André es un beta bastante trabajador y soñador, pero que la vida no le ha sonreído jamás, desde muy chico tuvo que empezar a trabajar para cuidar de su madre y hermana menor, arreglárselas con varios trabajos para poder pagar las deudas de vicios que les dejó su difunto padre.
Además de esto por su manera de ser y personalidad complicada se mete en muchos problemas.
Tras salvar a un extraño de unos matones su mundo como lo conoce se viene abajo, no solo es la clase de persona que él más odia, sino se ve obligado a quedarse a su lado por el bien de los que ama, además ¿le empieza a gustar?
La llegada de este desconocido, pondrá más de una cosa de cabeza para este beta.
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Seguir con vida٭
—¿Están bien? ¿Dónde está April? —pregunté con urgencia.
—Estamos bien, pero April… a ella… —Jamie negó varias veces sin poder hablar; parecía a punto de llorar.
—¿Qué ocurrió, Jamie?
—Guarden silencio. Si quieren saber qué le pasó a su amiga, solo tengan paciencia. Todos verán al jefe pronto —intervino uno de los hombres.
No me gustó su expresión, y mucho menos la forma en que no dejaba de mirar a Jamie.
—Van a estar bien, lo prometo —murmuré solo para nosotros.
Noté que Ritsu no había soltado su conejo de felpa; casi siempre lo llevaba a todas partes.
Nos llevaron a empujones dentro de la propiedad y nos encerraron en una habitación.
—Llamé a tu hermano, estarán aquí pronto. Tranquilo —le dije en voz baja.
—No debiste hacer eso, ellos quieren a Max —respondió Jamie con tensión.
—Si no venía, los habrían lastimado.
—Nos matarán de todos modos, y ahora a ti también.
—¿De qué diablos hablas? —pregunté, desconcertado.
—De que ninguno de nosotros estará con vida cuando llegue Max. Los oí hablar cuando nos traían aquí. El hombre al teléfono dijo que no quería errores como la última vez… Nos matarán en unos minutos, cuando ese hombre llegue.
—No, si puedo evitarlo. Jamie, necesito pedirte que hagas algo; no será agradable.
—Si nos sacará de aquí, cuenta conmigo.
—Creo que es nuestra única escapatoria. Al menos no estaremos muertos cuando llegue tu hermano.
—Te escucho —dijo con atención.
Le conté que, días atrás, había visto a Max esconder armas dentro de los muñecos de Ritsu. Estaba bastante furioso en cuanto me oyó.
—¿Está demente para hacer algo así? Cielo santo… ¿qué tiene en la cabeza? ¿Y por qué no me dijiste antes? —exclamó Jamie.
—Porque, de alguna forma, entendí lo que intentaba hacer. Y gracias a eso, tenemos un arma que podemos usar.
—Ahora que lo dices, me quitaron la mía… Supongo que no es tan malo, pero me va a oír después. ¿Cuál es el resto del plan?
—El sujeto alto con chaqueta de cuero no dejaba de verte. Es un cerdo, así que intentará llevarte para… ya sabes. Deja que lo haga.
—¿Quieres que te mate? —casi me gritó Jamie, furioso.
—Escucha, para hacer lo que quiere seguro le dirá a los otros que se vayan. Mientras no estemos tan vigilados, podré sacarnos de aquí e ir por ti.
—Tienes un minuto. Y si ese maldito me pone una mano encima, le corto las pelotas… y a ti también —me amenazó. Realmente daba miedo.
—Confía en mí.
—No hay de otra.
Abrimos el oso sin que nadie nos viera. Gracias a Dios, Ritsu no lloró porque Jamie le prometió que lo arreglaría después. Dentro había una navaja y un líquido que no supe identificar, pero Jamie sí; lo guardó en su puño.
Tal como lo supuse, el maldito no tardó en venir. Hizo que la mayoría de los guardias se retirara, dejando solo a uno vigilándonos.
Se llevó a Jamie a la habitación contigua. Yo solo tenía que ocuparme del tipo que quedó. Como ya estaba libre, comencé a insultarlo. Según entendí, no podían matarnos hasta que ese hombre llegara. Se acercó para golpearme y lo dejé inconsciente con un solo golpe.
—Ritsu, vamos. Jamie nos espera y ya me tardé más de un minuto —dije con urgencia, esperando que ese tipo no lo hubiera tocado.
Cuando entré, tuve que cubrir el rostro de Ritsu. Jamie se había encargado solo de aquel sujeto; estaba todo menos vivo, y él seguía furioso.
—Veo que no me necesitabas —comenté.
—Cierra la boca. ¿Ahora qué? —gruñó Jamie.
—Ahora a mantenernos vivos hasta que lleguen. No podemos con ellos, y mi prioridad es que no salgan heridos.
—Hice que este maldito me dijera dónde hay una salida de emergencia. Está del otro lado de este pasillo —informó.
Le dio tiempo para interrogarlo… no podía creerlo.
—Deja de mirarme así. Soy más que una cara bonita. Además, solo me atraparon porque apuntaban a Ritsu.
—Entiendo. No volveré a subestimarte. Llegar al otro lado no será fácil, pero sé cómo lograrlo.
—No estarás pensando en ser la carnada —dijo, desconfiado.
—¿Tienes un plan mejor? Te escucho.
—No, pero te pueden matar.
—Descuida. Si hay algo que sé hacer, es mantenerme vivo. Confía en mí.
—De acuerdo… nos vemos del otro lado entonces.
Jamie intentó cargar a Ritsu, pero el niño no quiso separarse de mí.
—Tenemos que irnos. André nos alcanzará después —insistió Jamie.
—No quiero —murmuró Ritsu entre sollozos.
La sorpresa fue evidente; en especial para Jamie, parecía no creer que hubiera hablado. Aunque nuestro mayor problema es que no dejaba de llorar y no parecía escuchar a nadie.
—Ritsu, por favor —suplicó Jamie.
—No te preocupes. Voy a estar bien, solo llegaré un poco después —le aseguré.
—Mentira. No vas a volver… papá dijo lo mismo, pero no volvió —sollozó.
Los ojos de Jamie se inundaron; parecía que también quería llorar. Mi mente se llenó de preguntas: ¿el demente de Max no es su padre?, ¿o acaso su papá era un omega varón? Ya no entendía nada.
—Ritsu… ¿todavía recuerdas ese día? —preguntó Jamie con la voz quebrada.
El niño solo asintió.
—Oye, sé que has pasado por cosas difíciles y que perdiste a personas importantes, pero yo no pienso morir. Aún tengo muchas cosas que hacer y personas que quiero volver a ver.
—¿Lo prometes? —preguntó Ritsu.
—Lo prometo.
—Tal vez yo debería quedarme y ser la distracción. Ritsu estará más tranquilo —propuso Jamie.
El niño negó de inmediato y se aferró a él.
—Es un niño asustado. No quiere perder a nadie, y no dejaré que eso pase. Váyanse.