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Un Amor A Lo Mafia Italiana.

Un Amor A Lo Mafia Italiana.

Status: Terminada
Genre:Mafia / Apocalipsis / Completas
Popularitas:18.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Ybet Renú

Yo solo iba a entregar flores a la iglesia de San Gennaro.
No sabía que el ramo escondía un micrófono.
Ni que el hombre que me sonrió desde el altar era el Capo de Nápoles.
Ni que esa sonrisa sería lo último inocente que vería en mi vida.

NovelToon tiene autorización de Ybet Renú para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Agua bendita y pasado...

Aquí en esta madrugada de secretos la familia Rinaldi Caruzzo solo disfruta su vida un corto tiempo.

Secretos se revelan.

Heridas pasadas.

Un abuelo.

Una nieta.

Una hija.

> Vittoria. Yo soy Vittoria Caruzzo, pero con el apellido Caruzzo de Giuseppe Caruzzo, más no con el de Franco Caruzzo.

Ella se gira hacia Enzo.

Enzo camina. Se para al lado de ella. Frente a Franco.

 Franco los mira. A los dos.

Y por primera vez en 30 años, Franco Caruzzo, Capo de Catania, Fundador de Terra Bruciata, siente miedo.

Porque no está viendo a su hija.

Está viendo a su sucesora.

> Vittoria. Bueno te voy a dar una opción, Tío —dice Vittoria, con la manta de Sofia en una mano y la mano de Enzo en la otra—. Te vas. Ahora. Y vives. Con la idea de que tu nieta lleva el apellido del hombre que te ganó.

Pausa.

> —O te quedas —sigue—. Y te entierro al lado de la mujer que dijiste amar. Del hermano que eliminarte, y del sobrino que quemaste.

 Franco no contesta.

 Mira el portón roto. Mira la rabia pegada en los ojos de Vittoria. Escucha a Sofia llorar desde el búnker, porque la oye.

Luego, hace lo único que un Caruzzo nunca hace.

Da un paso atrás. ¿Puedo verla un instante?

>Vittoria. Una última primera vez.

>Enzo. Tomás trae a mi hija.

El corazón de Franco ante la presencia de su nieta es muy conmovedor, aunque el trata de disimular pues la conexión entre ellos se da por el vínculo irrompible de sangre.

—Tienes mis ojos —dice—.

 Pero tienes su corazón. —Señala a Enzo—.

Y eso te va a matar algún día.

Se da la vuelta. Camina al coche.

Antes de subir, se gira una última vez.

—Terra Bruciata no se acaba, Vittoria —dice—.

 Se hereda. Y tu hija tiene mi sangre.

Arranca. Se va.

No dispara. No amenaza.

Porque sabe que acaba de perder.

Vittoria se desploma. Enzo la ataja. Cae con ella al suelo, entre astillas y pétalos quemados.

>Vittoria. —No soy una Caruzzo —llora ella, contra su cuello—. Dime que no soy una Caruzzo.

>Enzo —Eres una Rinaldi —susurra Enzo, besándole el pelo—.

Desde el día que me tiraste un limón. Desde el día que pariste a mi hija. Elegiste.Y eso pesa más que la sangre.

 Vittoria la abraza a su hija. La huele. Tierra. Leche. Futuro.

> Vittoria. Mi Sofía Rinaldi —le susurra—. Hija de Rinaldi. Nieta de nadie.

 Enzo las abraza a las dos.

Vittoria acaba de enterrar a su padre por segunda vez, la primera porque su verdadero padre es Giuseppe Caruzzo.

La segunda sabiendo la verdad enterró a su tío, él siempre será su tío.

Cinco años después...

Y Franco... cumplió su palabra por una vez: no volvió.

Hasta hoy. Franco Caruzzo tuvo una hija, la cual tiene la misma edad que Sofía Vittoria Rinaldi. Quiso lavar sus pecados tratando muy bien a la niña, como si fuese Vittoria, pero ante el cielo, los pecados no se lavan.

Los pecados se pagan.

Los pecados no se olvidan.

Porque hoy es el bautizo de Sofia Rinaldi.

