Dos organizaciones mafiosas controlan la ciudad desde las sombras.
Después de una serie de asesinatos extraños dentro de ambas mafias, se descubre que alguien está manipulando a los dos bandos para iniciar una guerra total.
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CAPÍTULO 18 "LO QUE NUNCA DESAPARECIÓ"
Las manos le temblaron apenas. En su cara había confusión,dolor y rabia
Todo mezclándose demasiado rápido.
Adrian se acercó a la pantalla y cerró el archivo inmediatamente.
—Tenemos que movernos.
Kael soltó una risa seca y vacía
—¿Movernos a dónde exactamente? ¿A casa? ¿Con las personas que literalmente ordenaron matarnos?
Adrian no respondió. Porque no había respuesta buena.
Las luces volvieron a parpadear violentamente.
Entonces el sistema habló otra vez:
> “Intrusos detectados.”
Se escuchaban muchos pasos arriba y guardias.
Nikolai y Alessandro ya estaban dentro del edificio.
Mierda.
Adrian agarró el brazo de Kael.
—Vamos.
El contacto hizo que Kael reaccionara finalmente.
Y aunque estaba furioso…no apartó el brazo.
Corrieron fuera de la habitación mientras Valen intentaba seguirlos.
El subnivel parecía desmoronarse lentamente alrededor de ellos.
Chispas...Humo....y tubos explotando.
Kael miró rápidamente a Adrian mientras subían las escaleras.
—¿Por qué no me dijiste nada?
Adrian siguió avanzando sin mirarlo.
—Porque no quería que me odiaras.
La respuesta golpeó directo.
Kael frunció el ceño.
—Ya te odiaba.
—No así.
Silencio.
Eso dejó algo extraño entre ambos.
Más vulnerable y más honesto.
Llegaron nuevamente al segundo piso.
Las voces se escuchaban cada vez más cerca.
Adrian miró alrededor rápidamente.
—Por aquí.
Lo agarró de la muñeca y lo llevó hacia una habitación lateral antes de que varios guardias cruzaran el pasillo principal.
La puerta se cerró apenas a tiempo.
Oscuridad.
Respiración agitada.
Y poco espacio.
Kael terminó prácticamente pegado contra Adrian entre las sombras.
Ambos inmóviles.
Escuchando los pasos afuera.
Kael podía sentir la respiración de Adrian demasiado cerca de su cuello.
Caliente.
Inestable.
Y eso era un problema enorme.
Porque su cuerpo estaba reaccionando de maneras bastante inconvenientes considerando que estaban escondiéndose de asesinos.
Maldición.
Adrian apoyó apenas una mano junto a su cabeza para mantener equilibrio mientras escuchaba el exterior.
Su rostro quedó peligrosamente cerca.
Kael tragó saliva.
Irritado consigo mismo.
—Te estás apoyando demasiado.
Adrian bajó lentamente la mirada hacia él.
—El espacio no ayuda.
—Pues arréglalo.
—Claro. Voy a remodelar el cuarto ahora mismo.
Kael estuvo a punto de responder algo.
Pero pasos se detuvieron justo afuera.
Ambos se congelaron inmediatamente.
Silencio.
Un guardia habló del otro lado:
—Revisen todas las habitaciones.
Kael sintió tensión inmediata.
Adrian reaccionó rápido.
Lo empujó suavemente más contra la pared y apagó la linterna del teléfono.
Oscuridad total.
Ahora sí estaban demasiado cerca.
Kael podía sentir la mano de Adrian todavía sobre su cintura.
Firme y protectora.
Y lo peor era que Adrian parecía darse cuenta exactamente de lo que estaba provocando.
Porque no la apartó.
Los pasos afuera siguieron avanzando lentamente.
Kael intentó concentrarse en eso.
No en el hecho de que Adrian olía a humo y lluvia.
No en la cercanía.
No en cómo sus ojos verdes seguían mirándolo incluso en la oscuridad.
Entonces Adrian habló muy bajo.
Solo para él.
—Sigues temblando.
Kael frunció el ceño inmediatamente.
—No estoy temblando.
—Mentiroso.
La voz suave de Adrian hizo algo peligroso dentro de su pecho.
Kael apartó la mirada primero.
—Todo esto es una mierda.
Silencio breve.
Después Adrian habló otra vez.
Más serio. —Lo siento.
Kael volvió a mirarlo.
Sorprendido.
Porque Adrian casi nunca se disculpaba.
—¿Por qué?
Adrian tardó unos segundos en responder.
—Por haberte dejado solo con esto.
El corazón de Kael golpeó más fuerte.
Y eso lo irritó todavía más.
Porque una parte de él quería seguir enojado.
Pero otra…otra recordaba al niño del video llorando cuando los separaban.
Mierda.
Afuera los pasos finalmente comenzaron a alejarse.
Ambos soltaron el aire lentamente.
Pero ninguno se movió enseguida.
Seguían demasiado cerca.
La tensión ya no se sentía solo hostil.
Ahora era algo peor.
Algo que crecía cada vez que se miraban demasiado tiempo.
Kael notó un pequeño corte sobre la boca de Adrian.
Seguramente de antes.
Sin pensar demasiado, levantó la mano y limpió apenas la sangre seca con el pulgar.
El movimiento sorprendió a ambos.
Adrian se quedó completamente quieto.
Sus ojos bajaron lentamente hacia la mano de Kael.
El aire se volvió peligrosamente pesado.
Kael se dio cuenta demasiado tarde de lo íntimo que había sido el gesto.
Intentó apartar la mano.
Pero Adrian la sostuvo antes.
Suave.
Sin fuerza.
Como si tuviera miedo de que Kael desapareciera.
Y eso…eso rompió algo dentro de él.
Porque de pronto recordó otra vez.
Adrian dormido abrazándolo durante tormentas en Saint Vesper.
Dos niños escondiéndose bajo mantas mientras afuera gritaban doctores.
Y una pequeña voz diciendo:
> “Mientras estés aquí… puedo soportarlo.”
Kael respiró bruscamente.
Adrian lo vio inmediatamente.
—¿Qué recordaste?
Kael lo observó unos segundos.
Después respondió en voz baja:
—A ti.