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Mi Jefe Arrogante (Minsung)

Mi Jefe Arrogante (Minsung)

Status: En proceso
Genre:Fantasía LGBT / Celebridades / Fanfic
Popularitas:684
Nilai: 5
nombre de autor: glenda ramos

Han Jisung solo quería un trabajo tranquilo pero todo cambia cuando comienza a trabajar para Lee Minho ,un Jefe brillante, Arrogante y peligrosamente atractivo. Entre órdenes, discusiones y miradas intensas, Han empieza a descubrir q detrás del carácter arrogante de su Jefe hay algo q nadie más a logrado ver

NovelToon tiene autorización de glenda ramos para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Entre dos decisiones

Los golpes en la puerta seguían retumbando como si quisieran tumbarla.

BOOM.

BOOM.

BOOM.

Han sintió el cuerpo helarse.

Changbin se puso frente a él, en posición protectora.

—No abras —ordenó en voz baja.

Han asintió, temblando.

Otro golpe.

—SEÑOR JISUNG HAN —dijo una voz grave afuera—.

ABRA LA PUERTA.

TENEMOS QUE HABLAR CON USTED.

Han tragó saliva.

—¿C-crees que… saben mi nombre?

Changbin no respondió.

Su silencio lo dijo todo.

—¿Quiénes son? —gritó Changbin desde dentro.

Una voz más suave, pero fría, respondió:

—Representamos a la familia Lee. Necesitamos información sobre el paradero del señor Minho Lee.

Han sintió un vacío en el estómago.

—No abras —repitió Changbin.

Pero los golpes se hicieron más duros.

Más rápidos.

Más amenazantes.

—ABRA LA PUERTA O LA FORZAREMOS.

Han retrocedió dos pasos.

—Necesitan una orden para eso —respondió Changbin, armándose de valor.

—Ya la tenemos —dijo el hombre de afuera—.

Y no nos iremos hasta hablar con Han Jisung.

Changbin giró hacia él.

Han estaba pálido.

—Binnie… —susurró—. No puedo… no puedo enfrentar esto solo.

Changbin lo tomó de los hombros.

—No vas a enfrentarlo solo.

Estoy aquí, ¿sí?

No importa lo que pase.

Han respiró profundo, tratando de no quebrarse.

BOOM.

La puerta casi cedió.

—Van a tirarla abajo —dijo Han con un hilo de voz.

Changbin apretó los dientes.

—Maldita sea…

Justo antes de que dieran otro golpe, la voz del hombre cambió:

—Sabemos que Minho estuvo aquí.

Sabemos que lo recibió.

Y necesitamos que nos diga EXACTAMENTE qué acordaron.

Han se llevó las manos a la cabeza.

—No puedo… —susurró—. No puedo traicionarlo.

Changbin lo sostuvo fuerte.

—No lo harás.

BOOM.

La puerta vibro completa.

—¡Han! ¡Abrime! —la voz de afuera sonó más fuerte.

Han dio un brinco.

—No es de la familia —dijo Changbin, confundido.

Han se acercó temblando, miró por la mirilla…

Y su corazón casi se sale del pecho.

Era Minho.

Desesperado.

Sudado.

Con la respiración agitada y los ojos llenos de pánico.

—¡Han, ábreme! ¡Por favor! ¡Rápido! ¡No hay tiempo! —gritaba.

—¿Qué está pasando? —preguntó Han, abriendo la puerta de forma automática.

Minho entró de un tirón y la cerró de golpe.

Tenía la espalda contra la puerta, jadeando.

—¿Qué… haces aquí? —preguntó Changbin, tensionado.

Minho miró la puerta, luego a Han, con el terror pintado en el rostro.

—Mi papá… mandó gente a buscarme.

Y no para convencerme de volver.

Changbin frunció el ceño.

—¿Entonces para qué?

Minho tragó saliva.

—Para encerrarme en un lugar privado y mantenerme fuera de los medios hasta que firme el acuerdo con Hyejin.

Han abrió los ojos.

—¿Encerrarte?

Minho asintió.

