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“Cuando La Luz Se Rompe”

“Cuando La Luz Se Rompe”

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Venganza / Fantasía épica
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: kingofcurses_rb.

Magia, traición y un juramento silencioso marcan el inicio de una historia donde la inocencia se convierte en determinación. En un reino construido sobre mentiras, incluso las almas más puras pueden oscurecerse.

NovelToon tiene autorización de kingofcurses_rb. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20: La Heroína y el Monstruo

La noche seguía inmóvil.

El viento pasaba entre los árboles secos con un silbido bajo, casi como un aviso.

La luna roja colgaba en lo alto como un ojo abierto sobre el mundo.

Y bajo su luz enferma, dos figuras se enfrentaban en silencio.

Uno de los Cinco Héroes del Reino.

Y una sombra que no debería existir.

⚔️ El Primer Error

Hikaru no era una improvisada.

No era una soldado común.

No había alcanzado su posición por adorno, apellido o simple favoritismo.

Había entrenado.

Había sangrado.

Había peleado lo suficiente como para entender cuándo alguien era peligroso.

Y justamente por eso…

no pensaba darle margen.

Su pie se deslizó apenas hacia atrás.

Su postura bajó.

Su espada brilló bajo la luz rojiza de la luna.

Y al siguiente instante…

se lanzó contra Asahi.

Su velocidad fue excelente.

Limpia.

Precisa.

No fue un ataque torpe ni desesperado.

Fue un corte real.

Uno hecho para atravesar defensas y obligar al rival a reaccionar de inmediato.

La hoja bajó con firmeza hacia él.

Y entonces…

se detuvo.

No por una barrera mágica.

No por un choque de acero.

No por una técnica espectacular.

No.

Asahi detuvo la espada con dos dedos.

Solo eso.

Dos.

Dedos.

El acero vibró.

La fuerza del impacto se descargó en el aire.

Pero la hoja no avanzó ni un centímetro más.

Los ojos de Hikaru se abrieron apenas.

Y por primera vez en esa noche…

su mente quedó en blanco durante un segundo.

🌑 “Es como golpear un muro”

Hikaru apretó los dientes.

Intentó empujar más.

Más fuerza.

Más presión.

Más impulso.

Nada.

No lo movió.

Ni un poco.

Ni una mínima fracción.

Su mente reaccionó con un pensamiento seco y brutal:

¿Cómo demonios…? No lo moví. Es como golpear un muro de concreto.

No.

Peor.

Porque un muro al menos parecía inmóvil.

Pero él…

él no estaba tenso.

No estaba forzando nada.

No estaba usando una postura pesada.

No estaba luchando realmente.

Solo la estaba deteniendo.

Como si lo que para ella era un ataque serio…

para él no fuera más que una molestia.

Y eso fue lo verdaderamente aterrador.

🩸 El Contraataque

Asahi la observó un segundo desde debajo de la capucha.

No había furia en él.

Ni emoción.

Ni siquiera desprecio abierto.

Solo una calma vacía.

Y luego se movió.

Rápido.

Demasiado.

Su mano libre se cerró en un puño.

Y antes de que Hikaru pudiera reaccionar del todo—

golpeó.

El impacto le entró directo al estómago.

Seco.

Pesado.

Brutal.

Toda el aire salió disparado de sus pulmones.

Sus ojos se abrieron.

Su cuerpo se dobló por reflejo.

Y el suelo llegó demasiado rápido.

Cayó de rodillas.

Luego apoyó una mano en la tierra para no desplomarse del todo.

La espada escapó de su control por un instante.

El dolor le atravesó el abdomen como si le hubieran metido una barra de hierro al rojo vivo.

Su respiración se volvió errática.

Inestable.

Rota.

Con una mano en el estómago y la otra sosteniéndola apenas, levantó la mirada con rabia.

—Bastardo…

Su voz salió baja.

Apenas sostenida entre dolor y orgullo herido.

🌙 La Distancia entre Ambos

Asahi no aprovechó para rematarla.

No avanzó.

No la aplastó mientras estaba vulnerable.

Simplemente…

se alejó un par de pasos.

Volvió a meter las manos en los bolsillos de su sudadera negra como si nada de eso hubiera requerido esfuerzo real.

Ese gesto la enfureció aún más.

Porque no había nada más humillante que eso.

No solo la había vencido en un intercambio directo.

Sino que ni siquiera la trató como una amenaza digna de continuar.

Hikaru levantó un poco la cabeza.

