Jessabel Blanch creció en una familia con pocos recursos económicos, pero completamente llena de amor. Luchando por conseguir sacar a su familia adelante en un mundo donde las oportunidades no son iguales para todos. Su destino cambiara cuando conozca aquel hombre lleno de secretos que la atraen hacia el como un iman.
Jess conocerá las dos caras de la moneda. La luz y la oscuridad pueden vivir en un mismo lugar. En un mismo cuerpo.
En medio de un romance arrebatador y prohíbido ella descubrirá una verdad mistica sobre su pasado.
Jason Storm a jurado jamas volver a enamorarse. Un hombre que siempre cumple sus promesas. Pero esa seguridad pende de un hilo cada vez que sus ojos se clavan en los de ella.
¿Podra la señorita oscuridad derretir el hielo que congela el corazon de un Rey Solitario?
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Capitulo 20: Diosa
El día paso rápido en miles de explicaciones de lo que podía suceder, era seguro que aquellas personas no estarían de acuerdo en que yo los gobernara, no era más que una forastera que había llegado aquí por primera vez, pero en mi pecho sentía una confianza que jamás había sentido, este era mi lugar, aquí conseguiría todo lo que había anhelado, el poder que necesitaba, dejaría a mi familia y mi siguiente generación en lo más alto, jamás volverían a lastimar a las personas que amo si yo podía protegerlos.
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Ya en la noche iba con Jason, detrás de nosotros venía Jim, tenían una acalorada conversación, al parecer conversaban de algo muy importante. Llegamos al tercer piso, caminamos hacia al final del pasillo y había una puerta dorada, había enredaderas alrededor del marco.
¿Como podrían crecer enredaderas en un tercer piso?
— Señorita Jess, he preparado una habitación para usted en el Ala oeste.
— Muchas gracias Jim, iré hacia allá ahora —
Iba a comenzar a caminar hacia alla cuando Jason me toma de la mano.
— Ella dormirá conmigo Jim, asi que no es necesario que prepares nada
Voltee a mirarlo confundida
¿Cuando habíamos decidido eso?
— Cuando decidimos eso?
Él me miro con su rostro serio, estábamos en una batalla de miradas, no dormiría con él.
Si queria que estas personas me tomaran enserio no podia estar durmiendo con el y que todo el mundo lo supiera.
— Jim retirare ahora.
Jim se veia confundido, simplemente dijo — Si, mi señor, Buenas noches — y se retiro.
— Te quedaras conmigo.
— No, no voy a quedarme contigo — negue
— Y por que no? — pregunto desafiante.
— Si quiero que estas personas me tomen enserio no puedo estar durmiendo contigo, Jason.
El me jalo hacia el, acerco su rostro al mio y susurro: — Piensas dejarme con ganas de ti por toda la eternidad?
Mis piernas se volvieron gelatina, este hombre me ponía nerviosa, el deseo que sentía por él me consumía.
— Que dices?!
— ¿Planeas no dormir más conmigo solo por esto de que seas la reina? Porque si es así entonces mejor no lo seas —
Sentia sus labios tan cerca de los mios, el saco su lengua y la paso por mis labios, instintivamente mi lengua rodo por mis labios y rozo con la suya. Comenzamos a besarnos desesperados sentia sus manos tocando todo mi cuerpo, comenzo a besarme el cuello mientras apretaba contra el, estaba delirando del placer que sentia. Fue entonces cuando lo senti intentando quitarme la ropa.
— No, Jason. ¿Que haces?
— Nadie vendrá aquí. Es una zona donde solo el Rey y la Princesa heredera pueden estar.
Jason seguia tocándome y subiendo mi camisa.
— Todavia no soy la princesa heredera — respondí agitada
Sus ojos me miraron dilatados — Nada de eso importa ahora — puso su dedo en mis labios y dijo — Solo quédate conmigo, Ángel.
Después de sus palabras el comenzó a besarme y a subirme la falda. Su toque lograba nublar mi mente, su cercania me hacia olvidarlo todo. Estaba extasiada, lo queria todo con el. Jason me ponía a vibrar, decirle que no era una tarea muy difícil para mi cuerpo que vivía deseoso de él, que queria tomar todo lo el pudiera darme.
— Me encantas, preciosa.
Su toque me estaba llevando al cielo, solo se podían escuchar nuestros sonidos en todo el pasillo. Jason estaba poseido, salvaje, comenzó a morder mi espalda, se habia vuelto una costumbre para el morderme justo donde tenía aquel tatuaje.
— Me tienes hechizado, diosa — jadeo agitado.
Escuchar eso me hizo sentir en el cielo. Lo senti mordiendo mi cuello. Nuestras respiraciones se escuchaban pesadas en todo el pasillo, estábamos recostados uno del otro intentando calmar nuestras respiraciones. Jason se retiro y me acomodo la ropa.
— Quieres que te lleve a tu habitación? — pregunto ya calmado.
— Si, por favor — susurre.
Quería quedarme durmiendo con el pero sabia que eso no era lo correcto. Jason me tomo la mano y me llevo hacia al otro lado caminamos por un pasillo largo hasta que llegamos a una puerta, Jason se detuvo viendo la puerta sorprendido.
— Sucede algo? — pregunte.
— Esta puerta antes no estaba asi.
— Que tiene?
Se parecia bastante a la que Jason usaba, solo que era blanca y tenia enredaderas con pequeñas flores, se veían preciosas.
— Antes... Simplemente era diferente no importa, seguro la cambiaron — dijo restandole importancia, se dio la vuelta y me dio un beso en la frente — Descansa pequeña, nos vemos mañana.
El solo dio la vuelta y se retiró. Mire su espalda en silencio. Queria que se quedará, quería estar a su lado. Y eso no estaba bien.
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Estaba en un campo peleando con otro chico, era una pelea amistosa, sentía dentro de mi corazón que lo quería. Nuestras espadas chocaban en un vaivén, Bailábamos una danza de espadas a una velocidad inhumana, nuestros corazones bailaban al mismo ritmo.
De repente aparecí en la entrada de un palacio, Estaba de rojo y negro, ahí estaba ese chico llevaba del brazo a una linda chica con un vestido morado, sería su esposa pronto, eso me hacía sentir confundido, dolido, completamente contrariado.
Sentia que me arrancaban el corazón.