Alexander Stronghold ha sacrificado mucho por su familia. Ha amado hasta sentirse vacio. Ha visto el amor triunfar en la vida de todos. Nunca se imagino como seria cuando el amor tocara su puerta y mucho menos imagino que su destinada seria una humana. Un mundo a su lado parecia imposible, pero imaginar un futuro sin ella se sentia peor que el infierno. Ese amor estaba destinado al fracaso. Aquella pequeña humana merecia tener una vida lejos de la oscuridad de su alma. Ella vivia con su propia oscuridad.
Emperatriz Walton nacio con una vida perfectamente planeada para servir diligentemente a su familia. Una jovencita educada. Elegante. Perfecta. Eso era lo que se esperaba de ella. Un viaje al mundo sobrenatural la ayudo a descubrir un mundo al que deseaba pertenecer. Pero eso solo era un sueño imposible de alcanzar. Cuando la tentación llama a su puerta sera dificil resistirse. En los brazos del otro encontraron el amor. Un amor fugaz que terminara escapandose de sus manos.
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Capitulo 20: Pesadilla
POV Alexander
Ella se fue y el tiempo comenzo a pasar como un borron delante de mis ojos. Los dias se convirtieron en semanas, las semanas en meses y los meses en años, pero yo seguia atrapado en aquel dia, en el ultimo adios. Pensando que talvez debi haber hecho mas, debi haber dicho mas, debi haber seguido luchando.
Ella valia completamente la pena.
De igual manera, talvez no deberia intentar influir en sus decisiones. No deberia obligarla a elegirme. Yo no queria ser como ellos.
Talvez estaba sobre pensando demasiado.
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Aquella tarde Melany aparecio en mi puerta, con una sonrisa triste en sus labios, se sento a mi lado y tomo mi mano.
— Mañana... Es el cumpleaños 20 de Emperatriz.
Lo sabia. Un dia como ese hace 7 años habia descubierto la dulzura de su ser.
— Ella quiere que vayamos.
La mire con confusión — Ella quiere que yo vaya?
Ella asintio, acaricio mis manos entre la suyas.
— No me gusta verte asi.
Sonreí sin ganas — Estoy bien, boba.
Ella nego, mordiendo sus labios, con los ojos aguados — No lo estas. No puedes rendirte.
— No es el momento.
— Por que? — pregunto agitada.
— Porque ella no esta lista para elegirse y yo no pienso obligarla a hacerlo. Yo no soy como ellos.
Melany miro hacia el suelo, solto un suspiro derrotado — Odio a los humanos.
— Lo se.
— Pero ella es diferente.
— Tambien lo se.
— ¡Entonces no puedes dejarla escapar! — exclamo clavando su mirada en mi.
— ¡Tampoco puedo obligarla a elegirme, Mel!
— ¡Esto es tan frustrante!
Acaricie sus manos, dedicándole una sonrisa.
— Esta bien. Este no es el fin. Puedo esperar.
Ella sonrio, se abrazo a mi cuerpo y suspiro.
— Prometeme que no vas a dejar escapar tu felicidad.
— Te prometo que haré todo lo que esté en mis manos por lograrlo.
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El camino hacia la mansion de la familia de Emperatriz fue largo, mi corazon latia con fuerza en mi pecho, me sentia ansioso y nervioso por volver a verla despues de tanto tiempo.
Cuando bajamos del auto la vista de aquella gran mansion me hizo viajar al pasado, la primera vez que la habia visto, habian pasado mas de una decada desde aquel dia. Conocer la verdad sobre mi destino no me habia atormentado tanto como lo hacia ahora.
Melany tomo mi mano, me sonrio y entramos al lugar. El salon de la gran mansion estaba perfectamente decorado en Blanco y Azul cielo, el lugar estaba lleno de humanos en trajes elegantes, sonrisas perfectas, el aroma me repugnaba.
Pero entonces su aroma se abrio paso entre todos los demas, ahi estaba, con aquella sonrisa de comercial, un vestido plateado que llegaba hasta sus pies, sus rizos dorados perfectamente peinados y como si me sintiera, se volteo hacia mi, su mirada choco con la mia y por un momento el mundo se detuvo. Aquellos ojos azulados me miraron incapaces de esconderse ante mi, la sonrisa en sus labios desaparecio, se quedo estática en su lugar, las personas que la rodeaban persiguieron su mirada, clavandose en mi. Pero mis ojos nunca abandonaron los suyos. Se veia preciosa, perfecta, como una muñeca de cuentos. Una princesa muy solitaria. En un mundo en donde todos eran manchas verdes. Ella brillaba como un hermoso arcoiris después de una tormenta.
Entonces comenzo a caminar hacia mi, juraba que podia escuchar los latidos de mi corazon en mis oidos, las manos me sudaban, sentía la garganta seca, estaba a solo unos paso de llegar a mi, pero entonces aparecio el, la tomo de la muñeca deteniendo su andar, ella volteo hacia el sorprendida, aquel hombre susurro algo en su oido y pude ver como sus ojos se oscurecieron, ella no dijo nada y el se la llevo, sus ojos no volvieron a mi, se quedaron en el suelo, los dos se detuvieron en el centro de todos y el lugar se quedo en silencio, entonces supe quién era el y anticipe lo que se venia.
— Amigos, familia. Gracias a todos por estar aqui, celebrando el cumpleaños numero 20 de mi hermosa Emperatriz. Como todos ya saben, el mes que viene mi hermosa prometida al fin se convertira en mi esposa. Pero siento que algo falto y por eso quiero hacer esto.
Aquel hombre la miro y entonces ella forzo una sonrisa es sus labios, parecia tan real, pero yo lo sabía, todo esto era una actuación, un papel que sabia desempeñar a la perfección. El se puso de rodillas, tomando las manos de la mujer que amaba y entonces recito aquellas palabras.
— Emperatriz Walton, me harias el honor de convertirme en tu esposo? Te casarias conmigo?
El aire abandono mis pulmones, la mire sin apartar la mirada de ella, ingenuamente esperaba que ella dijera que no, que se negara, pero era tonto siquiera pensarlo.
Emperatriz miro a todos en el lugar, sus ojos se quedaron en los mios por un segundo breve y entonces fueron a el, llenos de lagrimas contenidas y asintio.
— Si... Acepto — susurro.
El salon entero se lleno de aplausos, todos celebraban su union, entonces aquel hombre se puso de pie, la tomo de la cintura y sus labios se pegaron a los de ella. Entonces supe que no podia quedarme un segundo mas aqui.
Solte la mano de Melany y sali del lugar sin decir nada, sintiendo mi corazon apretarse, mi lobo aullar de dolor, me dolia el estomago, el pecho. No podia respirar. Al llegar afuera me sostuve de la pared y respire fuerte, intentando llenar mis pulmones. Esto era como una pesadilla.
Quería borrar aquel momento de mis recuerdos. Ella había firmado su sentencia, con los ojos llenos de lágrimas, a costa de su propio dolor.
Igual habia preferido seguir con aquella mentira.
de esa noche si abre los ojos a su destino que le diga por que ella piensa que es alguien más o dos que le rompa nuevamente el corazón pero que sufra en ese matrimonio para abrir los ojos cualquier opción podría ser