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El Príncipe Maldito Y La Santa

El Príncipe Maldito Y La Santa

Status: En proceso
Genre:Regreso a la infancia / Viaje a un mundo de fantasía / Reencarnación
Popularitas:7.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Crystal Suárez

Tras una muerte inesperada, una joven despierta convertida en un bebé dentro del mundo de la novela que leyó antes de morir: “Casada con el Príncipe Maldito”. Pero no como un personaje secundario… sino como la propia protagonista.
Con recuerdos intactos de la historia original, sabe exactamente cómo terminará todo: obligada a casarse con el temido príncipe heredero, un hombre marcado por una maldición que lo consume lentamente… y que, al final, incapaz de soportar el dolor y el rechazo, se quita la vida.
Ahora, renacida en su lugar, la nueva protagonista siente algo muy distinto: rabia hacia esa historia injusta… y una profunda lástima por el hombre destinado a romperse.
¿Debe seguir el curso de la novela para sobrevivir y alcanzar un final seguro… o desafiar el destino para salvar a alguien que nunca fue amado?
En un mundo donde el amor puede ser salvación o condena, cambiar la historia podría costarle todo… incluso su propia vida.

NovelToon tiene autorización de Crystal Suárez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Pequeños cambios

Seis meses pueden no parecer mucho tiempo en una vida normal, pero cuando cada día se vive atrapada en un cuerpo que no responde como debería, cuando cada pensamiento choca contra los límites de músculos que apenas obedecen y una voz que no puede formar palabras, seis meses se convierten en una eternidad sofocante, en un ciclo repetitivo de intentos fallidos, de frustración contenida y de una paciencia que jamás pensé que tendría que desarrollar, porque entenderlo todo y no poder hacer nada es, sin exagerar, una de las formas más silenciosas de desesperación, y lo he vivido cada segundo desde que abrí los ojos en este mundo, aprendiendo a la fuerza que la inteligencia no sirve de nada si no tienes el medio para expresarla, que la conciencia es casi una maldición cuando estás encerrada en la fragilidad de un bebé que depende absolutamente de otros para todo, desde moverse hasta ser alimentado, desde girar la cabeza hasta simplemente ser escuchado.

Al principio pensé que podría soportarlo sin problemas, que bastaría con esperar, con observar, con planear con calma el momento en el que finalmente tendría el control suficiente para empezar a cambiar las cosas, pero la realidad es que no estaba preparada para la impotencia constante, para la humillación silenciosa de no poder ni siquiera sostener bien mi propia cabeza, de querer hablar y solo producir sonidos incoherentes, de intentar coordinar mis manos y fallar una y otra vez como si estuviera atrapada en un cuerpo que no me pertenecía, y aunque poco a poco fui avanzando, aprendiendo a moverme, a girar, a reconocer mejor el espacio que me rodeaba, cada pequeño logro venía acompañado de una irritante lentitud que ponía a prueba mi paciencia de una forma casi cruel, porque sabía exactamente lo que quería hacer, sabía exactamente lo que debía cambiar… y aun así, estaba obligada a avanzar paso a paso, como si el tiempo mismo se burlara de mí.

Pero seis meses también traen cambios.

Ahora puedo mantenerme boca abajo sin que mi propio peso me aplaste, puedo arrastrarme torpemente sobre las superficies, puedo extender las manos con cierta intención, aunque todavía me falte precisión, y aunque sigue siendo insuficiente para todo lo que realmente quiero hacer, es… algo, es más de lo que tenía antes, y en este mundo, en esta situación, incluso lo más mínimo puede convertirse en una oportunidad. Y hoy… hoy es uno de esos días.

Lo supe incluso antes de verlo, porque el ambiente volvió a cambiar, igual que aquella primera vez, esa tensión sutil, ese cuidado excesivo en cada movimiento de los sirvientes, ese silencio contenido que parece llenar los espacios sin necesidad de palabras, y no necesité escuchar explicaciones para entenderlo, porque ya lo conocía, ya sabía lo que significaba esa presencia.