5 años tarde. Pero en Sicilia, más vale tarde que muerto.

---

Villa Rinaldi. Domingo. Octubre.

La iglesia de San Michele está cerrada al público. “Boda privada”, dice el cartel. Mentira.

Hay doce hombres en los tejados. Todos de Enzo. Todos con rosarios y rifles.

Adentro, Sofia Rinaldi, 5 años, va de blanco. Zapatos charol.

Lazo en el pelo negro.

En las manos, rosario y un limón. Porque lo eligió ella. “Para que Dios sepa que soy de aquí”, dijo.

Enzo, 33 años, de traje negro, no se quita la mano de la Glock ni para persignarse.

Vittoria, 26, de vestido crema, lleva perlas y la Beretta en el liguero. Como buena Donna.

> Enzo —¿Nerviosa? —le susurra a Vittoria, mientras el cura prepara el agua.

> Vittoria. ¿Yo? —dice ella, mirando las puertas—. Para nada.

Solo tengo 5 años de balas contadas en la cabeza y a tu hija preguntándome si el agua bendita quema a los nonnos cattivi.

Sofia, que oye todo, gira la cabeza.

> Sofía Vittoria ¿Quema, papá? —pregunta, seria—. ¿Si le echo al abuelo malo se derrite?

Enzo se agacha. Le pone la mano en el hombro.

—No, _lupa piccola_ —dice—.

Los abuelos malos no se derriten.

Se entierran.

—Ah —dice Sofia—. Bueno.

El cura empieza. _“Ego te baptizo...”_

Y en ese momento, las puertas de la iglesia se abren.

No de golpe. Despacio. Sin ruido.

Todos los hombres de Enzo apuntan.

Todos. Menos Enzo.

Porque en la puerta no hay hombres. No hay Terra Bruciata.

Sofía Vittoria, observa detenidamente a una mujer que en su momento salvo a su familia.

Entra una mujer. 27 años. Pelo rojo, suelto. Vestido azul claro, no negro.

Sin rosas.

Sin armas.

*Sofia Greco.*

Trae una caja pequeña. De madera. Pintada a mano.

Enzo, la mira. Solo eso.

Vittoria, no se pone delante de Sofía. Sonríe al verla nuevamente.

Sofía Greco camina al altar.

Se persigna. Mira al cura.

—Perdón el atraso —dice, con voz suave—. El tráfico de Palermo es un infierno.

Todos se quedan mudos.

Luego se arrodilla frente a Sofia Rinaldi. Queda a su altura.

—Hola, _piccola_ —dice, sonriendo de verdad—. Soy Sofia. Como tú.

Sofía Rinaldi, 5 años, la estudia.

Ladea la cabeza.

—¿Tú también tienes un abuelo malo? —pregunta.

Sofia Greco se ríe. Una risa real. Que le llena la cara.

—Tuve —dice—. Pero ya no. Ahora solo tengo ahijadas buenas.

Abre la caja. Adentro: un sonajero de plata, sí. Pero no grabado con amenazas.

“Para Sofia. De Sofia.

Para que siempre recuerdes que los nombres bonitos se comparten.”

Y al lado, un librito. Cuentos sicilianos. “El lobo feliz”. Dibujado a mano.

Enzo, observa cada paso que da, siempre alerta.

Mira a Vittoria.

Se agacha otra vez con Sofia Rinaldi.

—¿Te gusta leer, amore? —le pregunta.

Sofia asiente, agarrando el librito.

—Bien —dice Sofia Greco—.

Le da un beso en la frente. Suave. De madrina.

De tía.

De mujer.

Luego mira a Vittoria. A Enzo.

—No hay guerra —dice—. Se los juro por mi padre. Y yo no juro por él nunca.

>Enzo. Tu padre no, pero que hay de tu hermano Marco, él envió un sonajero de plata cuando nació mi hija, lo tomé como una advertencia ⚠️.

—Marco es mi hermano —corta Sofia Greco—. Y me escucha. Porque yo lo crié cuando papá solo sabía gritar.

No va a tocar a Sofía Vittoria, no ticara a ningun Caruzzo Rinaldi.

