Nerea es una joven que hasta ahora lo tenía todo, el trabajo perfecto, viajar por todo el mundo. El prometido que la adoraba y aunque no estaba su madre, tenía a su padre. De la noche a la mañana descubre que todo es falso, está sola en este mundo y alguien la quiere muerta. De alguna forma termina en el medio de montañas llena de nieve y ahí descubre una realidad impactante. El mundo no es solo de los seres humanos y ella ni siquiera pertenece a ellos. Un mundo de seres superiores se abre ante ella y solo entonces descubre porque piden su cabeza. De ser una simple humana llena de dolores paso a ser alguien con las responsabilidades de una alfa-luna que deberá salvar a su familia y exponer a la realeza. Su deber es regresar al clan Lamar, los hacedores de reyes y reinas, a su gloria total.
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Mi hermana y su mitad
Izan
Me despierto y estoy solo en la cama, hay una nota en su almohada que dice que ha tenido que irse primero. Solo me dejo caer sobre la cama boca arriba y respiro, esto no está yendo para nada como esperaba. Pienso en ella en todo momento, me muero porque podamos tener relaciones, pero tal parece una maldición esta cantidad de trabajo. A veces creo que mi padre exagera con el castigo por haber sido tan impulsivo al eliminar al repulsivo alfa. Sin embargo, no me arrepiento, si hubiese sido mi madre él hubiese hecho lo mismo. Aunque como alfa debemos controlarnos mejor, ya que matar no es una buena opción, pues los demás clanes nos marcaran como peligrosos. Lo cual es malo para los negocios y tratados de paz, supongo que esa es la lección que quiere mostrarme.
Pero mi padre a veces puede ser cruel, pues no nada más me castiga a mí, sino que también lo hace con mi pareja. Sobre todo, porque ella no ha ido a verlo para confesar porque estaba esa noche huyendo con la luna de ese clan. Por eso nos mantiene separados y sufriendo, porque sé que ella está triste y confundida con todo esto, lo siento en mi pecho, sus sentimientos a veces me sacuden. Ayer de hecho sentí terror, pues sentí desapego, como si tratara de… trago en seco al recordar esa sensación de querer dejarlo todo. La reconozco porque la he experimentado y duele, no puede ser que después de haber logrado su perdón, el cual no me merezco, al final la pierda.
Respiro con fuerza y me digo que no, no voy a permitir que mi futura luna me abandone, ya estoy enamorado de ella hasta la médula. Aunque debería molestarme que le guste retarme, es todo lo contrario, adoro como no se deja dominar por mí. Algo me dice que nuestra vida juntos va a ser todo un reto y adoro eso, siempre será un gusto vencerla y hacerla mía. Justo en eso mi padre entra en mi cabeza diciendo que me necesita. Solo suspiro y me digo que pronto podremos aclarar todo esto. No puedo volver a quedarme dormido a su lado, qué estúpido. Me rio de mí mismo y voy a prepararme para ir a ver que desea el Alfa.
No sé qué esperaba, de nuevo me tiene corriendo de un lado para otro y ya mañana llega Camilo. Solo espero que siga siendo el mismo chico que conocí y no quiera venganza por su hermano. Miro al cielo y respiro cansado, lo único que quiero es estar en los brazos de mi pareja. Bajo la mirada y justo frente a mí está la visión más hermosa del mundo, ella me mira confundida hasta que se para delante.
—Por favor, dime que eres real.
—Claro que lo soy.
Dice rodando los ojos y le muestro mi sonrisa ladina, la cargo de repente haciéndola gritar y corro con ella hacia el bosque. Por suerte no dice nada hasta que la bajo, la he traído a mi lugar preferido, es un elevado desde donde se ve todo el panorama de nuestras tierras. La miro y veo que observa emocionada.
—Entonces… ¿valió la pena traerte hasta aquí o no?
—¡Esto es hermoso! Gracias, necesitaba esta paz.
—Lo sé, yo también… y sobre todo contigo.
