NovelToon NovelToon
Apocalipsis: El Juicio Del Agua

Apocalipsis: El Juicio Del Agua

Status: En proceso
Genre:Apocalipsis / Terror
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Crystal Suárez

El agua no solo está subiendo… está “vivo” de alguna forma.
A veces no ataca directamente, pero se comporta de manera antinatural, como si siguiera a las personas, como si eligiera y empezará a crear consciencia.
Nadie sabe si es un fenómeno natural… o algo más, algo que se esconde en lo más profundo.

NovelToon tiene autorización de Crystal Suárez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Dudas e incertidumbre

El grupo no volvió a moverse de inmediato.

No porque estuvieran seguros, sino porque por primera vez desde que todo comenzó, había algo diferente en el ambiente: no estaban solos. Y aunque eso no eliminaba el peligro, sí cambiaba la forma en que lo enfrentaban.

Diez personas.

Diez historias que hasta hace poco no tenían nada en común… y ahora compartían el mismo final incierto.

Se acomodaron cerca de la estructura abandonada, lo que quedaba de una pequeña construcción rural que alguna vez debió ser una casa o un almacén. El techo estaba parcialmente caído, pero ofrecía algo de sombra y una sensación mínima de resguardo.

Valeria se sentó junto a Tomás, sin soltarlo del todo. Aunque ya no estaban en el agua, su cuerpo seguía en tensión, como si en cualquier momento fuera a tener que levantarse y correr otra vez.

Mateo y el hombre del otro grupo, un sujeto de barba corta y mirada firme, se apartaron unos pasos para hablar.

—Mi nombre es Mateo ¿y el tuyo? —preguntó.

—Raúl —respondió el hombre.

Ambos se observaron unos segundos, evaluándose sin necesidad de palabras.

—¿Cuánto tiempo llevan fuera? —preguntó Mateo.

—Dos días —respondió Raúl—. O eso creemos.

Mateo asintió lentamente, el tiempo ya no era confiable.

—Nosotros salimos ayer —dijo—. Perdimos gente en el camino.

Raúl no mostró sorpresa.

—Nosotros también.

El silencio que siguió no fue incómodo, fue entendimiento.

Mientras tanto, el resto comenzaba a mezclarse poco a poco, no de forma natural, no del todo, pero lo intentaban.

Claudia se acercó a una de las mujeres del otro grupo, una señora de rostro cansado pero mirada amable.

—Soy Claudia —dijo suavemente.

—Marta —respondió la mujer.

Luego se sentaron cerca, sin mucho más que decir al principio, pero no hacía falta. A veces, compartir el silencio era suficiente.

El adolescente se acercó a Luis.

—¿Funciona? —preguntó, señalando la linterna.

Luis negó.

—Ya no.

El chico asintió, como si no esperara otra respuesta.

—Soy Diego.

—Luis.

Se quedaron en silencio un momento.

—¿También viste cosas? —preguntó Diego.

Luis dudó y luego asintió.

—Sí.

Eso fue suficiente.

Valeria observaba todo, siempre estaba observando, pero esta vez… algo era distinto, la tensión seguía ahí, el miedo también, pero había algo más.

Algo pequeño, algo frágil, algo que se parecía a lo que antes llamaban normalidad. Tomás se movió a su lado.

—Mamá…

—¿Sí?

—Ellos también tienen miedo.

Valeria lo miró.

—Sí.

—Pero no se ven igual.

Valeria siguió la mirada de su hijo, el otro grupo, más callados, más contenidos, como si ya hubieran aceptado algo que ellos apenas empezaban a entender.

—Han visto más —dijo en voz baja.

Tomás no respondió, pero tampoco apartó la mirada.

Un poco más allá, Mateo y Raúl seguían hablando, esta vez en un tono más práctico, más urgente.

—No tenemos suficiente comida —dijo Raúl—. Lo poco que conseguimos ya se está acabando.

Mateo asintió.

—Nosotros tampoco.

—Entonces no podemos seguir dependiendo de lo que encontremos.

Mateo lo miró.

—¿Qué propones?

Raúl señaló hacia el terreno abierto, más allá de la estructura.

—Esto antes eran fincas. Puede que aún haya animales. Gallinas, cabras… lo que sea.

Mateo frunció el ceño.

—¿Y si el agua los tocó?

Raúl no respondió de inmediato, esa era la pregunta más importante y la más peligrosa.

—Si no comemos, moriremos —dijo finalmente—. Así de simple.

Mateo respiró hondo, miró al grupo, a Valeria, a Tomás... A todos.

Tenía razón.

—Entonces cazamos —dijo.

La palabra se extendió lentamente entre los demás.

