NovelToon NovelToon
Azúcar Amargo

Azúcar Amargo

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Reencuentro
Popularitas:2.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Sarita King

Samantha Torres solo quería salvar su pastelería y cuidar de su hermana menor; jamás imaginó que una bandeja de crema pastelera la llevaría directamente a los brazos del hombre más peligroso, arrogante y fascinante de la ciudad: Viktor D'Angelo.

NovelToon tiene autorización de Sarita King para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Celos inesperados

Viktor D'Angelo

Los celos son absurdos.

Irracionales.

Molestos.

Y completamente incompatibles con una persona lógica.

Por eso me tomó exactamente tres segundos comprender que estaba celoso.

Y otros tres segundos enfadarme conmigo mismo por ello.

Porque Samantha Torres no era mi novia.

Ni mi prometida.

Ni siquiera habíamos tenido una cita de verdad.

Entonces, ¿por qué me molestaba tanto que otros hombres la miraran?

La respuesta era sencilla.

Y precisamente por eso era tan peligrosa.

...----------------...

Después de aquel momento incómodamente intenso junto a la pista principal, Samantha fue arrastrada por Olivia hacia otro grupo de invitados.

Yo intenté concentrarme en la gala.

Intenté.

Fracasé miserablemente.

Porque cada pocos minutos mis ojos la buscaban.

Automáticamente.

Como si tuvieran voluntad propia.

—Esto es patético.

Ian apareció a mi lado sosteniendo una copa.

—¿Qué cosa?

—Tú.

—Qué específico.

—Gracias.

—De nada.

—Llevas quince minutos vigilándola.

—No la vigilo.

—Claro.

—No lo hago.

—Incluso sabes dónde está ahora.

Miré hacia el otro extremo del salón.

Samantha estaba hablando con una mujer mayor.

Vestido azul.

Cabello suelto.

Sonrisa brillante.

...

Maldición.

—Ian.

—¿Sí?

—Te odio.

—Lo sé.

Parecía extremadamente feliz al respecto.

...----------------...

Intenté distraerme hablando con inversionistas.

No funcionó.

Intenté revisar algunos correos.

Tampoco funcionó.

Intenté escuchar una presentación sobre expansión internacional.

Y definitivamente no funcionó.

Porque en mitad de la conferencia apareció él.

El mismo hombre que había estado hablando con Samantha antes.

Alto.

Rubio.

Demasiado sonriente.

Y claramente interesado.

—¿Lo conoces?

Preguntó Ian.

—No.

—Excelente.

—¿Por qué?

—Porque lo odias sin motivo.

—No lo odio.

—Claro.

—Solo tiene una cara irritante.

—Viktor.

—¿Qué?

—Ni siquiera ha hablado contigo.

—Precisamente.

Ian soltó una carcajada.

Traidor.

...----------------...

Samantha Torres

—¿Por qué Viktor parece querer asesinar a alguien?

Parpadeé.

—¿Qué?

Olivia señaló discretamente hacia el otro lado del salón.

Seguí su mirada.

Y encontré a Viktor.

Observando.

Directamente.

Hacia aquí.

Más específicamente...

Hacia el hombre con quien estaba hablando.

—Oh.

—Exactamente.

—No está celoso.

—Samantha.

—No lo está.

—Samantha.

—No lo está.

—Samantha.

Suspiré.

Porque incluso yo estaba empezando a sospechar lo contrario.

Y eso era un problema.

Un problema enorme.

Porque si Viktor estaba celoso...

Significaba algo.

Y yo todavía no estaba preparada para analizar qué.

...----------------...

—¿Así que trabajas en una pastelería?

Preguntó el hombre.

—Sí.

—Interesante.

—¿Por qué?

—Porque pareces alguien que podría dirigir una empresa.

Aquello me sorprendió.

Porque la mayoría de las personas veía una camarera.

Una estudiante.

Una chica común.

Muy pocas observaban más allá.

—Estudio Economía y Administración.

—Lo sabía.

—¿Cómo?

—La forma en que hablas.

Sonreí.

Agradable.

Definitivamente agradable.

Y justo entonces apareció Viktor.

Otra vez.

Como si hubiera desarrollado la capacidad de materializarse cuando menos lo esperaba.

—Samantha.

—Hola.

—Necesito hablar contigo.

Arqueé una ceja.

—¿Ahora?

—Sí.

—¿Es urgente?

—Mucho.

No parecía urgente.

Parecía celoso.

Y la diferencia era importante.

...----------------...

Viktor D'Angelo

No estaba orgulloso de lo que hice.

Ni un poco.

Pero tampoco me arrepentía.

—Necesito hablar contigo.

La mentira salió con una facilidad alarmante.

Samantha me observó.

Claramente desconfiando.

Con razón.

—¿Sobre qué?

Excelente pregunta.

