El padre de Isabella la obliga a comprometerse con el hijo de su socio al cual nunca ha visto, pero su vida cambiará para siempre después de pasar una noche inolvidable con un hombre al que conoció en la boda de su hermana.
¿Podrá ella escapar del deber?
¿Podrá ella conocer el amor?
¿O la vida será caprichosa con su destino?
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capítulo 21
Salgo de mi despacho sintiéndome en un trance todavía tratando de entender que fue lo que acaba de pasar, toda la maldita semana he estado molesto conmigo mismo por sentir celos del hombre que estaba con Isabella en el bar , ella es mía y ningún hijo de puta tiene derecho a tocarla ni invitarla a salir, se que es algo machista de mi parte pero no lo puedo controlar y era por eso que la había estado evitando no quería desquitar con ella mi frustracion,todas las malditas noches me levanto exitado recordando el beso que nos dimos el viernes pasado, todavía mi cuerpo la recuerda desde esa noche de hace dos años, aunque mis recuerdos no le hacen justicia a la pasión que acabamos de experimentar con solo pensarlo me vuelvo a exitar. Camino a paso lento para calmarme un poco, lo último que quiero es entrar a una sala llena de gente con una erección. Todavía no puedo dejar de dar vueltas en mi cabeza el motivo que tuvo para romper su compromiso esa misma noche, he decido darle una oportunidad a esta atracción que sentimos y que el destino decida.
cuando Kristo sale me levanto con las piernas todavía temblorosas y camino al baño que hay en su oficina para poder asearme un poco y acomodar mi ropa antes de ir a la sala de juntas.
Me miró en el pequeño espejo que cuelga encima del lavabo y veo mi cara todavía sonrojada y mis labios hinchados, a un lado de mi cuello tengo una enorme marca roja, le tendré que poner un poco de maquillaje para disimularla, rápidamente me coloca la ropa en orden y peino mi cabello y salgo del despacho por mi bolsa de maquillaje, regreso al baño para poder terminar de arreglarme, me lavo la cara y me pongo un poco de maquillaje en el cuello para tapar la marca que me dejó Kristo, salgo y veo en el escritorio las carpetas que le había traído a Kristo en primer lugar antes de que perdiera la cordura, tomo las carpetas en mis manos y salgo de la oficina, estoy guardando mi bolsa de maquillaje, cuando las puertas de ascensor se abren y sale una Rose sonriéndome.
-Hola Isa me mando el señor Karagiannis para preguntar si ya tienes lista las carpetas para la junta- me dice observandome, me pongo un poco nerviosa por su mirada¿ se dará cuenta de lo que pasó en la oficina de Kristo?
- Ya las llevo, solo estaba terminando de prepararlas- le miento, mientras las tomo de mi escritorio y camino junto con Rose a los elevadores.
-Estas un poco sonrojada Isa, ¿estás bien?- me pregunta cuando se cierran las puertas.
siento cómo mi cara se calienta a un más por su comentario, me aclaro la garganta para poder responderle
- Es que... mmm estaba , estaba apurada terminando de hacer las carpetas para la junta y por eso me sentí un poco acalorada- le informo sin verla a los ojos.
cuando entramos a la sala de juntas ya todos los jefes de las diferentes áreas nos están esperando, Rose me ayuda a repartir las carpetas y me quedo con la última que es la que le doy a Kristo evito mirarlo a los ojos, pero cuando toma la carpeta rosa sus dedos con los míos a propósito, lo miro y el me devuelve la mirada y siento cómo se para por un segundo mi corazon al recordar lo que acaba de pasar, inmediatamente alejo mi mano de el y voy a mi lugar que siempre ocupo durante las reuniones que es junto a Matt.
Durante todo el tiempo que duró la reunión no estuve prestando atención, en varias ocasiones Kristo me preguntaba si estaba tomando nota de los puntos importantes de la junta y yo nadas más no sabía de lo que estaban hablando en esa sala, mi mente no dejaba de pensar en el momento con Kristo en su oficina, me recriminó mentalmente por haber sido tan débil y caer otra vez en los brazos de Kristo tengo que asegurarme que no vuelva a ocurrir.
-Eso es todo- Después de tres horas Kristo da por terminada la reunión, todos se levantan de su asiento y empiezan a salir uno por uno de la sala.
Después de que casi todos salen de la sala de juntas estoy por levantarme de mi asiento cuando Kristo me lo impide.
-Nesesito que se quede un momento señorita Isabella- Me quedó sentada en mi lugar y solo asiento para que confirmar que lo escuché.
- Necesitas que igual yo me quedé? - pregunta Matt
-No será necesario Matt, solo quiero quiero consultar unos detalles con ella- Le responde Kristo serio a Matt
- En ese caso me retiro, nos vemos hasta mañana Isabella- se despide Matt
-Hasta mañana señor Spencer.
Después de que todos hubieron salido de la habitación Kristo se pone de pie y se acerca a la puerta para poder bloquearla y que nadie la pueda abrir desde afuera.
-Me parece que tenemos una conversación pendiente, no quería hablarlo aquí en la oficina pero se que si te invito a un lugar diferente no aceptarás - dice regresando a su lugar
- No creo que tengamos nada de que hablar señor Karagiannis, y efectivamente no creo que sea prudente que nos veas juntos- le digo, mirándolo directamente a los ojos.
- Lo que paso en mi oficina...
-No va a volver a ocurrir señor Karagiannis- Respondo inmediatamente - fue un error y ...
-No me digas que te arrepientes Isabella por qué se tan bien como tú que lo disfrutaste- me recrimina Kristo algo enojado
Lo siguiente que se es que Kristo me levanta de un tirón de la silla en la cual estaba yo sentada para pegarme a su cuerpo y apoderarse de mis sensibles labios, me sienta en la mesa de reuniones sin despegar sus labios de los míos.
¡oh por dios! sus besos me hacen perder la razón, tomo conciencia de lo que está pasando cuando siento los labios de Kristo bajar al escote de mi blusa, inmediatamente lo empujó y todavía jadeante me bajo del escritorio para camina a la salida de la sala.
- Señor Karagiannis ya le dije que lo que pasó en su oficina no va a volver a ocurrir- abro y con todo mi cuerpo tembloroso salgo dejando a Kristo parado ahí en medio de la sala, camino rápido para tomar el ascensor y poder llegar a mi escritorio por mis pertenencias y poder salir del edificio.
Cuando salgo por fin de la compañía tomo una bocanada de aire y empiezo a caminar para ir a casa con mi bebé.
hoy no quiero seguir pensando en lo ocurrido, ya mañana con un poco más de calma tomaré una decisión.
leerla así mismo es.