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Mi Esposo, Mi Amor Secreto

Mi Esposo, Mi Amor Secreto

Status: Terminada
Genre:Aventura de una noche / CEO / Completas
Popularitas:33.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Elena Paz

Valentina Lozano siempre fue "la hija adoptiva." La que no tiene apellido. La que no pertenece.
Durante más de diez años, amó en silencio a Diego Castillo, el heredero del grupo inmobiliario más poderoso de Ciudad de México. Le dio su juventud, su lealtad y su corazón entero. A cambio, él ni siquiera la veía.
"Solo es la adoptada. No es de nuestra clase."
La noche en que escuchó esas palabras, Valentina se emborrachó y despertó en la suite de un hombre al que apenas conocía: Sebastián Montero, el CEO más joven y cotizado del país.
—Fuiste tú quien se aprovechó de mí —dijo él, señalando la marca de mordida en su cuello.
Para evitar un escándalo que podría hundir su empresa, Sebastián le propuso lo impensable:
Lo que Valentina no sabía era que Sebastián llevaba diez años enamorado de ella. Diez años viéndola desde lejos. Diez años esperando su oportunidad.
Mientras Valentina descubre que su esposo por contrato esconde el amor más profundo que ha conocido, Diego Castillo se da cuenta demasiado tarde de lo que perdió. Y ahora hará lo que sea por recuperarla.
Matrimonio por contrato. Diez años de amor secreto. Un ex que suplica de rodillas. Solo uno de ellos merece su corazón. Y ella ya eligió.

NovelToon tiene autorización de Elena Paz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18

Capítulo 18

¿Señora Montero celosa?

Pero cuando Sebastián volvió a mirar las historias como si esos tres regalos fueran más valiosos que cualquier junta de MBT, pensé que tal vez, por primera vez, alguien estaba aprendiendo a guardar lo que yo daba.

Esa noche, yo también guardé algo.

No una foto.

No un regalo.

Un ataque de celos tan ridículo que casi me dio pena reconocerlo frente a mí misma.

Todo empezó con una etiqueta en Instagram.

La cuenta se llamaba @ConfesionesSanPatricio, y por lo visto seguía viva desde nuestra época de preparatoria. Alguien había subido una historia con una foto vieja de Sebastián en uniforme: camisa blanca, corbata floja, mirada seria, el cabello un poco más largo. Debajo, una encuesta:

"¿El crush eterno del San Patricio sigue siendo Sebastián Montero?"

La opción uno decía: "Sí, obvio."

La opción dos decía: "Más ahora que es esposo."

Me atraganté con agua.

Lucía me mandó captura diez segundos después.

"Antes de que la veas y te dé algo: respira."

Demasiado tarde.

Abrí la historia.

Después abrí los comentarios.

Error de principiante.

"Yo le dejé una carta en segundo de prepa y nunca supe si la leyó."

"Sebastián Montero fue mi estándar y por eso sigo soltera."

"La esposa ganó la lotería genética."

"¿Alguien tiene más fotos de cuando jugaba futbol?"

Me quedé mirando esa última frase con una molestia absurda.

La cuenta me regresó a una época que yo había editado mal en la memoria.

En preparatoria, @ConfesionesSanPatricio era el lugar donde todas las cobardías se volvían texto. "El chico de tercero B me sonrió." "La niña de artes siempre huele a acuarela." "Sebastián Montero debería romper la ley y existir menos guapo." Yo leía esas publicaciones entre clase y clase, pero si el nombre no era Diego, pasaba de largo.

Ahora me parecía casi ofensivo.

¿Cuántas veces apareció Sebastián en mi pantalla mientras yo esperaba que Diego contestara un mensaje?

¿Cuántas chicas lo miraron con una claridad que yo desperdicié por mirar hacia otro lado?

No porque Sebastián hubiera tenido vida antes de mí. Claro que la tuvo. Era un hombre de treinta años, no una estatua recién desempacada. El problema era imaginar a docenas de chicas mirándolo en pasillos donde yo estaba mirando a Diego, sin saber que el hombre que ahora me preparaba té existía con esa intensidad para otras personas.

Peor: sin saber que quizá él me miraba a mí.

Me encontré ampliando la foto.

Tenía diecisiete años.

