Morí… y ahora soy la esposa omega del villano.
Según la historia, debía morir.
Según yo, voy a conquistarlo primero.
El problema…
Es que el villano empezó a obsesionarse conmigo antes de lo previsto.
Y ahora no sé quién está reescribiendo a quién.
NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 21: Después de Cruzar el Límite
La habitación estaba en silencio.
No un silencio incómodo.
Uno distinto.
Denso.
Real.
Las velas seguían ardiendo con una luz baja y cálida, proyectando sombras suaves sobre las paredes. El aroma de rosas aún flotaba en el aire, pero ahora se mezclaba con algo más íntimo, más profundo.
Yo seguía cerca de él.
No por impulso.
Por elección.
Cassian no se había apartado. Su mano seguía firme en mi cintura, no posesiva, no dominante. Sostén. Confirmación. Como si necesitara asegurarse de que yo seguía ahí.
Su frente descansaba contra la mía.
—¿Estás bien? —preguntó en voz baja.
No era el duque.
Era él.
Asentí, respirando todavía un poco desordenado.
—Sí.
Sus dedos se movieron apenas, recorriendo mi espalda con lentitud, como si midiera mi reacción.
—No quería que fuera algo que te sobrepasara.
Sonreí suavemente.
—No me sobrepasó.
Silencio.
Sus ojos me buscaron, más serios ahora.
—No quiero que mañana despiertes pensando que fue el celo.
Ah.
Ahí estaba.
Negué despacio.
—No fue el celo.
—No quiero que haya duda.
Mi mano subió hasta su cuello.
—No la hay.
El aire entre nosotros cambió.
Ya no era fuego descontrolado.
Era algo más estable.
Más profundo.
—He pasado años eligiendo lo conveniente —dijo finalmente—. Lo correcto para el imperio. Lo que mantiene equilibrio.
Escucharlo así me hizo contener la respiración.
—Contigo no elegí lo conveniente.
—Lo sé.
Sus dedos subieron hasta mi mejilla.
—Te elegí a ti.
Mi corazón dio un golpe fuerte contra mi pecho.
No por sorpresa.
Por peso.
—Eso es peligroso —murmuré.
—Lo sé.
Su mirada no vaciló.
—Y no me importa.
Silencio.
No dramático.
Real.
—No digas algo que no puedas sostener mañana —susurré.
Sus ojos se endurecieron apenas.
No por enojo.
Por convicción.
—No digo cosas que no siento.
Su mano descendió de nuevo a mi cintura.
Firme.
Segura.
—Te amo.
La frase cayó entre nosotros con una claridad que me dejó sin aire un segundo.
No fue impulsiva.
No fue exagerada.
Fue directa.
Sin cálculo.
Sin máscara.
—Cassian…
—Te amo —repitió, más bajo, pero igual de firme.
Mi garganta se cerró.
Nunca lo había escuchado decir algo así sin estrategia detrás.
Nunca lo había visto tan… expuesto.
Mis dedos se tensaron en su camisa.
—Yo también te amo.
La frase salió más suave de lo que esperaba.
Pero no tembló.
—Yo también te amo demasiado.
Sus ojos cambiaron.
Algo en ellos se relajó.
Como si una tensión antigua hubiera encontrado finalmente descanso.
Su frente volvió a apoyarse contra la mía.
—No voy a soltarte.
—No quiero que lo hagas.
Un beso siguió.
No urgente.
No hambriento.
Profundo.
Seguro.
Un beso que no decía “te deseo”.
Decía “me quedo”.
Cuando nos separamos, su mirada ya no estaba dividida entre duque y hombre.
Era una sola.
Clara.
—Mañana será más difícil —dijo.
—Lo sé.
—Van a notar el cambio.
—Que lo noten.
Silencio.
—No voy a esconder lo que eres para mí.
Mi corazón dio otro salto.
—Eso va a incomodarlos.
—No me interesa su comodidad.
Sonreí apenas.
—Sigues siendo el villano.
Una sombra leve de sonrisa apareció en sus labios.
—Solo con el mundo.
Su mano se entrelazó con la mía.
—Contigo no.
Y ahí lo entendí.
No habíamos cruzado solo un límite físico.
Habíamos cruzado uno emocional.
Ya no era insinuación.
Ya no era tensión retenida.
Era amor declarado.
Elegido.
Sostenido.
El consejo podría murmurar.
El imperio podría observar.
Pero lo que acababa de decir no era estrategia.
No era debilidad.
Era convicción.
Y esta vez…
No había marcha atrás. 🔥