—Sí. Y van a usar todo lo que tengan. Prensa, abogados, amenazas… incluso mentiras.

Y si creen que tú estás involucrado, Sam… —se corrigió— Jisung… van a ir a por ti también.

Han sintió un mareo fuerte.

Changbin lo sostuvo por el brazo.

—No lo van a tocar —dijo Changbin—. No mientras yo esté aquí.

Pero Minho negó rápidamente.

—Sí van a tocarlo.

Si lo reconocen como el motivo de la ruptura… lo van a destruir.

Su reputación.

Su futuro.

Todo.

Han apretó los puños.

—¿Por qué… por qué todo tiene que ser tan difícil?

Minho respiró hondo.

—Porque mi padre no acepta perder.

BOOM.

BOOM.

Los hombres volvió a golpear la puerta.

Minho giró la cabeza, alarmado.

—Están aquí también… Dios…

Han sintió un escalofrío.

La puerta vibró.

Una voz ordenó:

—SEÑOR LEE, SABEMOS QUE ESTÁ AHÍ.

ABRA LA PUERTA.

Minho retrocedió, pálido.

—No puedo dejar que me lleven, Jisung.

Si me encierran, no podré salir por semanas… o meses.

Y mi padre hará cualquier cosa para que tú desaparezcas de la ecuación.

Han sintió un golpe fuerte de miedo.

—Minho… ¿qué hacemos?

Minho lo miró directo a los ojos.

Y dijo algo que hizo que Changbin casi explotara:

—Tienes que venir conmigo.

Changbin lo empujó un poco.

—¿Estás loco? ¡No lo metas en tu desastre!

Minho respondió sin apartar la mirada de Han:

—Si él se queda aquí solo, lo van a acosar, a presionar, a perseguir.

Si viene conmigo, puedo protegerlo.

Han tragó saliva.

No sabía qué responder.

El corazón le latía fuerte.

Demasiado.

Changbin habló, furioso:

—¡Él no va a huir contigo como si esto fuera una película!

¡Tiene su vida!

¡Su trabajo!

¡Su mundo!

No va a sacrificarlo por tus problemas familiares.

Minho se giró, con una expresión que Han nunca le había visto:

Dolor.

Desesperación.

Miedo genuino.

—No quiero que lo sacrifique.

Quiero… que esté a salvo.

Mi padre no va a parar hasta verme arrodillado.

Y la mejor forma que tiene de hacerlo…

es atacando a alguien que yo quiero.

Han sintió un impacto directo en el pecho.

Changbin lo miró, preocupado.

—No lo escuches, Han.

No tomes decisiones en medio del pánico.

Han estaba en el centro, respirando rápido, sintiendo que el apartamento se hacía más pequeño.

Los golpes en la puerta fueron aún más fuertes.

—ABRA LA PUERTA O ENTRAMOS A LA FUERZA.

Han se cubrió los oídos.

Minho lo tomó por los hombros.

—Jisung, mírame.

Mírame.

Han levantó la mirada, temblando.

Minho habló con voz firme, pero rota:

—Yo te prometí que iba a protegerte.

Pero para hacerlo…

necesito que tomes una decisión conmigo.

Han sintió la garganta cerrarse.

Changbin lo haló hacia él.

—Jisung, no tienes que hacer nada.

No tienes que seguirlo a ningún lado.

Déjame a mí encargarme de esto.

Yo te cuido.

Yo te protejo.

Han miró a ambos.

Minho, desesperado.

Changbin, decidido.

La puerta volvió a crujir.

Los golpes se hicieron más violentos.

Han sintió el corazón salirse del pecho.

Y en ese instante…

La puerta empezó a abrirse sola.

Alguien la había forzado desde afuera.

Minho agarró a Han del brazo.

Changbin también.

Los dos al mismo tiempo.

—¡VEN CONMIGO! —gritó Minho.

—¡QUÉDATE! —gritó Changbin.

Han no sabía qué hacer.

No sabía cuál era la decisión correcta.

Todo iba demasiado rápido.