Seguía siendo injustamente guapo.

—¿Estás peleando con la pantalla?

Casi lancé el celular.

Sebastián estaba en la puerta de la cocina, con una taza en la mano y expresión demasiado tranquila.

—No.

—Parecía una pelea seria.

Bloqueé la pantalla.

—No es nada.

—Valentina.

—Es una cuenta de confesiones del San Patricio.

Sus cejas se movieron apenas.

—Sigue existiendo.

—¿La conoces?

—Todos la conocían.

—Claro. Seguro porque todas te declaraban amor ahí.

La frase salió antes de que pudiera volverla adulta.

Sebastián se quedó quieto.

Luego dejó la taza sobre la barra.

—¿Señora Montero celosa?

—No.

Demasiado rápido.

Su boca se curvó.

—Entiendo.

—No entiendes nada.

—Entonces explícame.

Odié que lo dijera en serio.

Me crucé de brazos.

—No es celos. Es... incomodidad histórica.

—Incomodidad histórica.

—No repitas mis frases feas.

—Perdón.

No parecía arrepentido.

Le mostré la captura como quien presenta evidencia en juicio.

Sebastián la miró.

—Esa foto es terrible.

—Ese no es el punto.

—Mi corbata está mal puesta.

—Sebastián.

—Valentina.

El juego de nombres no me calmó. Me molestó más porque me gustaba.

—Solo digo que, si vuelves a aparecer por el San Patricio o por cualquier evento de exalumnos, deberías cubrirte la cara.

—¿Cubrirme la cara?

—Sí. Gorra. Cubrebocas. Lentes. Una bolsa de papel si es necesario.

Ahora sí sonrió.

—¿Por seguridad pública?

—Por salud mental de tu esposa.

La palabra esposa salió de mí sin tropezar.

Sebastián la escuchó.

Se le notó en los ojos.

—De acuerdo.

—No estoy hablando en serio.

—Yo sí.

—Sebastián, era una exageración.

—Gorra, cubrebocas, lentes. La bolsa de papel la dejo como último recurso.

Me reí aunque intenté evitarlo.

—No puedes aparecer así en MBT.

—Puedo.

—Eres CEO.

—Y esposo.

La risa se me murió a medias.

Él se acercó a la barra, apoyó las manos sobre el borde y bajó un poco la voz.

—No me molesta que me digas lo que te incomoda.

—No quiero sonar tóxica.

—Decirme que una foto vieja te hizo sentir rara no es tóxico. Pedirme que no exista, sí. Hay diferencia.

Me quedé callada.

Otra vez, Sebastián separando cuidado de control como si fuera fácil.

—Además —añadió—, no leí ninguna carta.

—¿Qué carta?

—La de segundo de prepa.

Abrí la boca.

—¿Leíste los comentarios?

—Vi tu pantalla reflejada en la cafetera.

—Eso es trampa.

—Observación.

Le lancé una servilleta.

La atrapó.

A la mañana siguiente, desperté con treinta y seis mensajes de Lucía.

Eso nunca anunciaba paz.

Abrí el primero.

"TU MARIDO ES UN RIDÍCULO."

El segundo era una captura de Instagram.

Sebastián, saliendo de MBT, traje impecable, gorra negra, lentes oscuros y cubrebocas blanco. A su lado, Gabriel parecía estar intentando no reír. La foto la había subido el propio Sebastián con una frase:

"Cumpliendo instrucciones de mi esposa."

Me senté en la cama.

—No puede ser.

Había otra historia.

Una selfie en el elevador de MBT. Solo se veía medio rostro cubierto, la gorra y el reloj "Coisíní".

"Sin bolsa de papel. Por ahora."

Me tapé la cara con la almohada y grité.

El celular vibró otra vez.

Sebastián:

"Reporte de cumplimiento: ningún amor de preparatoria se acercó esta mañana."

Yo:

"Te odio."

Sebastián:

"Eso suena a alivio histórico."

Me reí contra la almohada.

Durante años, mis mensajes más atrevidos habían sido para Diego: "¿Necesitas algo?", "¿Ya comiste?", "Te dejé los archivos en tu escritorio." Con Sebastián, en cambio, escribía "te odio" y él entendía que significaba "gracias por tomarme en serio".

