Florencia tuvo que sacrificarse por salvar a su hermano menor, vender su cuerpo por dinero, pero su sacrificio fue en vano.
Pero, esa noche tuvo consecuencias, y termina embarazada.
Ella lucha por salir adelante con sus hijos y su madre, sin saber que el hombre de aquella noche no puede olvidarla.
Shane Hillings estaba deprimido por su exnovia, quien le engañò de una forma cruel, estbaa tan mal que se sentía impotente como hombre, sin embargo, una noche con una mujer lo cambia todo, ahora obsesionado, solo quiere encontrarla, pero cuando piensa que ella no existe, decide olvidarla, hasta que un día la encuentra de nuevo ante él, como su empleada y con dos secretos de sangre que no puede ocultar, ¿puede el amor nacer de una noche de pasión?
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Capítulo: ¿Vendes tu tiempo?
Luego de que Eugenio y Shane se dirigieran a la sala de juntas, el ambiente en la oficina recuperó poco a poco su ritmo habitual.
Sin embargo, algo había cambiado.
La tensión seguía flotando en el aire, como un eco invisible de lo que acababa de suceder.
Mientras tanto, Fatima se encargó de organizar la celebración de esa noche. Con rapidez y entusiasmo, comenzó a enviar mensajes al grupo de chat de la oficina.
—Chicos, ya está todo listo —escribió—. Nos vemos en un bar para celebrar el cumpleaños de Ivonne. Nadie tiene excusa, es viernes.
Los mensajes comenzaron a llegar uno tras otro.
Risas. Emojis. Confirmaciones.
Florencia observaba la pantalla sin intervenir, hasta que uno de sus compañeros escribió directamente para ella.
—Florencia, tienes que venir —dijo Gonzalo—. De verdad, todos quedamos impresionados contigo hoy. Además, eres la gran jefa.
Ella alzó la mirada, un poco sorprendida.
—¿Impresionados?
—Claro —intervino otra voz en el chat—. Nadie le habla así a Shane Hillings. Tus antecesores… todos le tenían miedo. Pero tú… ni te inmutaste.
Florencia soltó un leve suspiro.
—No tengo por qué temerle a mi jefe —respondió con serenidad—. De hecho, nadie debería sentir miedo en su trabajo.
Hubo unos segundos de silencio en el chat, como si esa idea fuera demasiado nueva para algunos.
—Entonces… ¿vas a venir? —preguntó Stuart de nuevo.
Florencia dudó. Por un momento, pensó en sus hijos. En su madre. En todo lo que cargaba fuera de esas paredes.
Pero también pensó en algo más.
En intentar, aunque fuera un poco, recuperar una vida normal. Después de todo siendo jefa del departamento de Recursos humanos era su labor.
—Está bien —escribió finalmente.
Las respuestas no tardaron.
—¡Eso!
—Nos vemos a las nueve.
—Gracias a Dios es fin de semana —añadió Fatima—. Hoy podemos desvelarnos sin culpa.
Florencia dejó el teléfono a un lado.
Intentó relajarse. Pero algo en su interior seguía inquieto.
***
En la oficina presidencial, el ambiente era completamente distinto.
Shane observaba los informes con expresión seria, pasando cada página con precisión.
Frente a él, Eugenio parecía más relajado, aunque atento.
—Adelante —dijo finalmente.
Florencia entró. Caminó con paso firme hasta la silla frente al escritorio y tomó asiento.
Eugenio sonrió levemente.
—Bienvenida, Florencia.
Shane no levantó la mirada de inmediato. Pero no era porque estuviera concentrado.
Era porque estaba evitando mirarla demasiado pronto.
No quería admitirlo… pero algo en ella lo desconcertaba. Había algo familiar.
Finalmente, alzó la vista.
Y la encontró.
—Parece que fue una buena semana —dijo, retomando el tono profesional—. La sede de ciudad de México integró treinta nuevos empleados en el área de ventas y logró retener al sesenta por ciento.
Hizo una pausa.
—Sus antecesores no lograron algo así en tan poco tiempo.
Florencia no sonrió con orgullo.
No se atribuyó el mérito.
—No es un logro mío, señor —respondió con calma—. Es de mi equipo. Son jóvenes talentosos que quieren dar lo mejor.
Eugenio asintió, claramente satisfecho.
—Aun así —continuó Florencia—, espero que en un par de semanas podamos mejorar los indicadores hasta alcanzar niveles óptimos.
Shane la observó en silencio. Analizándola. Midiendo cada palabra.
“¿Cómo podría ser ella la mujer de esa noche…? Ella, Florencia no podría ser una…”
—Por lo visto… usted no le teme a nada —comentó Eugenio con una ligera sonrisa.
Florencia sostuvo su mirada.
—¿Y por qué debería hacerlo?
El silencio se hizo denso.
—El miedo debería quedarse en las películas —añadió—. Aquí estamos para trabajar, para crecer, para demostrar de lo que somos capaces. No para vivir bajo presión emocional.
Las palabras cayeron con peso. Shane entrecerró ligeramente los ojos.
Había desafío en su postura. Pero también… verdad.
Miró el reloj.
—Parece que su tiempo ha terminado —dijo con tono seco—. A menos que esté dispuesta a quedarse unos minutos después de su jornada laboral.
Florencia no dudó. Se levantó de la silla.
—Claro que no —respondió con firmeza—. Yo no regalo mi tiempo, señor. Con permiso.
Dio un paso hacia la puerta. Pero la voz de Shane la detuvo.
—No lo regala… —dijo con frialdad—. Me queda claro.
Florencia se quedó inmóvil.
—Entonces… ¿lo vende?
El mundo pareció detenerse por un segundo.
Las palabras fueron como un golpe directo.
Le recordò esa noche, y ella tuvo terror de haber sido descubierta como la mujer que tuvo que venderle una noche a ese CEO.
Florencia no se giró.
Pero su cuerpo reaccionó. Se tensó. Sintió el calor subir por su pecho, por su rostro… como si la hubieran arrojado al fuego.
No era solo una frase. Era una insinuación. Una que la arrastraba a un lugar oscuro.
Tragó saliva.
—Hasta mañana, señores —dijo, con la voz más firme de lo que se sentía.
Y salió.
Sin mirar atrás.
😡😡😡
Ella lo hizo una sola vez, no se dedicó a eso y lo hizo por necesidad
Respiro con un solo pulmón... 🎵🎶😭