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Renací Para Amar Al Villano

Renací Para Amar Al Villano

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Reencarnación / Omegaverse / Amor eterno / Completas
Popularitas:4.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Tras morir en su mundo anterior, Ariel despierta en el cuerpo de un omega marcado como villano en una sociedad omegaverse brutal y jerárquica. Todos aseguran que este omega traicionó, manipuló y causó la muerte de varios alfas importantes.
Pero Ariel no recuerda haber hecho nada de eso.
Condenado a un matrimonio arreglado con un alfa violento —un enlace que, en realidad, es una sentencia de muerte encubierta—, Ariel intenta sobrevivir en silencio… hasta que aparece Kael, un delta poderoso, temido por muchos y leal a nadie… excepto a él.
Kael no solo lo ayuda a escapar.
Lo protege.
Lo reconoce.
Lo ama.
Y Ariel pronto descubrirá que:
Ya se conocieron en otra vida
En esta misma vida, Kael lo conoció cuando ambos eran niños
Kael lo ha buscado en cada existencia
Y que la historia del “omega villano” es una mentira cuidadosamente construida

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 17 – CUANDO EL HOGAR TIENE NOMBRE

El amanecer llegó sin prisa.

La luz se filtró suavemente por la ventana, bañando la habitación con tonos dorados. Ariel fue el primero en despertar. Durante unos segundos no se movió, solo respiró, escuchando el ritmo constante del pecho de Kael a su espalda.

Era un sonido que ya no le provocaba ansiedad.

Era hogar.

Kael dormía profundamente, un brazo rodeando su cintura de forma natural, protectora sin ser posesiva. Ariel apoyó una mano sobre la de él, sintiendo el calor firme, real.

Pensó, con una pequeña sonrisa, que esa tranquilidad antes le habría parecido imposible.

Ahora era su presente.

—Te quedaste despierto otra vez —murmuró Kael de pronto, aún con la voz cargada de sueño.

Ariel dio un pequeño salto, sorprendido.

—Creí que dormías.

—Duermo… pero siempre sé cuándo piensas demasiado —respondió, acercándolo un poco más—. ¿Todo bien?

Ariel asintió.

—Solo estaba… agradecido.

Kael sonrió contra su cuello.

—Eso suena peligroso a esta hora.

Ariel rió suavemente.

—Antes me despertaba con miedo —confesó—. Ahora me despierto contigo.

Kael abrió los ojos, serio, presente.

—Eso no es poca cosa.

Se giró lentamente para quedar frente a él. La cercanía era íntima, sin barreras. Ariel ya no apartaba la mirada; ya no se escondía.

—¿Te das cuenta de que ya no te tensas cuando te miro? —observó Kael.

Ariel parpadeó, sorprendido.

—¿Lo hacía?

—Todo el tiempo —dijo—. Como si esperaras que encontrara algo mal.

Ariel bajó la vista… y luego negó con la cabeza.

—Supongo que estoy aprendiendo a creer que puedo quedarme.

Kael acarició su mejilla con el pulgar.

—No estás “permitido” aquí —corrigió—. Estás elegido.

El silencio que siguió fue cálido. Ariel tomó la mano de Kael y la llevó nuevamente a su vientre.

—Aún me asusta el futuro —admitió—. Pero ya no me siento solo frente a él.

Kael apoyó la frente en la suya.

—El miedo no desaparece —dijo—. Solo deja de mandar.

Se levantaron juntos, sin apuro. La mañana transcurrió entre gestos pequeños: Kael preparando el desayuno, Ariel sentándose cerca, observándolo con una mezcla de ternura y asombro.

—Nunca pensé que te vería así —comentó Ariel.

—¿Así cómo?

—Tranquilo. Doméstico —sonrió—. Real.

Kael levantó una ceja.

—¿Eso es bueno o malo?

—Es perfecto.

Mientras comían, Ariel se llevó una mano al pecho de pronto, respirando hondo.

—¿Todo bien? —preguntó Kael al instante.

—Sí… solo fue una patada.

Kael se quedó inmóvil, luego se inclinó lentamente.

—¿Puedo…?

Ariel asintió.

Kael apoyó la cabeza con cuidado, escuchando, sintiendo. Cuando el movimiento volvió a repetirse, sus ojos se humedecieron.

—Está aquí —susurró—. De verdad está aquí.

Ariel apoyó la mano en su cabello.

—Y se queda.

Kael levantó la mirada.

—Los dos —dijo—. Se quedan.

Más tarde, salieron a caminar. No porque fuera necesario, sino porque querían. Ariel caminaba despacio, y Kael adaptó su paso sin pensarlo.

—Gracias —dijo Ariel de pronto.

—¿Por?

—Por no hacerme sentir una carga cuando necesito bajar el ritmo.

Kael se detuvo y lo miró con seriedad.

—Nunca vuelvas a pensar eso —dijo—. El amor también se demuestra caminando más lento.

Ariel sintió un nudo en la garganta.

—Creo que por primera vez… me siento digno de lo que tengo.

Kael tomó su rostro con ambas manos.

—No lo eres “por primera vez” —respondió—. Solo que ahora lo sabes.

Se abrazaron allí mismo, sin importar el mundo alrededor. No era una escena grandiosa, pero sí definitiva.

Esa noche, mientras se acomodaban para dormir, Ariel se giró hacia Kael.

—Si alguna vez dudo… prométeme que me lo recordarás.

Kael lo besó en la frente.

—Y tú prométeme que no huirás cuando tengas miedo.

Ariel asintió.

—Me quedo.

—Yo también.

Se abrazaron con calma, con certeza.

Y en esa quietud compartida, quedó claro que ya no eran dos personas intentando sobrevivir juntas.

Eran una pareja construyendo un hogar,

un día a la vez.

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Annyely
gracias a mis lectores por su apoyo, saludos y espero que sigan apoyan mis obras 🥰
Yudiela Arboleda: pues es una historia única pero le hizo falta el pasado de ambos mmmmm también ellos no trabajan? de que viven ? los niños van a la escuela? no tuvo controles prenatales ? cael atendió los 3 partos ? ninguno tenía familia amigos personas que se preocuparan por ellos? se amaron mucho eso me queda clarito hubo muchas repeticiones eso lo hubieras utilizado para aclarar estás dudas por qué jugaban tan mal a Ariel por qué le hicieron tanto daño quien era kael es obvio que estaban destinados pero necesitábamos un contexto de por qué llegaron hasta este punto hablar hacerca de cada uno y su pasado y esas reencarnaciones
total 2 replies
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