Daniel siempre decía que su superpoder era encontrarle el chiste a cualquier tragedia. Si se quemaba la cena, era "una oportunidad para probar el carbón gourmet". Si llovía a cántaros y se inundaba la calle, "un parque acuático gratuito". Sonreír era fácil. Era su escudo, su forma de mantener el mundo a una distancia segura donde nadie pudiera ver lo que realmente guardaba en el pecho
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Capítulo 19: Bajo el goteo del agua
A Daniel se le detuvo el corazón en el instante en que la palabra "amor" salió de los labios de Alex. Vio a la chica de Diseño tartamudear una excusa barata y alejarse a toda prisa, pero apenas registró su partida.
Toda su atención estaba fija en la mano de Alex, que seguía apoyada en su hombro con un descaro absoluto. El aire de la cancha se había vuelto irrespirable.
Daniel no dijo nada. Se limitó a tomar a Alex firmemente de la muñeca, recogió su mochila del suelo de un tirón y lo arrastró hacia los vestidores de la facultad a paso apresurado, ignorando las miradas curiosas de los pocos jugadores que quedaban rezagados.
Entraron al vestidor. El lugar estaba sumido en una penumbra húmeda y silenciosa. Sin soltarlo, Daniel lo guió más allá de las bancas y los casilleros, directo hacia la zona del fondo, donde las hileras de azulejos grises daban paso a las duchas abiertas.
Con un movimiento fluido y cargado de una frustración ardiente, Daniel empujó a Alex hacia atrás, acorralándolo contra la pared de azulejos de la ducha. El eco sordo de la espalda de Alex impactando contra la cerámica retumbó en el espacio cerrado.
Daniel dio un paso al frente, atrapándolo, apoyando una mano firme a un costado de la cabeza de Alex, justo debajo de uno de los cabezales metálicos del agua. Una sola llave mal cerrada goteaba con un ritmo constante en el suelo. Plop. Plop.
—¿Te volviste completamente loco, Alex? —susurró Daniel, con la voz peligrosamente ronca y la respiración entrecortada golpeando el rostro de su amigo. Su mirada verde estaba encendida, desprovista de cualquier rastro del chico bromista de la cancha
—. ¿"Amor"? ¿En mitad del campo de fútbol, frente a media facultad?
Daniel se inclinó un centímetro más, atrapando las piernas de Alex con las suyas, sintiendo el calor de la sudadera gris que tanto le gustaba contra su propio pecho húmedo de sudor.
—Te he dicho una y mil veces que tenemos que ir despacio, que estás lidiando con lo tuyo... y tú vas y marcas territorio frente a todo el mundo
—continuó Daniel, apretando la mandíbula mientras sus ojos bajaban de forma inevitable hacia los labios de Alex—. Me estás empujando al límite, Al.
Juro que intento contenerme, intento ser el maldito "mejor amigo" maduro que te da espacio, pero vienes y me dices eso... No tienes idea del pánico y de las ganas que me diste de besarte ahí mismo en la banca. ¿Eso es lo que quieres? ¿Quieres que pierda la cabeza por completo en esta facultad?
y que si quiero dani ya te dije no quiero ir despacio no necesito tiempo dijo alex la seguridad de sus palabras brillaban en sus ojos .
daniel lo miro un momento...eres un caso alex ..tienes poder sobre mi y lo sabes y lo disfrutas...susurro Daniel contra sus labios.
lo admito dani me encanta verte perder la cabeza por mi ..me encanta ver como puedo descoloca al chico más brillante de esta facultad.