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Renací para Coronar al Príncipe que Todos Dieron por Muerto

Renací para Coronar al Príncipe que Todos Dieron por Muerto

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Multi-reencarnación / Amor tras matrimonio / Época / El Ascenso de la Reina / Completas
Popularitas:92k
Nilai: 5
nombre de autor: Liora Valcendra

Morí anciana, después de gobernar el reino cincuenta años como reina regente: la mujer más poderosa que ha visto esta corte. Y desperté de golpe con dieciséis, el día en que el rey lee el decreto de mi boda.
Lo recuerdo todo. En mi vida pasada tomé a un sexto príncipe sin nombre ni futuro y, con mis propias manos, lo convertí en rey. Me pagó con la traición. Así que lo enterré y goberné en su lugar medio siglo.
Mi hermana Rosalía también renació. Y cree que el secreto de mi poder fue el hombre. Por eso corre a arrodillarse ante el rey para quedárselo.
Pobre tonta. Nunca entendió nada. Al trono no lo hizo el príncipe. Lo hice yo.
A mí me casan con Adrián, el cuarto príncipe: el favorito del rey, envenenado en secreto por la reina, agonizando mientras toda la corte espera la noticia de su muerte. Me miran con lástima, como si me mandaran a un entierro.
No saben que acaban de entregar al príncipe moribundo a la única persona capaz de salvarlo. Sé de medicina. Sé de venenos. Y esta vez no pienso levantar a un traidor: voy a coronar al hombre que todos dieron por muerto.
Quédate con tu príncipe, hermana. Yo hago reyes.

NovelToon tiene autorización de Liora Valcendra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

Capítulo 19 — Así es la condición humana

El rey está fatigado y no se demora en charlas. Bernardo despide con una reverencia a la comitiva real, que se aleja imponente, y solo entonces, con la cabeza cargada de preocupaciones, regresa al palacio Montenegro.

La marquesa Ofelia lo esperaba para comer. Al verlo entrar, se apresura a acosarlo a preguntas.

—¿El rey ha castigado a alguien? ¿Cómo se lo has explicado? ¿La reina estaba muy enfadada? ¿Has visto a Isabela? Marqués…

—El rey está contento. —El tono de Bernardo es plano; su rostro no delata alegría ni disgusto—. Isabela lleva dos días casada y el príncipe ya puede levantarse de la cama. Está mucho más despierto que antes. El rey considera que es mérito de Isabela.

En cuanto lo oyen, Ofelia y Rosalía se quedan de piedra.

A Damián se le tensa el gesto. ¿El príncipe se ha levantado? ¿No decían que estaba en las últimas?

—Marqués, ¿qué dices? —Ofelia se ha quedado atónita, y enseguida perpleja—. ¿Mérito de Isabela? Esto… ¿esto qué significa?

Bernardo niega con la cabeza.

—Tampoco yo lo entiendo bien. Lo único claro es que el rey no ha castigado a esta casa, ni me ha reprochado que educara mal a mi hija.

A Ofelia se le mudan los colores, del blanco al verdoso, y por un momento no sabe qué decir.

Se vuelve hacia su hija. Rosalía tiene también la cara descompuesta por la sorpresa. Y Ofelia no puede evitar pensarlo: si hubiera sido Rosalía la que se casara con el príncipe, ¿no recaería hoy ese mérito sobre su Rosalía?

Puede que la condición humana sea justo así.

Uno siempre quiere que las cosas buenas le toquen a él, y que las malas caigan en los demás.

Ofelia ya tenía sus prejuicios contra Damián, y ahora, al oír que el príncipe mejora, aún le parece más que Isabela se ha casado mejor que su hija.

La única desventaja del príncipe era su cuerpo enfermo. Con solo que se restablezca, diez Damianes juntos no valen lo que un solo Adrián a los ojos del rey.

