Laura descubre que su prometido Javier la engaña, tiene otra pareja. No es la primera vez que pasa, ella le habia dado otra oportunidad y creyo que cambio, pero tan solo se habia vuelto mas experto en sus mentiras. El tio de Javier, Ricardo, ofrece su ayuda a Laura, no solo para que salga de ese amor posesivo que tenia su sobrino, sino que a la vez él mismo como su pareja predestinada, al confesar sus sentimientos prohibidos que arrastraba por ella al ser la pareja de su sobrino. ¿Laura podra vengarse de Javier? ¿Laura y Ricardo, Tendrán su final feliz?
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20- La boda
🔵JAVIER
En un abrir y cerrar de ojos, llego el día de la boda con Laura. Me sentía nervioso, pero Laura no se veía igual, ella transmitía una paz desmesurada.
—Iré a la casa de mi tío a alistarme.
Me dijo en el desayuno, sin un temblor en su voz.
—Claro... Es-ta-bien...
Las palabras se me atoraban en la garganta y la tostada me resultaba mas seca de lo normal.
—Los encargados de armar todo avisaron que estan trabajando en el lugar, la comida esta, la música, todo...
—Eso es gracias... A ti... Eres muy buena organizando.
—Si, muy buena...
Respondio limpiandose la comisura de la boca, sonrio y se paro antes que yo.
—Me voy primero, tardaran en ponerme en condiciones para el gran momento.
—Nos vemos en el lugar... A la hora indicada.
—Si, te llamo.
—Y yo a ti.
Le dije.
Me quede esperando un beso de despedida, pero no lo hubo, antes eso no me molestaba, no se porque ahora si.
La vi salir con dos maletas grandes, de seguro llevaba el vestido y todos los accesorios para alistarse para nuestro gran momento. Por mi parte decidi ir a la casa de mis padres, asi alistarme con su compañia y luego irnos juntos al lugar de la celebración.
Cuando estuvimos en el gran salon, todo gritaba lujo y era admitable de ver, en verdad Laura consiguio plasmar de algun modo mi vision de como queria que sea nuestra boda. Cadenas de flores desde el techo al piso adornaban cada pilar, cestos de globos dorados y plateados, acomodados de tal manera de ser lanzados en el momento de la presentación de los novios. Mesas repletas de los mejores manjares, mozos circulando con bebidas para que las copas nunca queden vacias. Todo lucia perfecto, incluso la musica de fondo.
Pero en cambio, yo sentia que el nudo de la corbata me apretaba la garganta, casi tanto como la ansiedad que me recorría el cuerpo. Mis palmas, empapadas en un sudor frío, delataban el temblor que intentaba ocultar. Por una extraña razón un presentimiento me invadia. Considere que ese miedo era por Linda, por si aparecia a hacer algun tipo de escena, aunque lo dudaba, le habia dicho que debia viajar para la entrevista de un nuevo empleo y se lo creyo.
A mi lado, el tío Ricardo, con esa sonrisa que parecía sacada de un anuncio de pasta de dientes, me palmeaba la espalda. Su entusiasmo era tan desmedido como falso, pero me convenía.
—¡Javier, muchacho! ¡Quién lo diría! El más pillo de la familia y el que pesca a la heredera Love. ¡Vas a ser la envidia de todos!
Su voz era un taladro. Yo solo quería que se callara.
Forcé una sonrisa que sentí torcida, mientras mis ojos buscaban desesperadamente a mis padres entre la masa de invitados. Mi madre, la señora Torres, se movía como un general en su campo de batalla, sonriendo a todo el mundo, pero yo sabía que esa sonrisa no le llegaba a los ojos. Mis dos hermanas mayores, cual aves de rapiña, ya estaban calculando las ganancias, las ventajas que les traería mi matrimonio.
—¡Javier, querido! ¡Felicidades! ¡Qué gran partido has hecho!
La señora de Villalobos, un magnate de la industria, con su voz estridente, casi me perfora el tímpano.
"¿Partido? ¿Acaso era un juego? En cierto modo, sí. Y yo iba ganando"
—Gracias, señora de Villalobos. Es un honor.
