En su cuarto aniversario de bodas, el esposo de Flora González, Marcelo Santos, le pide el divorcio, ya que su primer amor, Camila, ha regresado a la ciudad y él desea volver a su lado para cuidarla.
Flora no grita, no se altera y decide aceptar el divorcio, pero Marcelo le asegura que su hijo se quedará con él hasta que el niño resulta positivo en leucemia y Marcelo no muestre interés en su salud, ya que, después de todo, no es su hijo biológico y es un niño nacido por una fecundación in vitro.
Ahora Flora debe lidiar con su divorcio, la enfermedad de su hijo y la búsqueda de un empleo. Pero su salvación llega más pronto de lo que imagina cuando Alejandro Fernández aparece ante ella, asegurando que Benjamín, su pequeño hijo, lleva la sangre de los Fernández y, por eso, él estará dispuesto a proteger a ese niño, el último recuerdo de su hermano Leonardo.
NovelToon tiene autorización de yana_vern para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 3
Lo apreté un momento más antes de levantar la cabeza.
El hombre que estaba frente a nosotros me observaba con una expresión seria. Era alto, de hombros anchos, traje impecable y una mirada fría que parecía medir todo a su alrededor.
Por un segundo nuestras miradas se cruzaron.
Luego él simplemente apartó la vista.
---Javier ---dijo con voz grave.
Un hombre más joven, que estaba a su lado, se acercó enseguida.
---Sí\, señor Fernández.
---Nos vamos.
El tal **Alejandro Fernández** pasó junto a mí sin decir una palabra más. Solo noté que\, por un instante\, sus ojos se detuvieron en Benjamín.
Pero no le di importancia.
Mi mundo estaba reducido a los pequeños brazos que se aferraban a mi cuello.
---Mamá\, no llores ---murmuró Benjamín.
Ni siquiera me había dado cuenta de que estaba llorando.
En ese momento apareció el doctor **Enrique Díaz** en el pasillo.
---Señora Flora.
Me giré hacia él.
---Doctor\, lo siento... mi hijo salió de la habitación.
El hombre sonrió con amabilidad.
---No se preocupe. Los niños se aburren fácilmente en el hospital.
Miró a Benjamín con atención.
---Eres todo un explorador\, ¿eh?
Benjamín asintió con orgullo.
---Sí.
El doctor soltó una pequeña risa.
---Bueno\, explorador\, mejor volvamos a la habitación.
Caminamos juntos por el pasillo.
El doctor habló conmigo mientras avanzábamos.
---¿Cómo se siente el niño?
---Está tranquilo.
---Eso es bueno.
Se detuvo un momento frente a la puerta de la habitación.
---Recuerde que debemos realizar algunos estudios más.
Asentí.
---Lo sé.
El doctor volvió a mirar a Benjamín. Durante un segundo su expresión cambió, como si recordara algo.
---Curioso...
---¿Qué pasa? ---pregunté.
---Nada importante.
Pero lo noté pensativo.
---Hace un momento este niño estaba en el pasillo con el señor Fernández ---comentó.
---¿Fernández?
---Alejandro Fernández.
El nombre me resultó vagamente familiar.
---Uno de los abogados más importantes del país ---agregó el doctor---. Su familia está pasando por un momento difícil.
---¿Ah sí?
---Su hermano menor falleció hace poco. Era bombero.
Bajé la mirada hacia Benjamín.
---Lo siento.
El doctor asintió.
---La madre del señor Fernández está internada aquí por esa razón.
Luego volvió a observar a mi hijo.
---Lo curioso es que el niño se parece bastante a él.
Parpadeé.
---¿A quién?
---A Alejandro Fernández.
No pude evitar reír un poco.
---Debe ser coincidencia.
---Supongo que sí ---respondió el doctor---. Después de todo\, el niño tiene padre.
---Sí.
El doctor asintió y se despidió.
---Volveré más tarde.
Entramos a la habitación.
Benjamín se sentó en la cama.
---Mamá\, ¿ese señor era famoso?
---No lo sé.
---Parecía enojado.
---Tal vez tenía un mal día.
Benjamín tomó un juguete que Sofía le había traído.
---Yo también tenía un mal día ---dijo con total naturalidad.
Sentí que el corazón se me apretaba.
---Lo sé\, amor.
Le besé la frente.
---Pero estoy aquí contigo.
---¿No te vas a ir?
---Nunca.
En ese momento la puerta se abrió.
Y vi entrar a la última persona que quería ver.
Marcelo.
Pero no estaba solo.
Detrás de él venían mis padres.
**Julio González** y **Rosa González**.
Mi estómago se tensó de inmediato.
---Flora ---dijo mi madre en cuanto me vio.
---¿Qué hacen aquí?
Marcelo respondió antes que ella.
---Los llamé.
Lo miré con incredulidad.
---Claro que lo hiciste.
Mi padre se acercó a la cama de Benjamín.
---Hola\, campeón.
---Hola\, abuelo.
Mi madre le acarició la cabeza con cariño.
---¿Cómo te sientes?
---Bien.
Los tres parecían actuar como si todo fuera perfectamente normal.
Como si hace unas horas mi marido no hubiera pedido el divorcio.
Como si mi hijo no pudiera tener cáncer.
---Flora ---dijo mi padre con tono serio---. Marcelo nos explicó que estás muy alterada.
Solté una risa amarga.
---¿Alterada?
---Tu marido está preocupado por ti.
---Qué considerado.
Mi madre frunció el ceño.
---No hables así.
---¿Cómo quieren que hable?
---Marcelo es un buen hombre.
Sentí que algo dentro de mí explotaba.
---¿Un buen hombre?
---Sí.
---¿El mismo buen hombre que me pidió el divorcio anoche?
Mis padres se quedaron en silencio.
---¿Qué? ---preguntó mi madre.
Miré a Marcelo con frialdad.
---Díselo tú.
Marcelo bajó la mirada.
---No era el momento...
---Claro que sí.
Crucé los brazos.
---Tu perfecto yerno quiere divorciarse.
Mi madre abrió los ojos con sorpresa.
---¿Divorciarte?
---Sí.
---¿Por qué?
Los miré a los tres.
---Porque su yerno perfecto quiere volver con su primer amor.
El silencio se volvió pesado.
---Camila Suárez volvió al país ---continué---. Y Marcelo decidió que necesita cuidarla.
Mi padre miró a Marcelo con incredulidad.
---¿Eso es cierto?
Marcelo suspiró.
---Es complicado.
---No ---dije con frialdad---. Es bastante simple.
Mi madre parecía completamente desconcertada.
---Pero... ustedes tienen una familia.
---Exacto.
Miré a Benjamín.
Luego volví a mirar a Marcelo.
---Y ya que estamos hablando de familia\, quiero preguntarte algo.
Marcelo levantó la cabeza.
---¿Qué?
Respiré profundo.
---Si Benjamín tiene leucemia... ¿seguirías queriendo su custodia?
El cambio en su rostro fue inmediato.
La sangre desapareció de su cara.
---¿Qué dijiste?
---Lo que escuchaste.
El silencio en la habitación fue absoluto.
Marcelo me miró como si no pudiera creer lo que estaba oyendo.
---¿Leucemia?
---Eso es lo que sospechan los médicos.
Mis padres también se quedaron pálidos.
---Flora... ---susurró mi madre.
Pero yo no aparté los ojos de Marcelo.
---Responde.
Él tragó saliva.
Por primera vez desde que lo conocía, parecía completamente descompuesto.
Y en ese momento entendí algo.
Marcelo Santos estaba preparado para divorciarse de mí.
Pero no estaba preparado para tener un hijo enfermo.