Verónica se casó enamorada. No imaginaba la pesadilla qué sería ese matrimonio. Después de años de maltratos toma una decisión qué cambiará su destino.
NovelToon tiene autorización de Beamav para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 3
Un día más. Otra noche sin dormir. Cumplo con mis responsabilidades cómo cada mañana. Mi ánimo no mejora. Cuido cada palabra que sale de mi boca frente a Rodrigo, no se diga mis actitudes.
Después de tomar su café, se marcha a la oficina y yo salgo con las niñas rumbo al colegio.
Me detengo frente a la puerta para dejar a mis hijas. Cuando estoy a punto de arrancar, alguien toca ligeramente en la ventanilla. Es Sofía.
Habitualmente, la evito. Hoy es ella quien se ha acercado y no puedo ignorarla. Bajo la ventanilla.
- Vero, hace mucho quería acercarme a saludarte. ¿Cómo estás?
- Hola, Sofi. Muy bien gracias- espero no se note en mi expresión la enorme mentira qué acabo de decir- ¿Tú cómo estás?
- Bien. Te invito a desayunar. Hoy me tomé el día, vine a dejar unos documentos y ya me iba.
Los vehículos qué esperan detrás de mí en el circuito comienzan a sonar la bocina. Sofía hace un movimiento rápido y se sube a mi coche.
- Vámonos, antes de que nos linchen- bromea.
Pongo el vehículo en marcha y descubro qué no tengo nada que decir. El ambiente se torna incómodo. Hasta que ella rompe el silencio.
- Vero, nunca quise distanciarme. Rodrigo fue quien "amablemente" me pidió que me alejara.
Sus palabras me sorprenden. No sabía qué mi esposo había tenido que ver con eso.
- Después quise contactarte, pero fue imposible. Cada vez que lo intentaba, él bloqueaba mis intentos. En las actividades de la escuela siempre está contigo...
Me quedo en silencio, no sé qué responder. Lo que diga pondrá en evidencia lo que sucede en mi matrimonio.
- No lo sabía- es lo que atino a responder.
- Lo supuse. Dime algo, ¿eres feliz?
Esa pregunta mueve algo dentro de mí. Hace años que nadie me pregunta si soy feliz, es más, a nadie le importa.
Mis ojos se llenan de lágrimas, mi vision se nubla y me veo obligada a buscar un lugar en donde detenerme.
Consigo salir de la avenida y aparcar en una orilla. Apoyo mis manos sobre el volante en un intento por controlar mis emociones cómo hago siempre.
- Llora, Vero. No te contengas.
Sofi apoya su mano en mi hombro y yo no puedo más. Las lágrimas salen a borbotones. Mis sollozos van en aumento. Años de autocontrol, llegan a su fin.
Ella se limita a abrazarme e intenta darme consuelo. Pasan muchos minutos, hasta que consigo calmarme.
- Me queda muy claro que no estás bien. Déjame conducir. Vamos a mi apartamento y ahí podrás contarme.
Sin decir nada, bajo del auto y cambiamos de lugar. Ella conduce hasta el edificio en donde vive. El trayecto lo hacemos en silencio y así permanecemos hasta que entramos en el lugar.
- Adelante, ponte cómoda.
Me señala el sofá qué se encuentra en la sala de estar. Camino hasta ahí de forma automática y me desplomo en él. Ella toma asiento el sofá individual qué se ubica enfrente.
- Discúlpame por la escena qué acabo de montar. No soy así.
- Vero, ya basta. No te disculpes más. ¿Quieres contarme?
Siento el impulso de desahogarme y lo hago. Le cuento cómo ha sido mi vida desde que me casé con Rodrigo hasta el día de hoy.
Ella no muestra sorpresa, supongo que es algo que ya intuía. Más sí la noto molesta, por no decir furiosa. Me deja hablar sin interrumpir. Al final de mi relato, guarda silencio por unos segundos.
Después, se levanta y me abraza con fuerza. Ese abrazo me recuerda años de amistad, una amistad qué creía perdida.
- Vero, no puedes seguir así. Rodrigo ejerce violencia de todos los tipos de tu contra. ¿Las niñas han presenciado cuando te golpea?
- No, él cuida mucho no romper con la imagen que sus hijas tienen de él.
- Las descalificaciones y las humillaciones estoy segura de que las han presenciado.
Me limito a asentir. Sí, mi esposo siempre hace comentarios despectivos hacia mí y cada vez qué tiene oportunidad, invalida mis opiniones.
- ¿Qué futuro quieres para ti y para tus hijas? ¿Te gustaría qué terminen casadas con alguien cómo Rodrigo?
- Por supuesto qué no.
- Eso es lo qué les estás enseñando.
- No puedo dejarlo, no sé hacer nada. ¿De qué vamos a vivir?
- Seguro tus padres van a apoyarte y demás está decir qué cuentas conmigo.
Niego con tristeza.
- Mis padres jamás apoyarán qué deje a Rodrigo. Ellos saben lo qué sucede.
- ¡No puedo creerlo!- se levanta furiosa- ¿Qué clase de padres permiten algo así? Pues no los necesitas, yo te ayudo. Pueden venir a vivir conmigo en lo que desciframos que hacer. No estás sola.
Me quedo en silencio. Nunca me he planteado dejar a mi esposo. Nunca he tenido un trabajo, no sé hacer nada más qué ser ama de casa.
- Discúlpame si te estoy presionando, pero no es justo que vivas así. Piénsalo, podemos planear bien las cosas.
- Rodrigo es abogado, tiene la sartén por el mango.
- Tengo una amiga abogada. Se especializa en derecho familiar, es muy buena y sé que nos ayudaría sin dudarlo.
- No sé, Sofi...
- Piénsalo, por favor.
- Lo haré, te lo prometo.
Ella dice q no sabe hacer nada, claro q sabe, llevar una casa, calarse las malcriadeces, los desplantes de un enfermo, claro q sabes y puedes