Estefan ha vuelto.

Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente, o al menos eso pareció, porque una inquietud extraña me recorrió mientras intentaba incorporarme sobre mis brazos, torpemente, luchando contra la debilidad natural de esta etapa, porque esta vez no quería quedarme quieta, no quería limitarme a observar como la vez anterior, no después de todo lo que había pensado, de todo lo que había decidido, de todo lo que había prometido en silencio desde el primer día.

La puerta se abrió y ahí estaba él, pero no era el mismo, al menos no exactamente.

La primera vez que lo vi, había algo en él que aún no estaba completamente roto, algo pequeño, casi imperceptible, pero presente, esa leve capacidad de sonreír, de mostrar curiosidad, de reaccionar ante algo nuevo… pero ahora, seis meses después, ese algo parecía haberse debilitado, como una luz que se apaga lentamente sin que nadie intente salvarla, y aunque solo tenía tres años y medio, su expresión ya no era la de un niño que simplemente observa el mundo, sino la de alguien que ha aprendido demasiado pronto a no esperar nada de él.

Estaba más quieto... Más callado... Más… apagado.

Mi pecho se tensó con una incomodidad que no quise ignorar, porque esto era exactamente lo que recordaba, el inicio de esa desconexión, de ese aislamiento progresivo que lo llevaría a convertirse en alguien completamente solo, completamente incomprendido, y verlo así, tan temprano, tan evidente… hizo que algo dentro de mí se negara a quedarse quieto, no esta vez, no otra vez.

—Su Alteza, gracias por honrarnos con su presencia —escuché decir a mi madre, con la misma formalidad impecable de siempre, mientras él asentía apenas, sin responder de inmediato, como si incluso hablar fuera un esfuerzo innecesario.

Sus ojos recorrieron la habitación, sin demasiado interés, hasta que finalmente se posaron en mí, y por un instante, creí que todo sería igual que antes, que esa leve curiosidad volvería, que algo en él reaccionaría de la misma forma… pero no fue así.

No hubo sonrisa, no hubo cambio. Solo una mirada tranquila… vacía y eso fue suficiente.

Sin pensarlo, impulsada por algo más fuerte que la lógica, me moví.

Fue torpe, descoordinado, probablemente ridículo desde la perspectiva de cualquier adulto, pero para mí fue un esfuerzo enorme, empujando mi pequeño cuerpo hacia adelante, arrastrándome con una determinación que no coincidía con mi edad, ignorando la incomodidad, la debilidad, todo, hasta lograr acercarme lo suficiente, y entonces levanté las manos.

Hacia él.

No sabía si lo entendería, no sabía si reaccionaría, pero lo hice y el movimiento, por pequeño que fuera, llamó su atención.

Sus ojos se enfocaron completamente en mí, esta vez sin distracciones, observando cómo extendía mis brazos de forma torpe pero insistente, y el silencio que siguió fue breve, pero lo sentí eterno, porque en ese instante todo dependía de una decisión que él ni siquiera sabía que estaba tomando.

—… —no dijo nada, pero su expresión cambió apenas, una ligera duda, una pequeña confusión que no estaba ahí antes.

Extendí más mis manos, lo mejor que pude, insistí y entonces… ocurrió. Dio un paso adelante, lento, casi inseguro. Como si no estuviera acostumbrado a que alguien se dirigiera a él de esa manera.

—Quiere… que la cargue —murmuró una de las sirvientas, sorprendida, como si aquello fuera algo inesperado, algo fuera de lo normal. Y sí, lo era, porque no era solo un gesto infantil, era una decisión.

Una elección.

