En un mundo donde la jerarquía Alfa y Omega dictamina el destino, Kael Monzón, un magnate implacable con un pasado oscuro, vive atormentado por una culpa que lo consume. Desesperado por expiar sus pecados, busca a Sami, un joven Omega cuya inocencia fue destrozada por la codicia y la traición de su propio padre.
Kael le ofrece a Sami un pacto: seguridad y un futuro. Pero lo que comienza como un acuerdo frívolo, pronto se transforma en una danza peligrosa entre el deber y un amor inesperado que desafía todas las reglas.
En medio de tormentas emocionales y la fragancia persistente del jazmín, ambos deberán decidir si se atreven a sanar juntos y construir un futuro donde el perdón sea el cimiento de la familia Monzón.
Esta es mi version basada en mi novela ChatStory de CASADO CON EL MOSTRUO. pero esta versión cambio bastante.
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El Refugio de las Sombras.
Kael apretó a Sami contra su pecho, escondiendo el rostro del Omega en su cuello, tratando de protegerlo de las palabras venenosas de su madre. La vergüenza quemaba la sangre de Kael; sentía el peso de los ojos de Sami sobre él, unos ojos que antes lo veían con adoración y que ahora sangraban decepción.
Sami sintió la vibración del grito de Kael en su propio pecho, pero ya no había consuelo en ello. El contacto de Kael, que antes era su hogar, ahora se sentía como una cadena de oro asfixiante. La vergüenza de haber amado al hombre que lo destruyó lo golpeó con más fuerza que el ataque mismo.
Con un movimiento brusco y desesperado, Sami empujó a Kael. La sorpresa hizo que el Alfa perdiera el equilibrio por un segundo, el tiempo suficiente para que Sami se pusiera en pie.
—No me toques—dijo Sami, con los labios temblando—.
Fue entonces cuando dio media vuelta y corrió. Corrió hacia los portones, hacia el bosque, hacia la oscuridad, prefiriendo cualquier peligro antes que quedarse en una fortaleza construida sobre mentiras.
El bosque se tragó a Sami en cuestión de segundos. La primera hora fue puro instinto: ramas rasgando su ropa, el frío de la tarde calando sus huesos y el sonido de su propia respiración errática. Mientras tanto, en la mansión Monzón, se desataba el infierno.
Kael movilizó a todos los guardias, pero la tormenta que se avecinaba en el cielo —y en su corazón— prometía borrar cualquier rastro del paso de Sami.
Pasaron las horas y la noche cayó sobre la ciudad como una losa de cemento. Kael estaba fuera de sí; había movilizado a todo el personal de seguridad, pero Sami parecía haberse desvanecido. El rastro de su aroma se perdía entre la maleza y la lluvia que empezaba a caer, borrando cualquier pista.
Ceci lloraba en la sala, dándose cuenta de la magnitud de la tragedia. Kael, con los ojos inyectados en sangre y el alma rota, no se había sentado ni un segundo. La culpa lo estaba devorando vivo.
—¡Caleb! —rugió Kael por el teléfono—. ¡Activa todo! Satélites, cámaras de seguridad de la ciudad, rastreo de calor en el bosque. Si le pasa algo a él o al... —se detuvo, tragándose el secreto del bebé—... si le pasa algo, te juro que no quedará nada de este mundo.
Caleb activó un sistema de búsqueda de élite, pero pasaron las 24 horas y el silencio seguía siendo absoluto. Sami estaba solo, embarazado, herido emocionalmente y escondido en algún lugar de la ciudad, huyendo del Alfa que ahora odiaba con todas sus fuerzas. El rastro se había enfriado, y la desesperación de Kael lo estaba llevando al borde de la locura total.
Sami se movió como un fantasma por la ciudad. Usando su apariencia juvenil para pasar por estudiante y evitar los registros, viajó de autobús en autobús, pidiendo auxilio con una voz tan suave y ojos tan tristes que nadie le negó el transporte. Su destino era el único lugar que el dinero de Filomeno no había podido borrar: la vieja casa de su abuela.
Era una estructura humilde, oculta tras años de maleza y olvido. Filomeno se avergonzaba tanto de sus orígenes pobres que había borrado la existencia de esa propiedad de cualquier documento oficial. Al entrar, el o lor a polvo y madera vieja envolvió a Sami. Se acurrucó en un rincón, sobre un viejo colchón, mientras las 48 horas de su ausencia pesaban sobre su cuerpo cansado. Allí, en la miseria que su padre despreciaba, Sami encontró el primer refugio real para él y su bebé.
Tuvieron otra bebé!!! Y Sami siguió estudiando, fue extremadamente tierno!!! 🥰🥰🥰
sólo espero que Samy no se oponga cuando le toque su castigo al desgraciado viejo!!!
Sami ya lo sabe todo!!! Cerramos la semana de la mejor manera!!!
Espero que Filomeno no le den ni medio centavo!!
Maldito viejo!!!!😡😤
Siempre defenderé a Kael, no fue por hacerlo a propósito lastimarlo, sé que podrá ganarse a Sami y podrá perdonarlo por ese error tan grande
Es una narrativa que envuelve desde el capítulo uno. La historia ni que decir. Espero poder leer hasta el capítulo final y si tienen la oportunidad de leerla de verdad háganlo!!
Gracias por actualizar Autor@