Cuanto más lo piensa Ofelia, más se arrepiente. De haberlo sabido, aquella mañana de la boda debería haber puesto a alguien a cambiar en secreto las literas de las dos hermanas…

—No le des tantas vueltas. Comamos. —Bernardo se sienta en la cabecera—. Después de comer, que el príncipe Damián y Rosalía vuelvan a su casa. Yo mandaré a alguien a averiguar qué está pasando de verdad en el palacio del príncipe.

Rosalía se traga sus emociones y esboza a duras penas una sonrisa.

—Si el príncipe se recupera de veras, es una buena noticia. Solo beneficios para la casa Montenegro, ningún perjuicio. No hay que temer que el rey ni la reina descarguen su ira sobre nosotros. Deberíamos alegrarnos.

Damián lee las caras ajenas desde niño.

La forma en que Ofelia acaba de mirarlo, ¿cómo no iba a entenderla?

Es, sin duda, arrepentimiento por haber casado a su hija con él. Lo considera de cuna baja, poco valorado por el rey, un hombre que en toda su vida no llegará a nada, y piensa que Rosalía, atada a él, solo cosechará penurias.

Decir que no le duele sería mentir.

Por muy bajo que sea su origen, sigue siendo un príncipe, un hijo del rey.

Por muy noble que sea Rosalía, no deja de ser hija de un súbdito. El orden entre el soberano y sus vasallos está ahí, escrito. ¿Con qué derecho lo desprecia Ofelia?

Pero Damián es un maestro del disimulo.

Un príncipe sin poder ni fuerza que no supiera fingir habría muerto mil veces. ¿Cómo, si no, habría llegado sano y salvo hasta hoy?

Se traga la humillación y asiente con una sonrisa.

—Rosalía tiene razón. La princesa también es hija de mi señora suegra. Si una prospera, prosperan todos; si una cae, caen todos. Mi señora suegra debería alegrarse.

Alegrarse, y un cuerno.

Ofelia lo mira con el rostro impasible, sin poder reprimir la sospecha: ¿le habrán dado a Rosalía algún filtro que le sorbió el juicio? Si no, ¿cómo iba a encapricharse de un príncipe tan mísero y tan bajo?

Sueños premonitorios, sueños premonitorios. Puras patrañas.

Rosalía debe de intuir el humor sombrío de su madre, porque apenas prueba unos bocados antes de levantarse a despedirse de sus padres y salir con Damián a montar en el carruaje.

No es que no quisiera quedarse más con su madre. Es que teme que, cuanto más se demore, más se le note a Ofelia el desagrado por Damián; tan evidente que a él le costaría no verlo.

Está convencida de que Damián llegará a ser rey. Por eso, por nada del mundo quiere que su madre lo ofenda, ni que él tome a mal a sus padres.

El carruaje traquetea por las calles. Dentro, el aire está algo cargado.

Rosalía es la primera en hablar.

—Mi madre nunca ha querido mucho a mi hermana mayor. Su humor de antes no iba contra ti, esposo mío. No lo tomes a mal.

Damián sonríe con dulzura.

—Lo sé.

Al verlo tan sereno, Rosalía respira aliviada en secreto.

—¿De qué han hablado a solas mi padre y tú? ¿Te ha hecho pasar algún mal rato?

—Tu padre ha sido muy amable, no te preocupes. —Damián alza la mano y le acaricia la cabeza—. Dice que la frontera está revuelta. Puede que dentro de un tiempo el rey le ordene marchar con las tropas hacia allá. Me ha preguntado si querría ir con él.

Rosalía se sorprende.

—¿Te lo ha propuesto él mismo?

—Sí. —Damián asiente—. Le dije que lo consultaría contigo, que quería oír tu opinión.

—¿Y qué hay que pensar? ¡Claro que sí! —Rosalía se alegra, entre el asombro y la ilusión—. ¿Cómo se le ha ocurrido de pronto llevarte con él? ¿No será que quiere que te curtas ahí fuera? Con algo de experiencia, que el día de mañana te den el mando de tropas no sería nada raro.

De golpe recuerda que, en su vida pasada, Damián también llegó a mandar ejércitos. Pero no tan pronto, ni mucho menos.

Y a la primera campaña en la frontera, ganó honores.