Era una traducción peligrosa.

También era la primera que no me dejaba vacía por dentro al terminar el día entero.

En Instagram, los comentarios ya eran un desastre.

"El CEO obediente sí existe."

"Señora Montero, enseñe el tutorial."

"Esto es el contenido matrimonial que merecemos."

@ConfesionesSanPatricio respondió:

"Retiramos la encuesta por respeto a la salud mental de la esposa."

Lucía escribió debajo:

"Sabia decisión."

Gabriel subió una historia desde el lobby de MBT: una foto borrosa de Sebastián entrando al elevador cubierto de pies a cabeza.

"El amor secreto sobrevivió diez años. La encuesta escolar no sobrevivió una mañana."

Le mandé un mensaje privado:

"Tú también estás en mi lista."

Gabriel contestó:

"La lista de la Señora Montero me honra y me aterra."

No sabía cuándo había empezado a tener aliados para mis vergüenzas pequeñas, pero el descubrimiento me dejó una calidez rara en el pecho.

Me quedé mirando la pantalla con la cara ardiendo.

No era que Sebastián se hubiera cubierto el rostro.

Era que había tomado una inseguridad pequeña, vergonzosa, y en lugar de usarla para burlarse o sentirse poderoso, la había convertido en una broma donde yo quedaba protegida, no expuesta.

El celular vibró otra vez.

Sebastián:

"¿Está satisfecha, Señora Montero?"

Miré la foto de la gorra, el cubrebocas y los lentes.

Escribí:

"Por ahora."

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Mirna Lobo
Ésta historia fué diferente a todas las que he leído, tienes un talento y una imaginación asombrosa, fué fácil de leer , muy bien redactada , felicidades escritora me fascinó, que sigan los éxitos 😊
Mirna Lobo
Renata la quería a su manera pero la quería /Proud/
Mirna Lobo
muy bonito 💞 la ceremonia genial ☺️🤩🤩🤩
Mirna Lobo
Lucia y Gabriel son el toque dramático y de humor que les hace falta 🤣🤣🤣🤣
Mirna Lobo
esa familia es genial 😊 toda novia quisiera una así, que te quieran y te apoyen 😊
Mirna Lobo
pienso que esa pintura puede ser un homenaje a él por todos los cuadros que él mandó hacer en el transcurso de esos 10 años demostrando que ella no era invisible para él y que prefería verla feliz aunque no fuera con él, es hora de rendirle un homenaje con su pintura 😊
Mirna Lobo
pues si, llegaste tarde y cuando eso pasa te pierdes todo lo que pasó al principio y por eso no sabes nada, y sabes por qué? porque te creíste superior y menospreciaste lo que era importante, ahora asume las consecuencias 🤨
Mirna Lobo
que tipo tan patético /Right Bah!/ahora sí viene con el rabo entre las piernas 🤨
Mirna Lobo
veremos que pasa? viene el inútil a joder 🤨
Mirna Lobo
veremos que pasa? viene el inútil a joder 🤨
Mirna Lobo
me parece injusto escritora, sin detalles 🤨 esperé mucho y quedé como novia de pueblo vestida y alborotada 😉🤣🤣🤣
Mirna Lobo
aprecia ese amor 💞😍 déjate amar, y si el Diego aparece mándalo al carajo por engreído y estúpido, sé feliz con él hombre que sí vale la pena 😍😍😍
Mirna Lobo
yo después de todo esto, lo llamo para que vaya y tenga la luna de miel con el hombre que siempre la amó y que no tuvieron después que se casaron!!!! no lo pensaría mucho 😊😸
Mirna Lobo
que bonito 😍😘😘
Mirna Lobo
ese hombre se merece muchos besos 😘 y más 😍
Mirna Lobo
me gusta, peeero los veo lentos 🤨 quiero ver más romance 😊
Mirna Lobo
ponte osada Valentina 😊 para que él dé rienda suelta a sus emociones 😍😍😍
Mirna Lobo
me quedé 😐 esperaba más 😸
Mirna Lobo
eso pensé!! hay que ir al grano 😊
Mirna Lobo
me encanta Sebastián 😊 y sólo espero el momento en que se den su primer beso 😍😍😍
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