En la ciudad de Arcadia, la rutina terminó en un instante 🔥. Lo que comenzó como un supuesto accidente químico terminó convirtiéndose en el encierro más grande de la historia moderna 💥. Un domo de energía azul eléctrico cubre la ciudad completa: bloquea señales, distorsiona el aire y descarga electricidad a cualquiera que intente cruzarlo ⚡️. Nadie entra. Nadie sale 🚫.
Mientras el caos consume las calles, una infección conocida extraoficialmente como VX-17 comienza a propagarse 🔴. No mata de inmediato. No destruye el cuerpo. Destruye la conciencia 🧠.
Los infectados —apodados Los Vacíos— no sienten dolor, no sienten miedo… solo un impulso violento que los vuelve más rápidos, más agresivos y más activos en la oscuridad 💀.
Pero el verdadero horror no está solo en ellos 🤯. Un grupo de jóvenes atrapados en el Instituto Central Arcadia deberá aprender que sobrevivir no significa seguir siendo humanos 👥. Aislados, vigilados desde el exterior por drones militares 🚁.
NovelToon tiene autorización de Luis Ochoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPITULO 20
El salón permaneció en silencio después de que Luis cerrara la puerta. Afuera, en el pasillo, los pasos se movían. Rápidos. Irregulares. Pero no eran los mismos sonidos torpes que habían escuchado antes.
Ismael levantó la silla que seguía usando como arma improvisada.
...—No me gusta esto....
Caro apretaba su mochila contra el pecho.
...—¿Se fueron?...
Luis se acercó lentamente a la pequeña ventana de la puerta. Miró hacia el pasillo. Vacío. Pero algo no estaba bien. Había sangre en el suelo. Y marcas de manos arrastradas por la pared. Como si alguien hubiera corrido… y algo lo hubiera perseguido.
Luis abrió la puerta con cuidado.
...—Nos movemos....
El grupo salió al pasillo. Las luces de emergencia seguían encendidas, bañando todo con un tono rojo oscuro que hacía que el instituto pareciera un lugar completamente diferente. El edificio administrativo ya no parecía una escuela. Parecía un matadero.
Caminaron en silencio. Cada paso resonaba en el piso. Eliuth caminaba al final del grupo, observando todo. Las puertas. Las ventanas. Las esquinas.
Ismael miró hacia atrás.
...—¿Siempre eres así de callado?...
Eliuth levantó la mirada.
...—Solo cuando la gente habla demasiado....
Ismael frunció el ceño. Pero antes de responder, escucharon algo. Un gruñido.
Todos se congelaron. Luis levantó la mano. Silencio. El sonido volvió. Pero esta vez venía del fondo del pasillo. Algo se movió entre las sombras. Rápido. Demasiado rápido.
Caro retrocedió.
...—¿Qué fue eso?...
Entonces aparecieron. Dos Vacíos. Pero algo en ellos era distinto. Sus movimientos no eran torpes. No se balanceaban como los otros. Sus cuerpos seguían deformes, pero sus cabezas se movían lentamente, observando. Buscando.
Leleni dio un paso atrás.
...—No…...
Ismael la miró.
...—¿Qué?...
Ella susurró.
—Están reaccionando diferente.
Los Vacíos levantaron la cabeza. Y al mismo tiempo… miraron directamente al grupo.
Caro sintió que el estómago se le hundía.
...—Luis…...
Los dos Vacíos comenzaron a correr.
...—¡Ahora! —gritó Luis....
Ismael atacó primero. La silla chocó contra la cara del Vacío. El golpe fue fuerte. Pero el infectado apenas retrocedió. Sus manos se lanzaron hacia Ismael con velocidad. Ismael esquivó por poco.
...—¡Son más rápidos!...
El segundo Vacío saltó hacia Caro. Pero alguien lo empujó antes. Eliuth. El impacto lo estrelló contra la pared. El Vacío se levantó de inmediato. Sus movimientos eran rápidos. Agresivos.
Eliuth tomó un extintor del suelo.
...—Vamos a probar algo....
El Vacío atacó. Eliuth se movió hacia un lado y golpeó con toda su fuerza. El metal impactó contra el cráneo del infectado. El sonido fue seco. Pero el Vacío siguió moviéndose.
Eliuth frunció el ceño.
...—Eso no debería haber pasado....
Luis apareció detrás de la criatura y estrelló una silla contra su cabeza. El cráneo se rompió. El cuerpo cayó.