Porque no había pensado tan lejos.

—Trabajo.

—¿Qué trabajo?

Perfecto.

Simplemente perfecto.

—Trabajo importante.

—Qué específico.

—Gracias.

—Eso tampoco fue un cumplido.

—Lo acepto igual.

Sus labios temblaron.

Como si estuviera luchando contra una sonrisa.

Y aquello empeoró mi situación.

Porque cada vez que sonreía...

Todo se volvía más complicado.

...----------------...

Finalmente logró escapar conmigo hacia una de las terrazas exteriores.

Y apenas estuvimos solos, cruzó los brazos.

—Habla.

—¿Sobre qué?

—Tú me trajiste aquí.

Buen punto.

—Cierto.

—Viktor.

—¿Sí?

—No había ninguna emergencia.

—No.

—No había ningún asunto urgente.

—No.

—Entonces mentiste.

—Técnicamente.

—¿Técnicamente?

—Sí.

—Impresionante.

Definitivamente estaba enfadada.

Solo un poco.

Lo suficiente para resultar adorable.

Lo cual tampoco ayudaba.

—¿Quién era?

La pregunta escapó antes de que pudiera detenerla.

Silencio.

Samantha parpadeó.

Una vez.

Dos veces.

Y entonces sonrió.

Lentamente.

Peligrosamente.

—Ah.

—¿Ah qué?

—Eso era.

—¿Eso qué?

—Estabas celoso.

—No.

—Sí.

—No.

—Sí.

—Torres.

—D'Angelo.

—No estaba celoso.

—Claro.

—No lo estaba.

—Claro.

Maldita mujer.

Porque estaba disfrutando aquello.

Muchísimo.

...----------------...

Samantha Torres

La verdad era que estaba disfrutándolo.

Más de lo que debería.

Porque Viktor D'Angelo era muchas cosas.

Inteligente.

Controlador.

Arrogante.

Pero verlo perder la compostura resultaba fascinante.

—¿Sabes qué creo?

Pregunté.

—Tengo miedo de preguntarlo.

—Que te gustó interrumpirnos.

—No.

—Sí.

—No.

—Sí.

Suspiró.

Y luego hizo algo inesperado.

Algo completamente inesperado.

Se acercó.

Solo un paso.

Pero suficiente.

Lo bastante cerca para que mi corazón olvidara cómo comportarse normalmente.

—¿Y si fuera cierto?

La pregunta salió baja.

Suave.

Peligrosa.

Y de repente ya no parecía una broma.

Ya no parecía un juego.

Ya no parecía nada sencillo.

Porque sus ojos estaban fijos en los míos.

Y porque por primera vez ninguno de los dos estaba escondiéndose detrás del sarcasmo.

—Viktor...

Mi voz apenas salió.

Y entonces ocurrió.

La puerta de la terraza se abrió de golpe.

—¡LOS ENCONTRÉ!

Ian.

Por supuesto.

Tenía que ser Ian.

¿Quién más?

—Oh.

Silencio.

—Oh no.

Más silencio.

—Interrumpí algo.

—Sí.

Respondimos los dos al mismo tiempo.

Ian sonrió.

Triunfante.

Molesto.

Insufrible.

—Excelente.

—Vete.

Dijimos nuevamente al mismo tiempo.

...----------------...

El resto de la noche transcurrió entre bromas incómodas, miradas robadas y demasiadas preguntas sin responder.

Pero algo había cambiado.

Los dos lo sabíamos.

Yo lo sabía.

Viktor lo sabía.

Incluso Ian y Olivia parecían saberlo.

Porque las líneas comenzaban a desdibujarse.

Las barreras empezaban a caer.

Y aquella atracción que ambos llevábamos semanas negando...

Ya no podía esconderse tan fácilmente.

Cuando la gala terminó y Viktor me acompañó hacia la salida, permanecimos unos segundos junto al automóvil.

La ciudad brillaba bajo las luces nocturnas.

Y por primera vez ninguno parecía tener prisa por marcharse.

—Samantha.

—¿Sí?

Sus ojos grises se encontraron con los míos.

Y durante un instante pensé que finalmente diría algo.

Algo importante.

Algo que cambiaría todo.

Pero no lo hizo.

Solo sonrió.

Esa sonrisa pequeña.

Sincera.

La que cada vez me gustaba más.

—Buenas noches.

Y por alguna razón...

Aquello fue mucho más peligroso que cualquier confesión.

Porque los celos inesperados habían dejado algo claro.

Ya no éramos dos personas intentando ignorar una atracción.

Éramos dos personas comenzando a sentir algo mucho más profundo.

Y ninguno estaba preparado para ello.

Fin del Capítulo 18...☕🍰

1
Dany 🇨🇱🥰
jajajaja 🤣🤣
Náyade
pobre Samantha 😅
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play