"Antes de la leyenda, existió una verdad oculta entre las sombras del bosque. María Clara solo buscaba sanar con sus brebajes, pero una premonición de muerte y un amor prohibido marcaron su destino para siempre
Precuela de la novela amor sobrehumano
NovelToon tiene autorización de Liz Eliana Cera para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 3 - María Clara y Soledad encuentran a Salvador en el bosque
El silencio del bosque fue interrumpido por un grito desgarrador. María Clara se detuvo en seco, con el corazón martilleando contra sus costillas.
—¿Escuchaste eso, hermana? —preguntó, con la voz apenas en un susurro.
—Sí... alguien está en problemas —respondió Soledad, sintiendo un escalofrío recorrer su espalda.
Sin pensarlo dos veces, ambas corrieron hacia la espesura. Entre las sombras de los árboles, un joven desconocido observaba una figura tendida en el suelo.
—Yo no quería hacerle esto —murmuró el extraño, mirando a Salvador, cuyo cuerpo se retorcía en una agonía silenciosa—. Pero usted insistió en acercarse. Ojalá algún día pueda perdonarme.
Sin mirar atrás, el joven desapareció entre la niebla. En el suelo, Salvador comenzaba una transformación que cambiaría su destino para siempre.
Mientras tanto, en la Mansión Pérez...
Alejandra caminaba de un lado a otro en su habitación, apretando el teléfono con frustración.
—¿Por qué no contestas, Salvador? —gruñó para sí misma. La ira empezaba a ganarle a la preocupación.
De vuelta en el bosque...
María Clara y Soledad llegaron al claro. Al ver al hombre inconsciente, María Clara sintió una atracción magnética e inexplicable. Se arrodilló a su lado, hipnotizada por sus facciones.
—Hay un hombre en el suelo... —susurró, acercando su mano a su rostro.
Soledad, más pragmática, le tomó el pulso y retrocedió de un salto.
—¡Este hombre está muerto, hermana! Está frío como el hielo.
—Es imposible, Soledad. ¡Mira! Está respirando —rebatió María Clara con desesperación.
—No tiene pulso, te lo aseguro. Debemos irnos, esto no es normal.
Pero María Clara no podía abandonarlo. Entre ruegos y discusiones, convenció a su hermana de ayudarla a cargarlo hasta su casa, confiando en que sus brebajes curativos harían el milagro.
El horror en casa de Lori
Mientras María esperaba a sus hijas en la sala, la tragedia golpeaba otra puerta. Ángela, la madre de Lori, abrió la entrada esperando ver a su hija, pero se encontró con la mirada gélida del Jefe de los Vampiros.
—¿Aceptaste mi propuesta? —preguntó el monstruo con una sonrisa cruel.
—Ya le dije que no. No haré brebajes para el mal. Prefiero la muerte —sentenció Ángela con valentía.
—Que conste que te di a elegir.
En un movimiento cegador, el vampiro la sujetó y hundió sus colmillos en su cuello. Los gritos de Ángela se ahogaron mientras su vida se drenaba. Minutos después, Lori llegó a casa con una sonrisa que se borró al ver el cuerpo de su madre en el suelo.
—¿Qué le hicieron? —gritó Lori entre lágrimas, abrazando el cuerpo inerte.
—Tu madre fue una estúpida —respondió el Jefe—. Pero no te preocupes, tú serás una de nosotros.
Antes de que pudiera escapar, los colmillos de un subordinado se cerraron sobre ella, iniciando su irreversible condena.
La revelación en casa de María
Cuando las hermanas llegaron con Salvador a cuestas, María se quedó sin aliento. Al revisarlo, notó lo que las jóvenes habían pasado por alto: dos agujeros perfectos en el cuello del hombre.
—¡Tenemos que llevarlo de vuelta al bosque ahora mismo! —ordenó María, aterrada.
—¡No! Es cruel, él necesita ayuda —se opuso María Clara, plantándole cara a su madre.
—Hija, escucha... —María señaló las marcas—. Esto no lo hizo un animal. A este hombre lo mordió un vampiro. Si despierta, no será el mismo. Será un peligro para todas.