Lucas siempre ha hecho lo correcto.
Una carrera impecable. Una vida estable. Una boda en camino.
Hasta que Ethan regresa.
Doce años después, su antiguo mejor amigo vuelve convertido en su mayor rival… y en alguien completamente distinto. Más frío. Más seguro. Más peligroso.
Ethan no ha vuelto por negocios.
Ha vuelto por él.
Lo que comienza como una competencia entre empresas pronto se transforma en algo mucho más personal. Más intenso. Más difícil de ignorar.
Porque Ethan no juega limpio.
Y Lucas ya no puede seguir fingiendo que nada le afecta.
Entre decisiones correctas y deseos que no debería tener…
Lucas tendrá que elegir:
¿La vida que construyó…
o a quien nunca logró olvidar?
NovelToon tiene autorización de Lyn SD para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 10
Lucas
Una vez dentro del apartamento de Ethan, no puedo con mi curiosidad y miro alrededor, mientras él deja su bolso y va hacia una barra con licores.
Me doy cuenta de inmediato de algo que provoca un pinchazo en mi pecho.
—No hay nada… personal aquí.
—¿Gustas alguna bebida? —pregunta Ethan, sin haber escuchado.
—No. No estoy aquí para beber —respondo. Y aunque quiero detenerme, las palabras igual salen— parece que te mudarás en cualquier momento.
—¿Por qué lo dices? —pregunta, sirviéndose un poco de vodka.
—No hay nada aquí —respondo, señalando lo obvio.
Él sonríe, como si supiera algo que yo no. Frustrante.
—¿Tienes miedo que me vuelva a ir?
—No me importa —respondo.
—Y sin embargo estás aquí para saber por qué me fui la primera vez…
Aprieto los dientes, ya arrepentido de haber venido.
Él se acerca y bebe un sorbo más.
—Te diré un secreto. Si todo sale según lo que quiero, sí, voy a mudarme de aquí, pero no te preocupes, no me iré lejos —su mirada baila con diversión y eso me molesta.
Y sin embargo… no se irá lejos.
—No me importa. Ahora apresúrate y dime por qué te fuiste a Inglaterra.
—Tan impaciente… Está bien, te diré por qué me fui —dice, acercándose un poco más, hasta que solo nos separa un metro de distancia—. Tú.
—¿Yo? —pregunto confundido.
—Sí. Tú fuiste la razón por la que me fui —él me mira con atención, sin perderse nada.
¿Hice algo para molestarte? Pienso en ello, pero como en todo este tiempo, no puedo recordar nada en especial.
—¿Qué hice?- pregunto.
Él hace un movimiento con sus dedos para que me acerque. Lo hago sin siquiera dudarlo.
Ethan se inclina y habla directamente en mi oído, rozando apenas.
Mi respiración se corta.
—Eso tendrás que descubrirlo por tu cuenta —susurra, antes de alejarse, con una sonrisa torcida.
—Idiota —no sé si eso es para él o para mí. Quizá para ambos— dijiste que si venía me dirías la razón por la que te fuiste.
—Y lo hice. Tú eres la razón.
—Pero por qué —pregunto frustrado. Confundido. Dolido.
Él toma lentamente un sorbo más, su sonrisa desaparecida y su mirada intensa.
—¿Debería darte una pista? —pregunta.
—Por favor —dejo salir con sarcasmo.
Al momento siguiente toma mi cuello con su mano libre y me acerca a él, demasiado cerca.
Su cara está tan cerca que su respiración se mezcla con la mía. Estoy tan aturdido que por unos segundos no hago más que mirar sus ojos tan familiares, pero con una profundidad que no entiendo y que me asusta.
Intento alejarme entonces, pero su agarre es firme.
—Dime algo. ¿Siempre eres así o es solo conmigo?
—¿Así cómo?
—Totalmente ciego.
Él acaricia mi cuello y un escalofrío me recorre. Asustado por mi reacción, intento alejarme nuevamente y esta vez me deja.
Retrocedo un par de pasos.
—Creo que debería irme —digo inestable, aunque trato de ocultarlo.
—Adelante.
Me doy la vuelta hacia la puerta y dudo.
—No me diste ninguna pista —acuso.
—¿No? Pienso que lo dejé demasiado claro. Intenta hacer trabajar esa cabeza tuya y descúbrelo. Estaré esperando.
—Te gusta jugar ¿no?
—Mucho. Pero no contigo.
Arrugo mi frente, más confundido que cuando llegué.
Cierro la puerta a mi espalda y dejo salir mi aliento entrecortado.
No estoy seguro de nada. Pero si algo conseguí con esta visita, es saber que soy la razón por la que se fue.
Pero por qué…
Esa noche doy vueltas en la cama, repasando el pasado y el presente una y otra vez, sin llegar a una conclusión clara.
Excepto… esa caricia…
Miro el techo oscuro de mi habitación y una idea empieza a rondar por mi mente.
No, no creo… Pero…
Tomo el teléfono y llamo.
Él contesta después de tres tonos.
—¿Sabes que son las tres de la madrugada? —pregunta Marcus con voz aturdida.
—Marcus. Necesito información de Ethan Vaughn. Toda la que puedas obtener de cuando estuvo en Inglaterra.
—¿Es para ahora mismo?
—Para mañana —digo.
—Hoy dirás. Pudiste decirme en unas pocas horas, ¿sabes? Voy a cortar— él lo hace entonces.
Necesito saber. Y lo necesito cuanto antes.