Intenté sonar humilde, pero la verdad es que disfrutaba de la adulación. Era el centro de atención, el maldito ganador. Sentía el ego inflado, una burbuja a punto de estallar.
Cuando la señora se retiro, retome mi charla con mi tio Ricardo.
—No te preocupes por el futuro, tío Ricardo. Ya verás, Laura es tan... complaciente. Ella hará lo que sea por mi felicidad. Les daré empleo a todos, por supuesto. ¡Seremos la familia más poderosa del país!
Me jacté, sintiendo un escalofrío de poder al pronunciar esas palabras. Laura era un ticket dorado, y yo lo había conseguido.
Un asistente de la boda, con una voz que parecía recitar un poema, anunció:
#¡Por favor, señores y señoras, tomen asiento! La ceremonia está a punto de comenzar. Era el momento.
Mi madre se acercó, su rostro era una máscara de preocupación fingida.
—¿Javier, hijo, dónde está Laura? ¡La boda está a punto de empezar!
—Tranquila, madre. Ella llegará en su limusina, acompañada por el tío Toto. Ya sabes, para la gran entrada.
Me encogí de hombros, intentando sonar indiferente, aunque por dentro sentía la impaciencia.
Mi madre se frotó las manos, sus ojos brillando con una avaricia mal disimulada.
—¡Ah, qué maravilla! ¡Mi hijo se casa con la realeza! ¡Tendremos todo lo que siempre hemos soñado!.
¡Si ella supiera! Pero no, era mejor que no supiera.
La orquesta nupcial comenzó a tocar una marcha majestuosa. Todos se giraron hacia la entrada. Una limusina blanca se detuvo y de ella salió una figura deslumbrante, envuelta en un vestido amplio, con un velo de tul que ocultaba su rostro. Era una visión que inspiraba misterio y admiración.
El señor Love Toto, imponente como siempre, la conducía hacia el altar.
Por los reflectores no podia ver el rostro de mi novia con claridad a traves del tul, solo veia su vestido magnifico deslizarse por la alfombra roja.
Sentí un nudo en el estómago, una mezcla extraña de emoción y triunfo. La recibí con una sonrisa que me dolía en las mejillas. Nos arrodillamos ante el juez, la ceremonia fue conmovedora, las palabras de amor y compromiso llenaron el aire. Ambos dijimos 'acepto' con voz firme, nos colocamos los anillos, sellando mi futuro dorado.
Llegó el momento del beso. Levanté el velo con un gesto teatral, y mi sonrisa se congeló. No era Laura. Era Linda.
¿Cómo?
¿Cuándo?
Mis entrañas se retorcieron.
¡Linda! La chica con la que me había estado viendo a escondidas.
Todos los presentes quedaron atónitos. Un silencio sepulcral se apoderó del salón.
Antes de que nadie pudiera reaccionar, la gran pantalla gigante que presidía la sala cobró vida. Con una música dramática que me taladró los oídos, se reprodujeron videos míos y de Linda, riendo, abrazándonos, besándonos.
Los susurros se convirtieron en exclamaciones de repudio. Mi burbuja, mi ego, explotaron en mil pedazos.
'¡Monstruo!',
'¡Traicionero!',
'¡Desgraciado!'
Los insultos llovieron sobre mí. Me sentía acorralado, expuesto, humillado.
Mi madre y mi padre, con el rostro descompuesto, intentaron abalanzarse sobre Linda. Pero antes de que pudieran alcanzarla, Linda, con lágrimas en los ojos que parecían taladrar mi alma, anunció:
'¡Estoy embarazada! ¡De Javier!'
El caos se desató. La celebración se había convertido en un espectáculo transmitido en vivo por todos los canales de televisión y medios de internet. Mi infidelidad quedó expuesta ante el mundo entero, mi nombre arrastrado por el fango.
Busqué al señor Love en la multitud. Él me miró con una profunda desaprobación en sus ojos, una mirada que me heló la sangre, y se marchó sin decir una palabra. La sala se llenó de gritos, peleas e insultos, y yo me quedé solo, en medio de la tormenta, mi sueño de fortuna y poder desmoronándose a mis pies.
"No había oro, no había Love, solo cenizas."
Laura no es la del problema eres tu queridito mira que quedó embarazada de tu tío , tu debes ser estéril