Morir aplastada por su mayor creación (un todoterreno de última generación) fue el final lógico para una vida dedicada a la ingeniería automotriz. Despertar en el cuerpo de la protagonista de una novela absurda y mal escrita fue, sin duda, un error de cálculo del destino.
En un mundo donde la magia de metal es una rareza codiciada, su secreto ha sido expuesto. Se ve obligada a un matrimonio político con el Emperador del Este, un hombre cuya reputación de mujeriego es tan vasta como su poder.
A ella no le interesa el romance tóxico que definió a la antigua dueña de este cuerpo. No busca el afecto de un hombre que confunde el deseo con el poder.
Ha firmado un contrato matrimonial, no un pacto de sumisión. Está decidida a sobrevivir en este mundo de fantasía con la misma precisión con la que construía motores: manteniendo su independencia, sus planos y sus reglas intactas. Que el Emperador lo sepa: puede tener su firma en el contrato, pero jamás tendrá su voluntad.
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Capitulo 20: Control de calidad
Draken no perdió un solo segundo. Tal como había prometido en la penumbra de la alcoba, las primeras luces del alba no trajeron negociaciones, sino un decreto imperial de intervención militar inmediata para el territorio del Duque Torreón, bajo los cargos de alta traición, fraude masivo y malversación de los fondos de la corona. La maquinaria del imperio se puso en marcha con una velocidad aterradora, pero Xena, fiel a su mentalidad pragmática, introdujo una modificación de última hora en los planes de movilización: el traslado al feudo enemigo se realizará estrenando su prototipo de carruaje de lujo. Es la oportunidad perfecta para realizar una prueba de rendimiento en terreno real ante los generales del ejército y la corte que los acompaña.
El viaje de dos días hacia las tierras de Torreón se convirtió, desde el primer kilómetro, en una auténtica prueba de resistencia psicológica para el emperador.
Dentro del habitáculo cerrado de la "casa rodante", los esposos comparten un espacio que, aunque espacioso para los estándares arquitectónicos, resulta asfixiante debido a la tensión no resuelta. Draken permanece sentado con los brazos cruzados, observando con una mezcla de fascinación oscura y posesividad enferma cada movimiento de su esposa. La vio caminar por el pasillo central con la estabilidad que las runas de amortiguación proveen; la vio utilizar el baño modular con total naturalidad y, al caer la tarde del primer día, la vio accionar las palancas para transformar los asientos en una cama perfecta para descansar.
Aquella imagen (la de un vehículo perfectamente autónomo, cómodo y funcional) es para Draken la prueba física de que Xena ya ha construido su boleto de salida. El carruaje no es solo un invento; es el plan de fuga que utilizará para abandonarlo en cuanto el mago supremo sea erradicado.
Consumido por el dolor punzante del orgullo herido y un deseo territorial que amenaza con desbocarse, Draken se volvió extremadamente dominante y controlador durante el trayecto. Cada vez que Xena se acerca a las ventanas para revisar el comportamiento de las ruedas de metal, él se interpone, sujetándola por la cintura o acorralándola contra los paneles de madera bajo cualquier pretexto de "seguridad imperial". Vigila sus horas de sueño, controla sus raciones y no permite que ningún soldado de la escolta se aproxime a menos de cinco metros del vehículo.
Xena, sin embargo, no parece procesar la naturaleza psicológica del comportamiento de su esposo. Para ella, el emperador simplemente se ha convertido en un laboratorio viviente.
__Sus niveles de fijación visual se han incrementado en un cuarenta y dos por ciento desde que salimos de la capital__. Comentó Xena con tranquilidad, anotando filas de datos en un pergamino mientras Draken la mantiene sujeta contra su pecho en la cama modular.
__He registrado que sus fluctuaciones emocionales y sus picos de maná territorial afectan directamente la densidad de la madera del carruaje, mejorando el aislamiento térmico. Es un fenómeno fascinante. Anotaré que su hostilidad actúa como un excelente optimizador de carrocería__.
Draken apretó los dientes, hundiendo el rostro en el cuello de la albina con un gruñido sordo. Le enfurece que su desesperación amorosa fuera catalogada como una simple métrica de ingeniería, pero se negó a darle la satisfacción de una respuesta.
Al mediodía del segundo día, el colosal carruaje y la vanguardia del ejército imperial rompieron las fronteras del ducado de Torreón, deteniéndose ante las puertas de la villa principal. Los nobles locales y los vasallos del duque salieron al encuentro, esperando una ejecución sangrienta o un asedio militar. Sin embargo, lo que Xena ejecutó al descender del vehículo fue algo mucho más letal: una auditoría de combate.