Cazar. No buscar. No encontrar. Cazar.

Valeria sintió algo extraño al escucharla, no era miedo, no era rechazo, sino una aceptación incómoda.

—¿Sabes hacerlo? —preguntó Mateo.

Raúl asintió.

—Crecí en el campo.

Ernesto se acercó.

—Yo puedo ayudar.

Mateo lo miró.

—¿También sabes?

—Lo suficiente.

Se hizo un pequeño grupo de cazadores. Mateo, Raúl y Ernesto.

—No podemos ir todos —dijo Mateo—. Sería más lento.

—Ni dejar a los demás solos —añadió Ernesto.

Valeria se levantó.

—Yo me quedo.— Los tres la miraron. —Puedo cuidar a los demás —añadió—. Y a los más jóvenes.

Mateo sostuvo su mirada un segundo, luego asintió.

—Bien —dijo—. Nosotros iremos rápido. Sin alejarnos demasiado.

Raúl hizo un gesto afirmativo.

—Si encontramos algo, volvemos de inmediato.

Tomás tomó la mano de Valeria.

—No me gusta.

Ella se agachó frente a él.

—A mí tampoco.

—Algo está raro.

Valeria lo miró con atención.

—¿El agua?

El niño negó.

—No.

Miró hacia el grupo nuevo.

—Ellos, siento que alguien está siendo tocado.

Valeria sintió un leve escalofrío, no dijo nada, pero guardo la información.

Mateo, Raúl y Ernesto se prepararon. Y sin más… se fueron. El resto quedó en silencio.

Diez personas esperando y el agua… seguía ahí observando.

El silencio que quedó tras la partida de los hombres no fue tranquilo, fue incómodo y pesado.

Como si todos supieran que algo podría romperse en cualquier momento… pero nadie quería ser el primero en decirlo.

Valeria se mantuvo de pie unos segundos más, observando la dirección en la que se habían ido. No le gustaba separarse. No ahora. No con todo lo que habían aprendido, pero también sabía que sin comida… no llegarían lejos.

—Se van a demorar —murmuró Claudia, sentándose cerca de Marta.

—Ojalá no —respondió la otra mujer.

Tomás no soltaba la mano de Valeria.

—No me gusta ese chico —dijo en voz baja.

Valeria bajó la mirada hacia él.

—¿Diego?

Tomás asintió apenas.

—¿Por qué?

El niño dudó.

—No sé… pero no es como los otros.

Valeria respiró hondo.

—Todos estamos asustados.

—No es eso —insistió Tomás—. Él… escucha.

Valeria sintió un leve escalofrío, pero no respondió, seguía sin comprender del todo lo que su hijo decía, era como si algo en él se iba desarrollado a medida que pasaba el tiempo.

A unos metros, Diego estaba sentado en el suelo, dibujando líneas en la tierra húmeda con un palo. No parecía prestar atención a nadie, pero tampoco estaba realmente distraído, Luis lo observo detenidamente.

—¿Qué haces? —preguntó.

Diego no levantó la mirada.

—Caminos.

—¿Para qué?

El chico sonrió apenas.

—Para no perderse.

Luis frunció el ceño.

—¿Perderse quién o qué?

Diego levantó la mirada lentamente y por un instante… pareció demasiado serio para su edad.

—De lo que viene.

Valeria escuchó eso y no le gustó. Mientras tanto, Marta y la otra mujer —que aún no había dicho su nombre— hablaban en voz baja.

—Se llama Elena —dijo finalmente Marta, notando la mirada de Valeria—. No habla mucho desde… lo que pasó.

Valeria asintió.

—¿Qué pasó?

Marta dudó y luego respondió en voz baja, casi en un susurro.

—Su hijo.— Silencio. —El agua —añadió.

No hacía falta decir nada más, Valeria bajó la mirada instintivamente hacia Tomás.

El ambiente volvió a tensarse poco a poco, no por algo visible, sino por lo que no se decía. Y entonces… Diego habló otra vez sin que nadie le preguntara.

—No debieron quedarse aquí tanto tiempo.

Todos lo miraron extrañados

—¿Por qué? —preguntó Claudia.—¿Por qué dices eso?

Diego señaló el suelo.

—Porque ya sabe dónde estamos.

Un silencio crudo. Valeria sintió cómo algo dentro de ella se activaba otra vez.

—¿Quién? —preguntó.

Diego la miró directo sin parpadear.

—El agua.

Nadie dijo nada, pero todos lo sintieron.

...****************...

🌊 Mientras tanto…

Mateo, Raúl y Ernesto avanzaban con cuidado entre lo que quedaba del terreno rural. La tierra estaba húmeda, pero firme en algunas zonas. Había cercas caídas, restos de corrales, estructuras de madera medio destruidas. Se notaba que alguna vez hubo vida ahí, animales, una rutina... Normalidad.

