Liam es un omega dominante, con una deuda de su vida pasada por saldar.
NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Que bajo he caído
Cuerpos moviéndose al ritmo de la música, gente rezandose, bebidas van y vienen. Sudor, feromonas y algo más mezcladose.
Autos caros en la entrada y niños ricos tratando de encajar en el ambiente.
Enzo y Liam se encontraban en unos de los sillones del exterior compartiendo una bebida del mismo vaso, eran de esos amigos que no les importaba compartir saliva.
Todo aquel que los veía se quedaban impactados, dos bellezas qué combinaban perfectamente, no por nada eran conocidos como la pareja dorada.
Miraban de un lado a otro, verificando si algo les llamaba la atención.
-Esto es aburrido, aquí no hay nadie nuevo.- Se quejaba Enzo mientras tomaba un mechón del cabello de Liam para olerlo.
-No te discutiré, creo que estaríamos mejor jugando una partida en tu consola nueva.- El omega le dio un manotazo para que soltara su cabello.
El omega se sentía inquieto, alguien lo observaba, además había un olor a menta que no lograba identificar de dónde provenía o por qué era de su agrado.
Unas chicas fingen tropezar y caer en el mismo sillón qué ellos, eran omegas hermosas con escotes reveladores.
-¿No se lastimaron?- Pregunta Enzo con una sonrisa coqueta mientras su mirada se desvía a los senos de la rubia.
Las chicas sonríen tímidamente y se acercan más para poder oírlo mejor.
Liam de un brinco se levanta, odia que otras personas se le acerquen, y peor aún soltando feromonas para seducir.
-¡No te vayas, espérame!.- Se adelanta y toma de los hombros al omega, abrazados se dirigen a la salida. Las chicas chillan de la envidia, Liam siempre se llevaba la atención del alfa.
-Quédate tonto, por fin conseguías algo.- Se ríe Liam, su amigo perdió una oportunidad de conquista.
-No gracias, no me gustan las actúan como inocentes. Además, necesito refrescarme antes de salir.- Empuja a su amigo en dirección al tocador.
-No entraré contigo idiota, ya no somos niños.- Trata de soltarse del abrazo de su amigo.
-Vaya... Pareces asustado, sabes que no te haría daño.- El chico suelta al omega e ingresa al baño sonriendo.
Liam caminó unos metros para esperar a su amigo. Sentía el ambiente un poco cargado, quería salir y respirar aire puro.
Al mover la cabeza hacia la derecha ve que se acerca Cris, con una mirada cargada de molestia.
-Liam no puedes hacerme esto, creí que estábamos formando algo especial. ¡Me usaste!.- Se paró delante del chico y habló en tono alto soltando un poco de feromonas.
-Fui claro desde el principio y lo único que te prometí fue una noche de sexo donde la pasaríamos muy bien. Más que eso no puedo darte y ahora, deja de esparcir eso, odio las rosas. Creo que deberías comprar una mejor marca de supresores.- Ya sé sentía molesto, todo este tiempo estuvo aguantado ser vigilado posiblemente por Cris y ahora se aparecía para molestar con su olor a rosas.
-Esto no se quedará así, mi familia tiene mucho poder, recuérdalo.- Su voz era chillona y molesta para los oídos de cualquiera.
Furioso más que nunca y echando chispas, Cris se aleja y al instante es seguido por su grupito de amigos que salieron de quién sabe donde.
-Es insoportable y creó que será un problema por largo tiempo.- Enzo se acercaba con la mirada seria, la camisa a medio abrir, con el rostro y cabello empapados de agua. Las gotas caían por su prenda marcando algo de sus músculos. Cualquiera que lo viera caería rendido a sus pies.
-Así parece, ya no me meteré con nadie, esto es un fastidio.- Cruzado de brazos y con una ceja enarcada observa a su amigo.
-Al parecer hay una sesión fotográfica en el baño y yo ni enterado.-
-Amigo mío, esta vista es únicamente para ti.- Vuelve a abrazar al omega y salen de la mansión del tío de Kim sin despedirse de nadie.
El omega muy temprano en la mañana se despierta en su habitación, le dolía la cabeza y el cuerpo, se sentía un poco afiebrado.
-Ya comenzó, que fastidio.- Su ciclo de celo comenzaba como cada tres meses, al ser dominante casi no funcionaban los fármacos.
Arrastrando los pies se dirige al baño para tomar unos inhibidores, si no se calmaba en las próximas horas tomaría un supresor más potente.
Nuevamente arrastrando sus pies regresa a la cama, se hace un ovillo y trata de dormir.
Pasaron unas y escucha que golpean su puerta, su padre omega lo llamaba, preocupado porque no asistió a la universidad y aún no comía nada.
-Cariño, ¿Has tomado las pastillas?- Su padre habla bastante elevado detrás de la puerta, no quería ingresar a la habitación para no incomodar a su hijo.
-Si papi, no te preocupes, solo quiero dormir.- El chico sentía que se quemaba, aun así no soltaba las cobijas.
-Recuerda que tienes algo para ayudarte.- Al terminar de decir eso, se aleja de la habitación de su hijo.
Liam sale de la cama rápidamente para abrir uno de los cajones del armario. En el interior se encontraba un pequeño baúl con llave por seguridad, allí se encontraban unos juguetes sexuales qué su padre omega le compró, sabiendo lo que se sufre en ese período y peor si no tiene un compañero para aliviarlo.
-No puede ser, que bajo he caído.- El chico regresa a la cama con sus juguetes, una caja de profilácticos y gel por si hace falta.
Se saca la ropa quedando completamente desnudo recostado en la cama, al abrir sus piernas toca su entrada, sus fluidos ya comenzaron a empaparlo.
Sin esperar demasiado introduce sus dedos uno por uno, la sensación que recorría su cuerpo era placentera. Se masajeaba unos minutos hasta asegurarse de estar lo suficientemente dilatado, no hacía falta tanto esfuerzo por lo mojado que estaba.
Pone en su boca la playera que se quitó antes, para reprimir sus gemidos y no ser escuchado por su familia. La descarga eléctrica que sentía cuando introducía el dildo lo hizo eyacular inmediatamente.
Liam gemía y se lamentaba, eso no era suficiente necesitaba mucho más. Su ser anhelaba a alguien, pero no sabía quién.