Me mira y sus labios se curvan, solo doy un paso más cerca y me acerco hasta besarla. Se siente bien, es donde debo estar, así que lo disfruto. Ella me abraza y se pega más a mí, mis manos la recorren, sentir su cuerpo bajo mis manos es demasiado para mi corazón. Quiero más, así que eso hago, voy por lo que necesito. Ella no se niega, solo me mira y traga para decir que sí. Comienzo a quitar su ropa, la deseo, así estemos al aire libre, la necesito. Y justo en eso mi padre otra vez, maldita sea, ya no lo soporto. Pienso en negarme y seguir en lo que estoy, pero Alex avisa de que Camilo se ha adelantado.
—¡¿Qué pasa?!
—Alfa Camilo ha llegado.
—¡¿Qué?! ¡Se ha adelantado!
—Lo sé.
Ella se comienza a acomodar la ropa y solo pienso en que se la arrancaría para no ir a ningún lado, sin embargo, no puedo. Maldigo en voz alta y ella toma mis manos.
—Izan… está bien amor, tenemos la noche, ¿sí?
—Si, de esta noche no pasara, no puedes continuar sin tu marca, eso puede ser peligroso.
Se ríe y agarrando mi rostro, me besa, diosa, gracias por ponerla en mi camino. Tomados de la mano vamos directo a la casa, para recibir al alfa. Nos da tiempo, de la puerta de entrada a la casa hay un buen tramo, debe atravesar el pueblo. Llegamos y mamá nos sonríe, ocupamos nuestro lugar al lado de la pareja. Observo a Carla y la veo un poco incómoda, en eso Sara se acerca y mira a Nerea. Veo que se están comunicando mentalmente y que mi chica mira a mi hermana sonriendo.
—¿Qué sucede?
Le susurro.
—Creo que una nueva pareja está a punto de conocerse.
Veo descender a Camilo, sigue siendo igual, al menos eso me parece porque con solo verme me sonríe. Entonces pasa su vista por todos y se queda fijo en Carla. “¡Oh no! Esto no será nada bueno.” Ya puedo ver la cara de mi padre, no va a aceptar tan fácil que se lleven a su princesa.
Todos miramos la escena y cuando mi padre va a dar el paso mi hermana se lanza a los brazos de Camilo diciendo te encontré. Todos nos reímos por la situación menos mi padre, a quien mi madre sostiene de la mano para evitar lo desagradable.
—Al Alfa no le ha gustado esto.
—Es su nena, ¿qué esperas?
—Que sea feliz por ella, pues ha encontrado al destinado por la diosa Luna.
—Lo hará, pero necesita tiempo.
Asiente y lo deja ser, mientras tanto mi madre es quien habla e invita a pasar al alfa y sus acompañantes. Desde ya, tiene a Carla tomada de la cintura y se ve que está encantado con la idea de que ella sea su otra mitad, por lo emocionado que se ve. Espero a que llegue hasta mí y lo abrazo, felicitándolo y agradeciéndole por venir.
—Venía a verlos con intención sincera de que me dieran consejos para guiar mi manda, no hay rencor hacia ti por lo que sucedió. Al contrario, agradezco que hayan puesto fin a todo. —Mira a Sara—. Siento mucho no haber podido ayudarte Sara.
—Alfa, su vida corría más peligro que la mía, hizo lo correcto al irse.
—Gracias por perdonar mi cobardía.
Que reconociera algo así era de un buen líder, por eso sin duda le sonreí.
—Sara es la pareja de Alex.
—¡Oh! Por los dioses, Alex, yo…
—Está bien Alfa, no podía saberlo. Nada más le pido que haga su trabajo y ayude a su gente.
—Lo haré.
—Mi hermano también encontró a su pareja, ella es Nerea, fue quien ayudo a Sara.
—Mucho gusto Alfa y bienvenido, por supuesto felicidades por adquirir una hermosa joya de la familia.
Todos reímos.
—Sí que es una joya y me alegra que mi amigo haya encontrado a tan magnífica chica, se nota solo con una mirada que será una excelente luna.
—Muchas gracias.
Le indiqué que siguiéramos hacia la casa mientras seguíamos hablando en el camino. Estaba agradecido de que aún me considerara un amigo, más ahora que es mi cuñado también. Me alegra ver a Carla tan feliz, aun cuando mi padre no lo esté.