Demasiado intenso.

Demasiado peligroso.

Y entonces…

La puerta se abrió de golpe.

Dos hombres de traje entraron bruscamente.

Uno señaló a Minho.

—Señor Lee. Tiene que venir con nosotros.

Minho retrocedió, poniéndose delante de Han.

—NO VOY A IRME.

El hombre sacó un documento y lo mostró.

—Orden judicial.

Tenemos autoridad para trasladarlo preventivamente hasta que la situación con la familia se resuelva.

Changbin se puso delante de Han también.

—Él no se va a mover de aquí.

Y ustedes no van a tocar a Han.

El segundo hombre habló:

—No vinimos por él.

Vinimos por los dos.

Han sintió que se le paralizaba el cuerpo.

—¿Qué…? —susurró.

—La familia desea hacerle unas preguntas sobre su relación con el señor Lee —dijo el hombre—.

Y queremos evitar que la prensa llegue antes que nosotros.

Han retrocedió, temblando.

Changbin casi explotó.

—¡¿QUÉ RELACIÓN?!

¡NO TIENEN DERECHO!

Minho gritó:

—¡NO LO TOQUEN!

Los hombres se acercaron más.

Uno extendió la mano hacia Han.

Minho reaccionó al instante.

Lo empujó.

—¡NO TE LE ACERQUES!

El hombre cayó contra la pared, sorprendido.

El otro sacó una radio.

—Tenemos resistencia. Procediendo.

Han se tapó la boca con las manos.

—Minho…

Y entonces, ocurrió el giro.

El ascensor sonó.

Todos voltearon.

Las puertas se abrieron…

…y salió la madre de Minho.

Sola.

Sin guardias.

Sin acompañantes.

Y con lágrimas en los ojos.

Los hombres se detuvieron.

—Señora… no deber—

—¡Silencio! —ordenó ella con voz firme.

Minho dio un paso adelante.

—¿Mamá…?

Ella lo miró.

No con enojo.

Con dolor.

Con amor.

Con miedo.

Con algo más fuerte que todo lo anterior.

—No vine a forzarte a volver —dijo—.

Vine… a detener esto antes de que se saliera de control.

Los hombres retrocedieron.

La madre se acercó a Han.

Él se tensó.

Ella lo miró con ojos temblorosos.

—Jisung…

Perdón.

Por todo.

Han no supo qué decir.

Ella continuó:

—Mi hijo tomó su decisión.

No lo voy a dejar solo otra vez.

Y mucho menos permitir que le hagan daño a ti por culpa nuestra.

Los hombres intentaron hablar.

—Pero señora, el señor—

—¡Mi esposo no decide esta vez! —gritó ella.

Silencio absoluto.

La madre miró a Minho.

—Si quieres irte… vete.

Si quieres quedarte… quédate.

Si quieres luchar… lucha.

Yo voy a estar contigo.

Minho abrió los ojos, sorprendido.

La madre continuó:

—Y ustedes —miró a los hombres—, salgan de este lugar.

Y díganle a mi esposo que… ya no tiene autoridad sobre nuestro hijo.

Los hombres dudaron.

Ella levantó la voz con una fuerza que no parecía humana:

—¡FUERA!

Y salieron.

Sin cuestionar.

Sin mirar atrás.

La puerta se cerró.

Y en cuanto se cerró…

Minho se desmoronó.

Cayó de rodillas.

Han corrió a sujetarlo.

Changbin también.

La madre se tapó la boca, llorando.

Minho tembló.

—Lo… lo hizo por mí —susurró, con la voz quebrada.

Han sintió su propio corazón romperse y reconstruirse al mismo tiempo.

Changbin miró a los dos.

Y entendió que la historia acababa de cambiar completamente.

Para siempre.

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Theo
quericominhobesameyaseme63377hijos
Raquelskz♣
okis gracias por el consejo
kiuri_stayengene
holaa, te recomiendo que en genero de la historia pongas "celebridades fanfics"
kiuri_stayengene: te ayuda a que se pueda volver mas popular🥰
total 1 replies
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