qué? —pregunté, sintiendo cómo mi voz se quebraba a pesar de todo—. ¿Por qué haces esto?

Esa vez, sí dudó.

Solo un segundo.

Pero lo vi.

Y eso me descolocó más que cualquier amenaza.

—Porque puedo —respondió finalmente.

Mentira.

Lo sentí.

Había algo más.

Pero no iba a decírmelo.

Apreté los puños.

—Esto no te hace ganar.

—Ya gané.

Esa seguridad otra vez.

Esa maldita seguridad.

—No —negué—. Esto te hace débil.

Sus ojos se oscurecieron apenas.

Toqué algo.

Lo supe.

—Porque necesitas obligarme —continué—. Porque sabes que nunca te elegiría.

El aire cambió.

La tensión subió.

Y por primera vez…

Lo vi reaccionar.

No con furia.

Con algo más contenido.

Más peligroso.

Se acercó de nuevo.

Rápido esta vez.

Sin darme tiempo.

Su mano sujetó mi mentón con firmeza, obligándome a mirarlo.

—Ten cuidado, Valeria.

Su voz fue baja.

Pero cargada.

—No confundas elección… con destino.

Mi corazón latía tan fuerte que dolía.

—No voy a amarte.

Silencio.

—No voy a obedecerte.

Otro latido.

—Y no importa lo que hagas…

Tragué saliva.

—Nunca voy a ser tuya.

Sus dedos se tensaron apenas contra mi piel.

Y por un segundo…

Creí que iba a romperme.

Pero no lo hizo.

En lugar de eso, sonrió.

Lento.

Oscuro.

—Eso lo veremos.

Me soltó.

Y la ausencia de su contacto fue casi tan fuerte como haberlo sentido.

—Tienes tres días —dijo, dándome la espalda—. Después de eso… tomaré la decisión por ti.

Mi mundo se tambaleó.

—No…

Pero ya estaba caminando hacia la salida.

Como si todo estuviera resuelto.

Como si mi destino ya estuviera escrito.

—Alessio… —lo llamé sin pensar.

Se detuvo.

No se giró.

—¿Qué?

Cerré los ojos un segundo.

Uno solo.

—Si algo le pasa… —mi voz tembló, pero no me detuve— te juro que te destruyo.

El silencio llenó el espacio.

Y entonces…

Rió.

Bajo.

Peligroso.

—Ese es el espíritu.

La puerta se cerró.

Y esta vez…

Sí me sentí completamente sola.

Pero no derrotada.

No todavía.

Porque si él creía que ya había ganado…

No tenía idea de lo que acababa de despertar.

1
Luz elna Cordoba coba
terminar la novela
Anonymous
Póngame el otro capítulo por favor , porqué esperar tanto ?
Nini Marin
muy misteriosa y enigmatica🤔🤔🤔🤔🤔🤔 🙄🙄🙄🙄🙄🙄🙄🫨🫨🫨🫨
Nini Marin
gracias escritora muchas gracias bendiciones éxitos en sus proyectos está muy interesante su historia 🙏🙏🙏🙏👍👍👍👍🙏🙏👍🫂🫂
T.gaitán: muchas gracias por los buenos deseos 🥰 me encanta que te guste mi novela
total 1 replies
Anonymous
Me gusta la novela aunque creo que va muy lenta
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play