NovelToon NovelToon
MAGIK ZAGA

MAGIK ZAGA

Status: Terminada
Genre:Edad media / Mundo de fantasía / Acción / Completas
Popularitas:796
Nilai: 5
nombre de autor: GS Universe

Un grupo de jóvenes se ve arrastrado por la búsqueda y protección de reliquias antiguas que despiertan poderes y ambiciones peligrosas. Perseguidos, traicionados y forzados a despertar habilidades que no comprenden, deberán unir fuerzas con aliados inesperados para impedir que una facción libere una fuerza capaz de arrasar su mundo. Entre batallas, sacrificios y decisiones morales, su viaje decidirá el destino de muchas vidas.

NovelToon tiene autorización de GS Universe para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El Bosque

El Bosque Encantado respiraba con una cadencia propia, como si cada hoja y cada raíz marcaran un latido distinto al del mundo exterior. Al amanecer, la niebla se pegaba a los troncos y los rayos del sol se filtraban en haces verdiazules que hacían brillar el rocío. Edran caminaba junto a Lira con la Zalamander al hombro; la espada desprendía un calor contenido que le recordaba que no estaba desarmado. Borin los había acompañado hasta el borde del bosque, dejando instrucciones y advertencias, y luego se había quedado atrás, observando con ojos de herrero que conocía el valor de las promesas.

El sendero se internó entre árboles que parecían susurrar nombres antiguos. Lira avanzaba con paso seguro, sus manos rozando los helechos como si pidiera permiso. Hablaban para no dejar que el silencio se volviera pesado: contaron historias de infancia, de pérdidas y de pequeñas victorias. Edran habló de su madre y de la bolsa mágica; Lira contó cómo aprendió a curar con ungüentos y cantos, y cómo su padre la había enseñado a respetar la forja y la fe. En esos intercambios, la tensión de la noche anterior se fue transformando en una confianza tenue, como un hilo que se tensa pero no se rompe.

No tardaron en encontrarse con la primera resistencia del bosque: plantas vivientes que se alzaban como manos verdes para atrapar a los desprevenidos. Eran enredaderas con dientes, hojas que se cerraban como mandíbulas y flores que expulsaban polvos somníferos. Edran se adelantó con la Zalamander y, al primer contacto, la hoja ardió en un brillo rojo; el calor quemó las hojas y las raíces, dejando tras de sí un rastro de humo y pétalos chamuscados. Las plantas se retorcieron y murieron con un siseo, pero no sin antes lanzar espinas que rozaron la piel de Lira. Ella respondió con un cántico bajo y un ungüento que aplicó en el corte; la herida se cerró en minutos, dejando una marca pálida.

Más adelante, enormes insectos con caparazones iridiscentes bloquearon el camino: escarabajos del tamaño de perros, mantis con patas como lanzas y libélulas con ojos como faroles. La Zalamander brilló cada vez que la hoja cortaba el aire; el fuego que emanaba no solo quemaba, sino que parecía deshacer la magia que animaba a las criaturas. Edran aprendió a moverse con la espada como extensión de su cuerpo: un barrido para abrir paso, una estocada para detener a los que venían en tropel. Lira, por su parte, usaba redes de fibras y pequeñas bombas de humo hechas con polvos de hongos para distraer y contener. Entre combate y combate, reían con nerviosismo, compartían historias de taberna y confesiones que no se atrevían a decir en voz alta hasta entonces. La cercanía forzada del peligro los acercaba; la confianza crecía en la medida en que la sangre no manaba.

Cuando por fin llegaron al claro donde crecían las flores prisma, el paisaje cambió. Un círculo de luz pura se abría entre las raíces, y en su centro, las flores se alzaban como copas de cristal: pétalos translúcidos que refractaban la luz en colores imposibles. Lira se detuvo, con los ojos brillando de emoción y temor. —Son más hermosas de lo que me contaron —susurró—. Hay que recogerlas con cuidado; si se dañan, pierden su esencia.