No tocará Corleone. No mientras yo respire. Ni Roma, ni Sicilia, ni esta iglesia.

Se persigna otra vez.

—Tenía que verla —dice, mirando a Sofía Rinaldi—. A mi tocaya. Para saber que mi nombre lo lleva una niña que será siempre feliz, felicidad que yo no tuve.

Camina a la puerta.

—¿Te vas? —pregunta Sofia Rinaldi, abrazando el libro.

—Sí, piccola —dice Sofía Greco—.

Pero vuelvo. Para tu cumple. Claro si me invitan.

Mira a Vittoria. Pregunta sin preguntar.

Vittoria, mira a Enzo. Enzo asiente. Una vez.

> Vittoria. —La mesa de los domingos es grande —dice Vittoria, con la voz rota—. Siempre hay un plato más.

Sofia Greco sonríe. Asiente.

—Nos vemos en 6 meses, entonces —dice—. Para el medio cumple. Con torta que traeré de regalo.

Y se va.

No hay tiros. No hay amenazas.

Solo queda un libro de cuentos.

Sofia lo abre. Pasa las páginas.

—Mamá —dice—, en el dibujo el lobo cuida el limonero. ¿Eso pasa de verdad?

Vittoria la carga. La aprieta. Mira a Enzo.

> Vittoria. Ahora sí —susurra—. Ahora pasa.

1
Maria M. Rosario
Tremenda historia.
Maria M. Rosario
Estoy toda confundida con los di q hermanos y el tratado. Que enredo. 🤔🤔
Mar Sol
Una gran novela, con diferentes escenarios, emocionante, en diferentes ámbitos, muy interesante, gracias.
Mar Sol
Eres una gran Escritora, con un gran talento, con grandes historias.
Maria M. Rosario
lo q provoca los caprichos y los padres cocentidores complaciendolos sin pensar n concecuencias
Mar Sol
Bien dicen que 2 cabezas piensan mejor que una.
Mar Sol
Cada capítulo es más y más emocionante, gracias, Escritora.
Mar Sol
Escritora, mi reconocimiento a tú talento, la manera en la que escribes lo demuestra, gracias por tus lindas novelas
Mar Sol
Eres sensacional Escritora, tus libros atrapan la atención que es imposible dejar de leer.
Mar Sol
No entiendo nada, , que la deuda, que el tratado, haaayyy.
Mar Sol
Vittori es fuerte con todo y la bala que recibió en el pulmón, lo mejor, es que aún así, puso en su lugar a Enzo, dejando claro que sus hijos son lo más importante.
Mar Sol
Enzo dice que amó a Vicenza, mucho, ahora ama a Vittoria, entonces ¿por que no se quitó el tatuaje de la inicial "I" que se hizo cuando estaba con Isabella Vicenza?
Mar Sol
Enzo no tiene que ocultar nada, que diga lo que está pasando, que los niños están en peligro.
Mar Sol
Si Vicenza es una sicaria de alto rango ¿por que atacó por la espalda? a puño limpio y de frente, por que Vittoria no le quitó nada, si quiere a Enzo, que lo pelee bien, no cobardemente.
Mar Sol
¡¡Que cobardía!! sólo así, por la espalda, pudieron hacerla a un lado, saben lo que es Vittoria, una mujer temeraria, aguerrida, con carácter para cuidar lo que quiere, muy lamentable lo que le hicieron.
Mar Sol
Los niños perciben cuando una persona es mala o no tiene buenas intenciones, tal parece que Alexander no tiene doble intención.
Mar Sol
¡¡Que sorpresa!! todo esperé, menos que Vittoria y Alexander tuvieran parentesco.
Mar Sol
¡¡Hay Dios!! esto es mejor en cada capítulo, con la incertidumbre de lo que acontecerá.
Mar Sol
Que susto, ahora no sólo se enfrentan a los diferentes jefes de la mafia Enzo y Vittoria, si no ahora a lo sobrenatural.
Mar Sol
Escritora gracias por tú gran talento, por tan bonita novela, por tú profesionalismo.
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