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Entre Llamas Y Mareas: El Destino Del Avatar

Entre Llamas Y Mareas: El Destino Del Avatar

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Época / Romance
Popularitas:470
Nilai: 5
nombre de autor: Fachis Reyes

En el mundo de Avatar: La Leyenda de Aang, donde la paz parecía finalmente establecida, una amenaza resurge desde las sombras: el temido Loto Rojo. Mientras tanto, en la era moderna, una joven fanática revive por milésima vez la historia del Avatar en su tableta, completamente enamorada del príncipe Zuko. Lo que no imagina es que su destino cambiará para siempre cuando una misteriosa luz azul la transporta a ese mismo universo… pero no como espectadora, sino como una poderosa maestra agua.

Ahora, atrapada en Ciudad República, en un cuerpo que no es el suyo y con una nueva vida rodeada de secretos, descubre una conspiración que amenaza con destruir al Avatar Aang y romper el equilibrio del mundo. Al advertir al Equipo Avatar, se ve envuelta en una batalla peligrosa contra enemigos implacables, donde el honor, la lealtad y el amor serán puestos a prueba.

NovelToon tiene autorización de Fachis Reyes para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El collar

La noche había caído lentamente sobre el Templo Aire del Oeste.

El viento soplaba entre los antiguos corredores de piedra, haciendo que las pequeñas antorchas colocadas alrededor del campamento se movieran suavemente.

El equipo Avatar descansaba después de un largo día.

Aang meditaba cerca del borde del acantilado.

Katara organizaba provisiones.

Toph dormía profundamente cerca de Appa.

Sokka intentaba cocinar algo, mientras Zuko lo observaba curioso y a la vez con un poco de burla… aunque probablemente Sokka estaba creando una nueva arma biológica.

Pero Sereya…

No podía dormir.

Había algo en ese lugar que la hacía sentir extrañamente inquieta.

La joven salió lentamente del campamento, procurando no hacer ruido.

El aire frío rozó su cabello blanco mientras comenzaba a caminar entre los antiguos pasillos.

Las paredes estaban cubiertas de símbolos desgastados por el tiempo.

Estatuas antiguas de monjes aire decoraban los corredores.

El lugar desprendía tranquilidad…

Pero también melancolía.

Sereya pasó una mano suavemente sobre una pared de piedra.

—Es hermoso… —susurró.

El templo parecía suspendido entre el cielo y el vacío.

El sonido del viento que atravesaba los puentes colgantes hacía que todo se sintiera aún más misterioso.

La chica siguió caminando lentamente.

Completamente maravillada.

Sin darse cuenta de que alguien la seguía desde hacía rato.

Mientras tanto…

Desde uno de los corredores superiores…

Zuko observaba a Sereya en silencio.

Intentando convencerse a sí mismo de que solo estaba vigilando el área.

No que estaba preocupado por ella.

Pero entonces Sokka apareció detrás de él silenciosamente.

—La estás siguiendo.

Zuko casi se sobresaltó.

—¡¿Qué haces aquí?!

Sokka sonrió divertido.

—Oh no sé… observar cómo mi amigo el más serio del mundo actúa como un adolescente enamorado.

—No estoy enamorado.

—Claro.

—No lo estoy.

—Ajá.

Zuko suspiró cansado.

—Solo estoy asegurándome de que no se pierda.

Sokka levantó una ceja.

—Mhmm.

—¿Qué?

—Nada.

Zuko lo ignoró completamente.

Y siguió caminando tras Sereya.

Sokka soltó una pequeña risa.

Sereya continuó avanzando por los antiguos corredores del templo.

Hasta que finalmente llegó a una enorme sala abierta.

Y se detuvo por completo.

Frente a ella…

Había una estatua del Avatar Yangchen.

La figura de piedra parecía observar todo el templo.

Serena.

Sabia.

La luz de la luna entraba por las grietas del techo iluminando parcialmente la estatua.

Sereya sintió un extraño escalofrío recorrerle el cuerpo.

Como si aquel lugar estuviera conectado con ella de alguna forma.

Se acercó lentamente.

Completamente hipnotizada.

—Avatar Yangchen… —susurró.

Entonces…

Escuchó pasos detrás de ella.

Sereya giró rápidamente.

Y encontró a Zuko apoyado contra uno de los pilares de piedra.

Con expresión tranquila.

Aunque claramente había sido descubierto.

Ella entrecerró los ojos.

—¿Me estabas siguiendo?

Zuko se quedó callado dos segundos.

Pensando desesperadamente en una excusa.

—…para que no te perdieras.

Sereya levantó una ceja.

—Claro.

Zuko tosió suavemente.

—Este templo es grande.

—Ajá.

—Y peligroso.

—Mhmm.

—Y…

Sereya comenzó a sonreír divertida.

Zuko desvió la mirada derrotado.

—No te burles.

Ella soltó una pequeña risa.

—Nunca pensé que terminaría aquí —dijo Sereya suavemente.

Zuko la observó.

—¿En el templo?

Ella negó lentamente.

—Con ustedes.