Pero la belleza tenía guardián. De entre las raíces emergió una planta colosal, una carnívora cuya boca era un abismo de hojas dentadas y cuya corona de raíces se extendía por todo el claro como tentáculos petrificados. Sus raíces, gruesas como troncos, se enroscaban en los árboles cercanos y parecían sostener el mismo suelo. Cuando la criatura abrió su fauce, un olor dulzón y pegajoso llenó el aire; las flores prisma vibraron como si sintieran la amenaza. Edran sintió un escalofrío: la planta no solo defendía su territorio, sino que su sola presencia absorbía la humedad y la vida alrededor.

La batalla fue dura. La Zalamander cortaba y quemaba, pero la planta regeneraba sus hojas con rapidez, cerrando las heridas con savia que chisporroteaba. Lira corría entre las raíces, cantando y aplicando ungüentos que ralentizaban la regeneración; sus manos temblaban, pero su voz no. Edran buscó el corazón de la criatura: un nudo de raíces más oscuro, donde la savia parecía latir como sangre. Con un grito que mezcló esfuerzo y rabia, clavó la Zalamander en la base del nudo. La espada ardió con una intensidad que iluminó el claro; la planta gimió, y una onda de energía recorrió el bosque.

Cuando la criatura cayó, su cuerpo se desmoronó en fibras secas que crujieron como madera vieja. Pero la victoria tuvo un precio: la planta, al morir, liberó una toxina que comenzó a secar la tierra a su alrededor. Las raíces que antes sostenían el suelo se contrajeron y murieron, y en cuestión de minutos, parches del bosque empezaron a marchitarse. Lira observó con horror cómo pequeñas zonas perdían su verdor; las flores prisma, sin embargo, parecían resistir, como si su propia magia las protegiera.

Recogieron las flores con manos temblorosas y las guardaron en frascos acolchados que Lira había preparado. El claro, sin embargo, ya no era seguro. Un zumbido creciente llenó el aire: de entre los arbustos brotaron miles de pequeñas flores araña, criaturas que combinaban pétalos y patas, ojos negros y mandíbulas que chasqueaban. Avanzaban en oleadas, cubriendo el suelo como una alfombra viva. Al frente de la marea, una figura mayor se alzó: la Reina de las flores araña, una monstruosidad de pétalos y patas, con un abdomen que brillaba como ónix y ojos múltiples que reflejaban la luz de las flores prisma.

Edran sintió el pulso acelerarse. La Zalamander ardía en su mano, pero la horda era inmensa. Lira se colocó a su lado, las manos alzadas, y entonó un canto que resonó en las raíces. La melodía no era de guerra sino de súplica; buscaba calmar a las criaturas, encontrar una rendija de paz. Pero la Reina no escuchó razones: su mirada se fijó en las flores que llevaban y, con un chillido que partió el aire, ordenó el avance.

La primera oleada los envolvió. Edran cortó y quemó, Lira curó y repelió, pero la marea no cesaba. La Reina, enorme y terrible, se lanzó hacia ellos con una velocidad que desmentía su tamaño. En el momento en que la mandíbula de la Reina se cerró, Edran supo que no bastaría la fuerza bruta: necesitaban algo más, una estrategia, una chispa de ingenio. Miró a Lira, y en sus ojos encontró la misma determinación que había visto en la forja de Borin. Juntos, entre fuego y canto, se prepararon para la lucha que decidiría si salían del Bosque Encantado con las flores prisma… o si el bosque reclamaría dos nuevas víctimas para su memoria.

1
AJRR
la aventura en ese bosque está a tope. Veamos que siguie.
AJRR
Ese bosque es una gran idea en la creación de la historia, me gustó mucho. También me encantó la zalamander. Esa espada suena a una carta de Yu Gi Oh. jajajaja
yua megumi
La terminé dn dos dias necesito maaaas
AJRR
Revelación reveladora me quede como wou owu wou.
GS Universe: de verdad, muchas gracias
total 3 replies
AJRR
Gran propuesta la tuya en este novela muy bien hecho compañero escritor.
GS Universe: muchas graciass
total 3 replies
M.F. Lawren
me gustó mucho sigue así
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play