Él me secuestro... destruyó mi vida entera... Jamas lo perdonare y no estaré en paz hasta que muera.
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CAPITULO 20
MELANIE.
-Cuidala bien- le digo a la mujer encargada de Rose.
-Descuida Melanie. Ella esta en buenas manos- sonríe
-Lo sé Sonia. Confio en ti- correspondo su sonrisa y me acerco a la cama de Rose.
Beso su frente con devoción. No se lo que pasará hoy pero debo volver con vida. Ella me necesita. No puedo dejarla también.
Salgo de la casa y conduzco a gran velocidad por la carretera.
Llego al lugar de encuentro a la hora acordada. Saludo al equipo y me preparo para la acción.
Guardo mis armas, me acomodo el chaleco y la chaqueta con la insignia de la DEA.
- Estás lista Williams?- Sallow parece algo inquieto.
-Por qué lo preguntas?- lo observo fijamente mientras acomodo un puñal en la pretina de mi pantalón y otro en mi bota. Me incorporo sin dejar de mirarlo.
- No te dejes llevar- se acerca a mi cerrandome la chaqueta- No quiero que salgas herida.
-No va a ser así. He esperado mucho este día y no pienso fallar- le guiño un ojo y los dos tomamos asiento en la camioneta junto a los otros compañeros.
Nos dirigimos al club nocturno, el lugar en el que Marcus tendrá una reunión esta noche. Aparentemente a estado frecuentando este sitio en los últimos días.
Al llegar estacionamos a una cuadra para no levantar sospechas.Preparo mi arma y bajo silenciosamente del vehículo junto a mis otros compañeros.
Caminamos sigilosos hasta el club nocturno.
-Cuidate - es lo último que escucho de Sallow antes de dispersarnos por todo el lugar.
Cubrimos cada salida.
Si el imbécil de Marcus está aquí, no podrá escapar.
Antes de poder entrar y de forma inesperada se desata el caos. Disparos vienen y van.
-Es una maldita trampa!- escucho por el audífono que tengo en mi oído.
Joder! No sé que paso pero de alguna manera Marcus se enteró de todo.
Ráfagas pasan cerca de mi cuerpo y me refugio con mi compañero detrás de un muro.
Me asomo con sigilo para examinar el perimetro.
-Hay tres hombres: uno a la derecha en el balcón y dos en el edificio del frente-le digo a mi compañero que asiente con la cabeza.
Con la mayor agilidad que me es posible disparo en dirección al hombre del balcón impactando con mi bala su pecho, haciéndolo caer de cabeza.
Mi compañero hace lo propio, derribando a uno de los hombres frente a nosotros pero al ser dos, es herido en la pierna.
-Ahhh- se queja arrastrándose por el suelo para tratar de refugiarse.
Joder! Recargo mi arma y salgo dando un bote quedando incada en el suelo, disparo en dirección al hombre que queda. Mi bala va su cabeza, pero la suya me impacta en la parte de mi hombro que no está cubierta.
La adrenalina del momento no me permite sentir dolor pero si el calor de la sangre derramarse por mis dedos.
-Vamos - le digo al chico arrastrandolo hacia el muro de antes.
- Estás herida también- parece preocupado.
-No es nada- respondo. Debo pedir refuerzos. La herida de mi compañero es grave. La bala se incrustó en la arteria femoral y la sangre sale por montón. Pongo el arma en el suelo, me quito la chaqueta y con ella amarro su muslo-Tranquilo.
-Cuidado!- abre sus ojos como platos pero no alcanzo a reaccionar. Un hombre me levanta poniendo uno de sus brazos arededor de mi cuello. Su mano libre envuelta en un pañuelo la acerca a mi cara. Trato de aguantar la respiración para no inhalar nada y continúo mis intentos por safarme de él. Mi compañero es golpeado por otro hombre y se desploma inconciente en el suelo.
Mi cuerpo no da más. El olor es demasiado fuerte para poderlo ignorar.
Empiezo a perder fuerza y mis ojos se cierran sin poder hacer nada.
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Despierto sobre una cama, en una habitación desconocida. Por alguna razón mis manos estan libres. Algo que me resulta realmente extraño.
Me levanto a toda prisa, ignorando el dolor que eso me produce debido a mi herida. La puerta esta cerrada con llave desde afuera.
- Maldición!- mascullo entre dientes. Saco el puñal que guardé en la pretina del pantalón. Intento una y mil veces hasta que la puerta al fin cede.
Es una casa grande, pero no hay nadie a mi vista. Camino a toda prisa con el puñal en mis manos, explorando todo el lugar.
Uno de los hombres se percata de mi precensia y corre para agarrarme. Antes de que pueda hacerlo mi pie impacta en su pecho haciendolo caer de espalda. Me acerco a él y rebano su cuello sin piedad. Esto es lo que soy ahora. Una mujer que no teme defenderse, dispuesta a matar a cualquiera de estos miserables que de seguro son hombres de Marcus.
No me detengo. Aunque mi parte racional me dice que debo escapar, mi sed de venganza es más fuerte. Continúo el camino por un sin fin de habitaciones. Esta mansión es enorme. Marcus debe estar aquí. Si no me amarró de seguro sabe que iré por él y me esta esperando.
Y es justo lo que haré. No desperdiciaré esta oportunidad.
Continuo el recorrido, pero esta vez uno de ellos me agarra por la espalda inmovilizando la mano del puñal, haciendo que lo arroje al suelo.
No me importa, tengo un sólo objetivo en este instante.
Encorvo mi cuerpo, poniendo su peso en contra de él mismo. Haciendo que dé un bote por encima de mi espalda hasta caer al suelo. Tomo su cabeza y le doy vuelta. El sonido de su cuello romperse es lo único que escucho.
- Imbécil- murmuran mis labios.
La fatiga que tengo no me hace detenerme. Me siento mareada pero continúo. Tomo el cuchillo y lo llevo commigo. Al fin llego a lo que parece ser un despacho. Abro la puerta sin ningun tipo de delicadeza. Hay un hombre sentado en la silla. De seguro es él.
-He venido por ti, maldito- le digo respirando agitadamente.
-Lo dudo mucho- rueda la silla y ante mis ojos aparece un hombre que no es Marcus.
- Quién es usted?- pregunto para luego sentir un brazo rodear mi cadera y el otro aprisionar mi cuello ligeramente.
-Demasiado brío en una sola mujer- me susurra en el oído el hombre. La piel se me eriza, mi cuerpo se enciende y el corazón se dispara como un loco.
-Ma...Mathias- una lágrima desciende por mi rostro cuando veo los tatuajes de dragón en los antebrazos.
Mi cuerpo rueda para estar frente a él. Sus ojos verdes me observan con mucha ternura.
No lo entiendo. Esta aquí, frente a mi! Está conmigo!
El mareo se hace más fuerte y me desplomo en sus brazos perdiendo el conocimiento de nuevo.