Finalmente, Estefan se inclinó ligeramente, sus movimientos cuidadosos, casi rígidos, como si temiera hacer algo mal, y cuando sus brazos me rodearon, sentí la diferencia de inmediato, no era torpeza, no era rechazo, era… falta de costumbre, como si nunca hubiera sostenido algo así antes, como si no supiera exactamente cómo hacerlo, pero aun así, lo hizo.

Me levantó. Y por primera vez desde que llegué a este mundo… alguien a quien la historia había condenado desde el inicio, me sostenía sin miedo.

Lo miré directamente, tan bien como mi visión me lo permitía, y por un instante dudé, porque no sabía si esto sería suficiente, si este pequeño gesto podría realmente cambiar algo, pero entonces decidí no pensar más y sonreí.

No de forma perfecta, no de forma consciente como lo haría en mi vida anterior, sino como este cuerpo me lo permitió, una sonrisa pequeña, torpe… pero real y eso fue suficiente.

Porque lo ví, lo vi claramente, sus ojos cambiaron, no completamente, no de forma dramática, pero el vacío… tembló. Y sus labios, lentamente, como si recordaran algo olvidado… también se curvaron.

Una sonrisa, más clara que la anterior, más real.

—…Es cálida —murmuró en voz baja, casi para sí mismo, mientras me sostenía con un poco más de firmeza, como si empezara a acostumbrarse a la sensación.

Cálida.

La palabra resonó en mi mente de una forma inesperada, porque eso era lo único que él había querido siempre, calor, afecto... Algo que le dijera que no estaba solo.

Y si un gesto tan pequeño podía provocar esto... Entonces aún no era tarde, aún no estaba perdido y esta vez… no lo dejaría caer.

1
Dora Guzman Pacherres
Cada vez más intrigante y sobretodo mucha emoción y también suspenso. Creo que ninguna fue Santa completa sólo busco su propio bienestar y no ayudo a nadie, la verdadera es esta chica 😱😱😱.
Nancy Cortes J
hermoso
Mitsuki G
Ya veo que ninguna santa uso su poder por razón no lograban pero espero que solo quede agotada que no muera solo este cansada y regrese con su familia y este Estefan no lo deje solo
Mitsuki G
Pobre Esteban por el trato que recibe si lo tenta esa voz pero no esta solo está vez tiene a Selene
Nancy Cortes J
me encanta, me tiene aquí comiéndome las uñas. está muy emocionante tu historia, me tiene enamorada estos dos ☺️
Nancy Cortes J
ay no que no vaya a morir nadie
Nancy Cortes J
muy lindos
Nancy Cortes J
divinos , ellos van poder con todo y... no sé porque pero sospecho que el profesor ese tiene que ver con todo que está pasando en el bosque, porque en la última conversación que tuvo con Selene en sus palabras había un toque amenaza
Nancy Cortes J
que triste
Mitsuki G
Así que ahí es donde Estefan pierde el control de su poder por esa energía pero está Selene logro calmarlo y al parecer su poder junto es lo que hará para vencer todo eso que pasa ahí serán unidos
Mitsuki G
En verdad espero que logre que los hermanos estén unidos y que ella siga encantado a Estefan que se pone celoso y Liam sea su amigo el cuñado
Dora Guzman Pacherres
Hermosa y brillante espero que actualices pronto está muy intrigante está parte. Te deseo muchos éxitos 😃.
Dora Guzman Pacherres
Debe de idear algo más no simplemente ser espectadora, un comentario sin malicia por aquí otro por allá sin que se den cuenta puede ser que se equivoque ese profesor y caiga más rápido 😈😈😈.
Crystal Suárez: No quisiera ser tu enemiga 🤣 Pero si tú amiga, me gusta tu actitud ❤️
total 1 replies
Queen
Me gusta esta pareja
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
Muy hermoso, ya empezaron a demostrarse más afecto
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
Me encanta esta historia
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
Cada uno puso su granito de arena para hacer la vida de Estefan miserable
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
En la vida real existen muchos profesores así
Myriam Hernandez
Excelente
Javier Gomez
excelente historia
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