Cierto… ¿con quién fue entonces?

Rosalía se esfuerza en recordar y no consigue ubicar cómo llegó Damián al campo de batalla en aquella otra vida. Solo recuerda que, al volver cubierto de méritos, el rey le entregó de inmediato cincuenta mil soldados… Si no se equivoca, aquello ocurrió tres o cuatro años más tarde.

¿Por qué ahora tan pronto?

¿Será porque en su vida pasada Damián se casó con Isabela, y su padre no quiso apadrinarlo, mientras que en esta vida sí desea que gane honores, y por eso ha tomado esta decisión?

Y si Damián se cubre de gloria antes… ¿no podría arrebatar el trono aún más pronto que en la vida anterior?

Cierto. Con una condición: el heredero tiene que morir.

De lo contrario, por muy capaces que sean los demás príncipes, ninguno tendrá ocasión de heredar la corona.

¿Cómo murió el heredero en la vida pasada? ¿De una enfermedad repentina?

Rosalía se recuesta en la pared del carruaje, frunciendo el ceño. Descubre que solo conoce el rumbo de los grandes acontecimientos de aquella vida; encerrada como estuvo en el palacio del príncipe, ignora los detalles de casi todo.

Al pensar en el triunfo final de Damián, no puede evitar una conjetura: seguro que Damián guardaba algo oculto, atesorando fuerzas en la sombra, esperando el momento justo para mostrar todo su poder, asestar el golpe mortal a la reina y a su hijo y subir por fin al trono.

Pensando y pensando, alza los ojos hacia Damián con una mirada honda.

—Esposo.

—¿Mmm? —Damián sonríe con ternura—. ¿Qué pasa?

A Rosalía se le enciende el rostro. Siempre le parece que en esa sonrisa hay un aplomo de quien lo tiene todo calculado, y el corazón se le echa a latir sin freno.

—Nada. —Baja los ojos y niega despacio con la cabeza—. Solo quería decirte que, pase lo que pase con mi hermana y con el príncipe, no me arrepiento de haberme casado contigo.

—Yo tampoco. —Damián la atrae hacia su pecho—. Pase lo que pase de aquí en adelante, jamás me arrepentiré de haberte tomado por esposa. Eres la única mujer de mi vida.

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Rose M
Felicidades!!
Olga Perez
así son muchos papás es que lo sabía , pero no podía hacer nada . se hacen güeros.
Olga Perez
nunca falta un roto para un descocido
Olga Perez
el mejor consejo jajaja jajaja jajajaja jajajaja
Maria Cantillo
Aquí comienza el ascenso de un joven moribundo y ojalá tengan poder para meterla presa y hacer justicia
Maria Cantillo
bueno excelente actitud para comenzar está novela aquí vamos por la vida de un futuro 👑
Pao
Excelente historia, 100% recomendada te mantiene entretenida de principio a fin, me encanto 😍
Pao
Hermosa historia no han regalado 😍
Pao
Ya lo sospechaba es ella Isabela😭
Pao
Lo que faltaba, recordo su primera vida en la que fue el rey y esposa de isabela
Pao
Esta princesa es la mera bestia 🤭 es la manda
Juany Barrientos
sospecho que Isabel es una princesa de Solterra
marb
está si es una mujer empodera carajo, la versión 2.0😂😈
marb
madre mía, q mujer, aquí estoy aprendiendo el arte de la guerra 😂🔱
marb
q miedo me da está mujer 😂
menos mal q no estoy en su lista negra 😂😂
Clotilde Diaz Chavez
Excelente historia de época, gŕacias escritora..!! Me gustó mucho los personajes de Isabela y Adrian.
Elba Lucia Gomez
linda y juguetona sta historia felicidades escritora🌟👏
Arely Vazquez
excelente novela!!!!
ampliamente recomendada
una verdaera joya!!!!👌🏻
Arely Vazquez
wey!!!! que emoción!!!!!!
no es la adoptada!! es la Reyna!!!!!
Meeseeks ✧
Él sabe, yo sé, tu sabes, todos sabemos jajaja
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