Dos organizaciones mafiosas controlan la ciudad desde las sombras.
Después de una serie de asesinatos extraños dentro de ambas mafias, se descubre que alguien está manipulando a los dos bandos para iniciar una guerra total.
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CAPÍTULO 19 "CERCA DE ROMPERSE"
Kael no supo por qué lo dijo.
Tal vez porque ya estaba cansado de mentir.
O porque mirar a Adrian tan cerca empezaba a sentirse peligrosamente natural.
La oscuridad de la habitación seguía envolviéndolos mientras afuera los guardias recorrían Saint Vesper.
Pero dentro…todo parecía haberse detenido.
Adrian seguía sosteniendo su mano.
Sus ojos verdes clavados en él con una intensidad que hacía difícil respirar.
—¿Qué recordaste exactamente? —preguntó en voz baja.
Kael tragó saliva.
—Tormentas. Nosotros escondidos… juntos.
La expresión de Adrian cambió apenas.
—También lo recuerdo.
El pecho de Kael se tensó.
Porque esa respuesta sonó demasiado íntima.
Demasiado honesta.
Y antes de que pudiera pensar demasiado en eso—
un disparo resonó cerca.
Ambos reaccionaron al instante.
La tensión del momento se rompió violentamente.
Adrian soltó la mano de Kael y se acercó despacio a la puerta.
Miró por una abertura rota.
Su expresión se endureció inmediatamente.
—Mierda.
Kael se acercó detrás de él.
Demasiado cerca otra vez.
Y vio el problema.
Guardias armados avanzando por el pasillo.
Pero no eran Vólkov.
Ni De Luca.
Vestían completamente de blanco.
Kael sintió un escalofrío inmediato.
—217.
Adrian asintió apenas.
—No vino solo.
Uno de los hombres habló por radio:
—Encontramos el segundo piso. El paciente quiere a los Gemini vivos.
Kael sintió rabia instantánea.
—Estoy empezando a cansarme de que todos hablen de nosotros como si fuéramos objetos.
—Bienvenido al experimento.
El sarcasmo de Adrian fue suave.
Pero cansado.
Realmente cansado.
Entonces un grito resonó afuera.
Valen.
Kael abrió la puerta de golpe antes de que Adrian pudiera detenerlo.
—¡Kael!
Tarde.
El pasillo era caos.
Los hombres de blanco habían atrapado al doctor contra la pared.
Uno de ellos apuntaba a su cabeza.
Valen estaba aterrorizado.
—¡Corran!
El hombre armado levantó la mirada hacia Kael.
Y sonrió.
—Ah. Los encontramos.
Kael reaccionó primero.
Disparo.
El hombre cayó inmediatamente.
Todo explotó después de eso.
Balas...gritos....Y cristales rompiéndose.
Adrian empujó a Kael detrás de una pared mientras disparaba hacia el pasillo.
—¡A la derecha!
Kael obedeció automáticamente.
Y eso le molestó bastante después.
Pero no tenía tiempo para orgullo.
Otro hombre apareció detrás.
Kael lo golpeó contra la pared brutalmente.
El sujeto intentó sacar un cuchillo—
Kael le disparó primero.
Silencio breve.
Respiración agitada.
El cuerpo cayó al suelo.
Kael levantó la mirada inmediatamente buscando a Adrian.
Y lo encontró peleando cuerpo a cuerpo con otro atacante.
El hombre logró golpearlo contra la pared.
Kael sintió algo peligroso atravesarle el pecho.
Ira instantánea violenta.
Antes de pensar siquiera, cruzó el pasillo y apartó al atacante de Adrian de un golpe brutal.
El hombre cayó inconsciente inmediatamente.
Silencio.
Adrian lo observó sorprendido apenas.
—Eso fue excesivo.
Kael respiraba agitado.
Todavía furioso.
—Lo iba a apuñalar.
Adrian lo miró unos segundos más.
Y algo en sus ojos se suavizó.
Solo un poco.
Pero Kael lo notó igual.
Entonces Valen habló nervioso detrás de ellos.
—Van a seguir viniendo…
Kael pasó una mano por su cabello mojado.
—Perfecto. Mi noche no podía empeorar más.
—Puede empeorar —dijo Adrian.
Kael levantó una ceja.
—¿Cómo?
Adrian miró hacia el fondo del pasillo.
Y Kael siguió automáticamente su mirada.
El hombre vestido de blanco estaba ahí otra vez.
Paciente 217.
Sonriendo entre las luces rojas.
Como si hubiera estado observándolos todo el tiempo.
—Mucho mejor juntos —murmuró él.
Kael levantó el arma inmediatamente.
—Voy a matarte.
217 inclinó apenas la cabeza.
—No puedes. Tú todavía quieres respuestas.
Eso era cierto....Y ambos lo sabían.
217 comenzó a caminar lentamente hacia ellos sin miedo.
—¿Quieren saber por qué sus familias ordenaron eliminarlos?
Silencio.
Adrian tensó la mandíbula.
—Habla.
La sonrisa del hombre se ensanchó apenas.
—Porque ustedes dos eran el único experimento exitoso.
El aire se volvió pesado.
—¿Exitoso en qué? —preguntó Kael.
217 los observó unos segundos.
Y después respondió:
—En enamorarse de verdad.
El silencio fue brutal.
Kael sintió el corazón detenerse.
Adrian se quedó completamente inmóvil.
217 soltó una pequeña risa.
—Qué expresión tan interesante.
Kael reaccionó primero.
—Cállate.
Pero su voz salió menos firme de lo normal.
Porque una parte de él…recordaba demasiadas cosas ahora.
La manera en que Adrian lo miraba en las grabaciones.
Cómo lo protegía.
Cómo lloró cuando intentaron separarlos.
Y peor aún…cómo su propio pecho reaccionaba cada vez que Adrian se acercaba demasiado.
Mierda.
217 siguió hablando tranquilamente:
—Gemini buscaba crear vínculos imposibles de romper. Parejas perfectamente sincronizadas emocionalmente.
Kael sintió el pulso acelerarse violentamente.
—Manipularon nuestras cabezas.
—Sí. Pero ese no fue el problema.
217 sonrió otra vez.
—El problema fue que funcionó demasiado bien.
Silencio.
Y entonces Kael entendió algo horrible.
Sus familias no separaron a dos niños peligrosos.
Separaron a dos niños que se amaban.