Y si después de tantos tropiezos puedo volver a comenzar, quiero seguir mi vida después de ti.
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Capítulo 20
Todo estaba listo en mi casa para la gran celebración, mis tías y mis primas empezaron a llegar, mi hermana y mi cuñado ya estaban ayudando en las cosas para el almuerzo, yo estaba con mi sobrina jugando un poco, también estaba pendiente de las cosas de la fiesta.
Esa mañana él me saludo normal, yo le respondí el saludo y no le pregunte nada, la noche anterior había hablado con él, le pregunté si venía y dijo que en eso habíamos quedado, pero que se tenía que devolver temprano, yo le dije que estaba bien, pero en el fondo de mí ser sabía que eso no iba a pasar y no me equivoque.
Después de ese saludo no volvió a aparecer, no supe nada de él en todo el día, le preguntaba si estaba bien, si algo le había pasado, pero aunque estaba en línea no me contestaba nada, yo decidí olvidarme de él por un momento y compartir con mi familia, las risas no se hacían esperar, mis tías son muy divertidas, empezamos a cantar y a preparar el almuerzo entre todos.
En la tarde entregamos los regalos a todas las que eran madres, nos tomamos miles de fotos hasta que una quedó perfecta, aunque en mi rostro mostraba una sonrisa, mi corazón lloraba, mi hermana que no es tonta se dio cuenta, pero solo me dijo que para qué me hacía ilusiones si sabía como era él, y si yo lo sabía por eso no había dicho que lo había invitado.
Las cosas se salieron de control, después de la comida y las risas llego el licor, ese día ya a mí no me importaba nada y lo hice me emborraché, de las peores borracheras que había tenido en mi vida, aunque intentaba mostrarme feliz no pude, las lágrimas se hicieron presentes, mi papá me decía que no llorara, que yo era consiente de que él solo estaba jugando conmigo, pero era inevitable no hacerlo.
Como pude me levante al baño, allí todo fue peor, no me pude controlar, las lágrimas fueron más fuertes, me dolía el alma, el corazón se me quería salir del pecho, me sentí que valía tan poco, que no merecía que nadie me quisiera, mis hermanas me empezaron a buscar, al verme así me sacaron del baño y me llevaron a mi habitación, ese día lloraron conmigo.
Con tragos en la cabeza les conté absolutamente todo, lo de las pastillas, las veces que tomaba porque él me ignoraba como un perro, les conté de las veces en las que le preste dinero, les hable de todo lo que vivía con él, lloraba como una niña pequeña al recordar cada promesa incumplida, cada mentira, cada momento en el que me hacía sentir como si no valiera nada.
Ellas solo me abrazaban y lloraban conmigo, mis tías no podían creer lo que escuchaban, mi mamá no entendía lo que estaba pasando, mi papá y mi cuñado hablaban afuera acerca de él, decían que era un hombre sin pantalones, mi papá decía que si algún día lo veía lo iba a coger a machetazos, mi cuñado decía que él lo ayudaba, si había algo en lo que todos estaba de acuerdo era en que yo no me merecía ese trato de parte de nadie.
Fue muy difícil para mis hermanas descubrir que había intentado quitarme la vida, ellas nunca habían imaginado que esa relación que llevaba con él me iba a llevar hasta ese punto, esa noche me hicieron prometer que nunca lo iba a volver a intentar, yo se los jure, les dije que en ese momento me sentía desesperada, ignorada y por eso lo había hecho.
Ellas se quedaron conmigo un buen rato, luego me dejaron sola para que descansara, en ese momento tomé mi celular y le envié un mensaje le dije que yo no me merecía que me tratara de esa manera, que no me merecía que me ignorará de esa forma, que así le estaba dando la razón a todo el mundo, pero que eso ya no importaba, que por más que quisiera olvidarme de él no podía y que lo amaba con toda mi alma, así entre lágrimas me quedé dormida.