En lugar de desenfundar espadas, la emperatriz ordenó desplegar tres mesas de campaña en el patio principal del ducado. Auxiliada por su magia de metal, que hace flotar los libros contables requisados de la tesorería local como si fueran extensiones de su propia mente, Xena comenzó a hablar. Su voz, gélida y dotada de una precisión matemática aterradora, desmanteló en cuestión de horas cada una de las mentiras del Duque Torreón frente a su propia gente.
__El registro de exportación de grano de los últimos tres períodos fiscales presenta una discrepancia del treinta y cinco por ciento en los márgenes de ganancia__. Declaró Xena, cruzando los brazos mientras los pergaminos se tiñen de tinta plateada bajo su control mágico.
__Ha estado desviando recursos y falsificando las firmas. Por las leyes de del Imperio del Este, este ducado queda declarado sin fondos, y sus títulos de propiedad son confiscados de forma inmediata por el trono__.
El Duque Torreón, que observa la escena rodeado de guardias imperiales, vio cómo su estatus, sus riquezas y su credibilidad se disolvieron no por la fuerza de las armas, sino por la devastadora lógica de la mujer que una vez creyó poder manipular. Desesperado, arruinado y viendo las miradas de desprecio de sus propios vasallos, el hilo de su cordura se rompió.
__¡Maldita seas, tonta usurpadora!__. Gritó Torreón, perdiendo el control por completo. Zafándose del agarre de los soldados con un movimiento desesperado, extrajo una daga oculta entre sus ropas y se abalanzó directamente contra Xena, buscando destruirla en un ataque de locura.
Xena ni siquiera parpadeó; su mente ya había calculado la trayectoria del ataque y la ineficiencia del ángulo del duque. Pero no tuvo necesidad de moverse.
Antes de que Torreón pudiera dar el tercer paso, la vena psicópata y territorial de Draken se desató con la fuerza de un cataclismo. El emperador extendió una mano y la tierra bajo los pies del duque se abrió de golpe. Pilares de roca sólida emergieron a gran velocidad, fracturando las piernas de Torreón con un crujido seco y arrojándolo de rodillas contra el suelo. El aire de todo el patio se volvió tan pesado que los presentes cayeron de rodillas, asfixiados por el maná de tierra del monarca.
Draken avanzó con pasos lentos, sus ojos brillando con una fijeza demente y asesina. Se colocó frente al duque herido, descargando su bota sobre la mano que sostenía la daga, aplastando los dedos contra el suelo hasta hacerlos sangrar.
__Te advertí que un solo paso hacia mi emperatriz implicaría la erradicación de tu existencia__. Siseó Draken, su voz resonando con una posesividad implacable que heló la sangre de los nobles locales.
__Si sigues respirando en este instante, Torreón, es únicamente porque la Emperatriz prefiere verte arrastrarte en la miseria absoluta de tu quiebra financiera. Pero vuelve a mirarla, vuelve a pensar en lo que alguna vez creíste poseer, y te enterraré vivo bajo los cimientos de este territorio__.
El duque, llorando de dolor y humillación, se encogió en el suelo, completamente destrucido en cuerpo y alma, antes de ser arrastrado hacia las mazmorras por los guardias imperiales.
Xena se aproximó al lado de Draken, observando el cráter en el suelo y los residuos del maná que aún flotan en el ambiente. Midió el pulso acelerado del emperador y la absoluta rigidez de su postura territorial. Con una sutil sonrisa, la albina cerró su último pergamino de auditoría.
__Mano de obra destructiva con un cien por ciento de efectividad en el control de plagas__. Concluyó Xena, mirando de reojo a Draken.
__Debo admitir, "Esposo", que su fuerza bruta es el mejor potenciador de eficiencia que este imperio pudo haber contratado. Los niveles de satisfacción de esta jornada han superado todas mis expectativas de diseño__.
me encanta
madres asi, en mi barrio hay una asi cuando sus nenas llegan a tener 14 a 15 las lleva a hombres puercos que pagan x ellas y aunque ya fue denunciada tantas veces ante las autoridades y se las wuitan despues de un tiempito vuelven toditas otra vez con ella, los vecinos ya no sabemos que hacer...xq la justicia no hace nada en lo absoluto es mas creo que alguno de ellos las aprovechan para sus deseos propios😢😭😭😭😭
si