—Si queda algo… va a estar escondido —murmuró Raúl.

Mateo asintió y dijo

—O muerto.

Ernesto no dijo nada, pero había pensado lo mismo.

Caminaron unos minutos más en silencio, tratando de escuchar y entonces...un sonido leve. Los tres se detuvieron al mismo tiempo.

—Allá —susurró Raúl.

Señaló hacia una estructura semi derrumbada, un antiguo corral, algo se movía dentro.

Se acercaron despacio, sin hacer ruido más del estrictamente necesario y con el cuerpo tenso. Mateo fue el primero en ver lo que había dentro y se quedó quieto.

—¿Qué es? —susurró Ernesto.

Raúl se asomó al ver qué Mateo no decía nada y su expresión cambió.

—Es una cabra… —dijo.

Pero no sonaba aliviado, porque no estaba bien, la cabra estaba de pie, pero no se movía correctamente, su cuerpo temblaba de forma irregular y sus patas parecían tensarse y relajarse sin ritmo. Y su piel… estaba húmeda.

—No me gusta —murmuró Mateo.

La cabra giró la cabeza, muy lentamente, los miró y entonces… dio un paso. El sonido fue incorrecto, no era el de un animal normal caminando, era más… pesado, más arrastrado.

Raúl retrocedió un poco.

—El agua la tocó.

La cabra avanzó otro paso y entonces… emitió un sonido.

No un sonido habitual de una cabra, era algo más. Algo… parecido a un intento de voz. Ernesto sintió un escalofrío.

—No podemos comer eso.— dijo con la voz cargada de una emoción muy humana, el miedo.

Mateo negó.

—No...

Pero entonces… La cabra corrió hacia ellos demasiado rápido. Raúl reaccionó primero, levantó el palo que había agarrado a modo de arma y golpeó con fuerza la cabeza del animal. El impacto fue seco. La cabra cayó… pero no como debería, se retorció e intentó levantarse.

Mateo intervino, le dió otro golpe, luego otro y otro... Hasta que dejó de moverse.

El silencio volvió, solo se escuchaban sus respiraciones agitadas.

Raúl miró el cuerpo.

—Esto no es normal —dijo.

Mateo no respondió, porque ya lo sabía.

...****************...

🌊 De vuelta con el grupo

Valeria sintió el cambio antes de verlo, el viento, el olor, la humedad. Algo estaba mal.

—¿Lo sienten? —preguntó.

Marta asintió.

—Sí…

Diego sonrió apenas.

—Ya viene.

El agua, a lo lejos… se movió, no estaba subiendo de manera natural, estaba avanzando, como si estuviera decidiendo.

Valeria tomó la mano de Tomás.

—Tenemos que irnos de aquí —dijo.

Pero esta vez… no era tan simple. Porque Mateo y los demás… aún no regresaba.

1
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
Me da pesar, está historia ya ha hecho que me dé sentimiento en dos ocasiones, primero con la nieta de Ernesto y ahora con Elena... 😭
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
Me da pesar, está historia ya ha hecho que me dé sentimiento en dos ocasiones, primero con la nieta de Ernesto y ahora con Elena... 😭
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
Lo que voy entendiendo, es que era que Nerea era uno solo, se dividió para aprender, pero quiero saber, exactamente porque quiere destruir la raza humana?
Luna de Cristal
me gusta mucho esa historia
Sr. Look “El Arte del Barbero”
hace que cada vez se sienta el terror al agua 😂😂😂
Sr. Look “El Arte del Barbero”
me encanta la manera de sumergirse en la historia hace que mi sentimiento se conecten con ella
Sr. Look “El Arte del Barbero”
me encanta la manera de sumergirse en la historia hace que mi sentimiento se conecten con ella
Sr. Look “El Arte del Barbero”
cada historia lo sumerge a uno 👏
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
He leido lo suficiente para decir que es un increíble libro, te atrapa desde el primer capítulo y te deja con intrigas, felicidades a la autora
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
Que tan rota dejaron a la pobre niña
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
ay nooo
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
Mira como la dejaron, que seres tan despreciables, que bueno que ya están en el más allá
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
¿cómo qué lo necesario?
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
Ay 😭 hasta se me salió una lágrima
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
no puedo con esto
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
ay
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
pobre señor, que pecado /Scowl/
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
El ser humano será quien acabe con la misma humanidad
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
que escena tan intensa
Sr. Look “El Arte del Barbero”: cada vez se pone mejor
total 1 replies
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
Se lo tenía merecido
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play