Pero el segundo Vacío seguía luchando contra Ismael y Ángel Riquelme. Ismael golpeó otra vez. La criatura esquivó. Luis se lanzó sobre él desde atrás.
...—¡Ahora!...
Ángel Riquelme levantó una barra metálica que había encontrado. Y la hundió directamente en la cabeza del infectado. El cuerpo cayó al suelo.
Silencio. Todos respiraban con dificultad. Caro miró los cadáveres.
...—Eso fue diferente…...
Leleni observaba con atención.
...—Sí. Su voz era tensa....
...—Están cambiando....
Ismael soltó una risa nerviosa.
...—Perfecto....
...—Ahora también evolucionan....
Luis miró a Eliuth. El chico observaba los cuerpos sin emoción. Solo curiosidad.
...—¿Qué piensas? —preguntó Luis....
Eliuth respondió con calma.
...—Que esto apenas está empezando....
Ismael rodó los ojos.
...—Genial....
...—El chico raro ahora es filósofo....
Luis ignoró el comentario.
...—Tenemos que salir del edificio....
Nadie discutió. Caminaron hacia la salida del edificio administrativo. Mientras avanzaban, Eliuth se quedó un poco atrás. Miró la sangre en el suelo. Y algo cruzó por su mente.
Flashback
El hospital estaba en silencio. Las luces blancas del techo lastimaban los ojos. Eliuth tenía nueve años. Su pierna estaba cubierta por vendas. Y una enorme cicatriz cruzaba su costado. El accidente había sido brutal. Un automóvil. Metal doblándose. Vidrio rompiéndose. Luego oscuridad.
Cuando despertó… todo había cambiado. Los médicos hablaban en el pasillo.
...—Tuvo suerte de sobrevivir....
...—Pero la cicatriz será permanente....
...—Y la recuperación tomará años....
Eliuth escuchaba todo desde la cama. Nadie pensaba que estaba prestando atención. Pero él siempre prestaba atención. Miró el espejo frente a la cama. La cicatriz se veía enorme. Horrible. Una marca que no iba a desaparecer.
Ese día entendió algo. La gente mira diferente a quien es diferente. Las semanas pasaron. La escuela también cambió. Los niños miraban su cicatriz. Algunos preguntaban. Otros se burlaban. Otros simplemente lo ignoraban.
Y Eliuth comenzó a notar algo más. Las personas eran crueles cuando podían serlo. Mentían. Prometían cosas que no cumplían. Decían que eran amigos… hasta que dejaban de necesitarte.
Un día escuchó a dos compañeros hablar.
...—Ese chico da miedo....
...—Parece loco....
Eliuth estaba justo detrás de ellos. Pero no lo habían notado. Invisible. Ese día decidió algo. Si el mundo funcionaba así… él también lo haría.
Aprendió a observar. A escuchar. A entender cómo pensaban las personas. Aprendió que el caos revela quién eres realmente. Y que cuando todo se rompe… solo sobreviven los que se adaptan.
La cicatriz seguía ahí. Pero ya no le molestaba. Era un recordatorio. De que el mundo no es justo. De que nadie te salva. Y de que si quieres sobrevivir… tienes que hacerlo tú mismo.
El sonido de la puerta abriéndose lo sacó del recuerdo. Habían llegado a la salida del edificio administrativo. La noche los envolvió. El cielo estaba cubierto por el domo azul eléctrico.
Caro salió primero.
...—Dios…...
El campus del instituto parecía otro lugar completamente distinto. Oscuro. Silencioso. Peligroso.
Luis escaneó el patio.
...—Tenemos que cruzar hacia los laboratorios....
Entonces Ángel Riquelme habló.
...—Esperen....
Señaló hacia la oscuridad. Todos miraron. A lo lejos. tres siluetas corrían hacia ellos. Rápidas. Demasiado rápidas.
Caro sintió que el corazón se le aceleraba.
...—¿Son sobrevivientes?...
Ismael levantó la silla otra vez.
...—O Vacíos....
Luis entrecerró los ojos. Era imposible distinguirlos. La distancia era demasiada. Las figuras seguían corriendo. Cada vez más cerca.
Eliuth las observaba en silencio. Su rostro no mostraba miedo. Solo interés.
...—Curioso....
Luis dio un paso al frente.
...—Todos atrás....
Las tres siluetas seguían acercándose en la oscuridad. Y ninguno de ellos sabía… si estaban corriendo hacia ayuda. O hacia algo mucho peor.