Su voz se volvió más baja.

—A veces siento que todo esto no puede ser real.

Zuko guardó silencio.

Sereya miró nuevamente la estatua. Y entonces recordó momentos de su vida antes de viajar al mundo de Avatar.

—Desde pequeña siempre soñé con viajar…

Sus ojos se suavizaron.

—Mis padres también tenían el mismo sueño, pero eran muy felices.

Zuko levantó ligeramente la mirada.

Era raro que Sereya hablara de ellos.

Ella sonrió apenas.

El viento atravesó la sala.

Y por un momento…

Zuko vio tristeza en sus ojos.

—Los extraño —susurró ella.

Zuko no respondió inmediatamente.

—Ellos estarían orgullosos de ti.

Sereya abrió ligeramente los ojos.

Y lentamente lo miró.

Zuko desvió la mirada casi de inmediato.

Como si no quisiera admitir lo que acababa de decir.

Sereya sonrió suavemente.

—Gracias…

Entonces…

Algo brilló cerca de la base de la estatua.

Una pequeña luz azulada.

Ambos voltearon.

Zuko frunció ligeramente el ceño. Entonces hizo un poco de fuego control en su mano que iluminó mejor la zona.

Y entonces pudieron verlo.

Un pequeño cristal colgando de una cadena plateada.

Parecía un collar.

Pero el cristal brillaba de forma extraña.

Como si tuviera agua moviéndose dentro.

Sereya se acercó lentamente.

—¿Qué es eso…?

Zuko permaneció alerta.

—Ten cuidado.

Pero Sereya ya estaba frente al objeto.

Algo dentro de ella…

La estaba llamando.

El collar descansaba parcialmente enterrado entre las piedras antiguas del templo.

Y cuando la chica extendió la mano…

El cristal comenzó a brillar intensamente.

Zuko abrió los ojos.

—¡Sereya, espera—!

Ella tocó el collar.

Y todo explotó.

Agua.

Luz.

Voces.

Miles de imágenes atravesaron la mente de Sereya violentamente.

La chica cayó de rodillas.

Llevándose ambas manos a la cabeza.

—¡AH—!

Zuko corrió inmediatamente hacia ella.

—¡Sereya!

Pero ella ya no estaba viendo el templo.

Veía nieve.

Muchísima nieve.

El Polo Norte.

Y entonces…

Dos personas.

Una mujer de cabello negro riendo suavemente.

Un hombre alto abrazándola.

Los padres de Sereya.

Sereya sintió que el pecho le dolía.

Los recuerdos seguían apareciendo, era una niña de dos o tres años de cabello negro, con ropa de nieve puesta.

Su madre estaba levantándola entre sus brazos.

Su padre estaba enseñándole pequeñas figuras de hielo.

Risas.

Viajes.

Barcos atravesando mares.

Montañas.

Templos.

Aventuras.

“Queremos que conozcas el mundo.”

“Eres nuestra pequeña luna.”

Entonces…

El recuerdo cambió.

Oscuridad.

Frío.

Lágrimas.

Sereya vio a sus padres corriendo desesperadamente con su pequeño cuerpo, que estaba envuelto entre mantas.

Ella.

Una pequeña niña.

No respiraba.

La voz quebrada de su madre resonó en el recuerdo.

—¡Por favor… por favor…!

Su padre la cargaba mientras atravesaban un antiguo altar rodeado por agua brillante.

El oasis de los espíritus.

El agua comenzó a elevarse lentamente.

Una presencia inmensa llenó el lugar.

Calma.

Pureza.

Vida.

Y entonces…

El espíritu del agua apareció.

No tenía forma fija.

Era como un océano convertido en luz.

Sereya sintió lágrimas bajar por sus mejillas incluso dentro del recuerdo.

Su padre cayó de rodillas.

—¡Sálvala…!

El espíritu rodeó lentamente el pequeño cuerpo del bebé.

El agua comenzó a brillar intensamente.

Y entonces…

La niña respiró.

Su madre comenzó a llorar de felicidad.

Su padre la abrazó inmediatamente.

Y entonces escuchó claramente su voz:

—Nuestra hija fue bendecida por el espíritu de la luna…

El agua brillante rodeó suavemente el cabello del bebé.

Y poco a poco…

El color negro de su cabello desapareció.

Volviéndose completamente blanco.

El recuerdo desapareció violentamente.

Sereya soltó un pequeño grito ahogado.

Y cayó inconsciente.

En el templo…

Zuko la sostuvo antes de que golpeara el suelo.

—¡Sereya!

Sus ojos se abrieron ligeramente por la preocupación.

El collar seguía brillando débilmente.

Zuko observó el cristal.

Confundido.

Alarmado.

Y luego volvió a verla.

Sereya estaba completamente pálida.

Como si hubiera visto algo aterrador.

Zuko frunció ligeramente el ceño.

La acomodó cuidadosamente entre sus brazos.

—¿Qué fue lo que viste…?

Sereya estaba inconsciente…

Sin embargo, lágrimas seguían cayendo lentamente por sus mejillas.

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