Su respiración seguía doliendo.

Pero su orgullo ardía más.

—¿Por qué… no me rematas…?

Asahi no volteó de inmediato.

Solo respondió con esa voz baja, hueca y cansada que parecía venir de alguien que ya no vivía del todo entre los demás.

—Agradece que no te mate.

El viento pasó entre los árboles.

La luna roja bañó la escena con su tono enfermizo.

Y entonces Asahi continuó:

—No eres un objetivo.

Hikaru frunció el ceño.

Él giró apenas la cabeza lo suficiente para que el brillo rojo de sus ojos se dejara ver bajo la capucha.

—Los demás héroes sí.

Silencio.

Pesado.

Peligroso.

⚔️ La Verdad como Insulto

Hikaru intentó incorporarse más.

Le costó.

Pero no apartó la mirada de él.

Asahi la observó apenas un instante más.

Luego habló con una frialdad que dolía más que un golpe.

—Eres la única mujer del grupo…

Hikaru endureció la expresión.

Pero él no había terminado.

—Y aun así no eres la más peligrosa.

Eso sí le pegó.

No por misoginia barata.

Sino porque venía dicho con una intención mucho más cruel:

el reino ni siquiera la valoraba de verdad por lo que era.

Solo la usaba.

La exhibía.

La colocaba donde servía.

Y eso Asahi lo estaba viendo con una claridad insoportable.

Hikaru apretó los dientes.

—No sabes nada de mí.

—Sé suficiente —respondió él sin emoción.

Y luego dio el golpe real.

No con los puños.

Sino con palabras.

🩸 El Reino que Ella Protege

Asahi se giró lo bastante como para mirarla por encima del hombro.

Su voz no subió de volumen.

No necesitó hacerlo.

Porque cada palabra cayó con el peso de algo demasiado verdadero para ignorarlo.

—Proteges un reino corrupto.

Hikaru no respondió.

Asahi siguió.

—Un reino lleno de injusticia.

—De abusos.

—De explotación.

—Y de cobros de impuestos exagerados que aplastan a la gente mientras los nobles cenan tranquilos.

Cada frase parecía clavar algo más profundo.

Más incómodo.

Más difícil de discutir.

Porque Hikaru no era tonta.

Había visto cosas.

Había escuchado rumores.

Había notado grietas.

Pero una cosa era sospecharlo…

y otra muy distinta era que alguien se lo arrojara al rostro con esa certeza.

Asahi terminó con una calma aterradora:

—Ese es el reino que proteges.

El silencio después de esa frase fue más pesado que cualquier amenaza.

🌑 La Advertencia

Hikaru apretó la tierra con los dedos.

Quería responder.

Quería contradecirlo.

Quería levantarse y volver a atacarlo.

Pero algo en su pecho estaba demasiado tenso.

No solo por el dolor.

Sino porque odiaba que una parte de esas palabras no le sonara del todo falsa.

Asahi dio un paso más.

Luego otro.

Ya de espaldas.

Ya alejándose.

Y aun así, antes de desaparecer por completo en la oscuridad, dejó una última advertencia:

—En cualquier momento…

Hizo una pausa breve.

La suficiente.

—…el pueblo se va a rebelar.

Hikaru lo miró fijo.

Sin hablar.

Y entonces él terminó:

—Y si no estás del lado del pueblo…

La luna roja iluminó por un segundo el borde de su capucha.

El blanco de su cabello.

El brillo carmesí de sus ojos.

—…ellos acabarán contigo.

🌙 El Peso del Silencio

Después de eso…

Asahi simplemente siguió caminando.

Sin correr.

Sin mirar atrás.

Sin darle a Hikaru una segunda oportunidad para hablar, preguntar o atacar.

La oscuridad terminó de tragarse su silueta poco a poco.

Y ella se quedó ahí.

Arrodillada.

Con una mano en el abdomen.

Respirando con dificultad.

Mirando el lugar vacío donde aquella figura había estado hace apenas unos segundos.

La noche volvió a quedarse quieta.

Pero ahora el silencio era distinto.

Mucho peor.

Porque ya no era solo el silencio después de una pelea.

Era el silencio que queda cuando alguien dice algo que no querías escuchar…

pero que no puedes sacarte de la cabeza.

Hikaru cerró la mano con fuerza.

Y por primera vez en mucho tiempo…

no se sintió como una heroína.

Se sintió como una pieza dentro de algo podrido.

Fin del Capítulo 20

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