Me llamo Ren, soy un chico de 17 años, y tras un accidente inexplicable desperté en un mundo completamente ajeno al mío. Un lugar regido por reglas que apenas logro comprender, donde lo más importante no es la fuerza ni la inteligencia… sino la reproducción.
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CAPÍTULO 18
...—CIUDAD DE LAS BESTIAS CASTILLO DEL CLAN ALCÓN—...
—BIBLIOTECA—
En la Ciudad de las Bestias, el Castillo del Clan Halcón se erguía majestuoso entre las alturas, dominando el paisaje con su arquitectura elegante y afilada, como si imitara la naturaleza de las propias aves que lo habitaban. En su interior, la biblioteca era un espacio amplio y silencioso, repleto de estanterías que se alzaban hasta el techo, cargadas de antiguos pergaminos y libros olvidados por el tiempo.
En una de las bancas, junto a uno de los libreros, se encontraba el joven líder del clan.
Su presencia era difícil de ignorar.
De piel morena, ojos dorados que brillaban con una intensidad casi intimidante y una larga cabellera negra que caía sobre sus hombros, su apariencia transmitía una mezcla de elegancia y peligro. Sostenía un libro abierto entre sus manos, completamente absorto en su lectura… o al menos eso aparentaba.
El sonido apresurado de unos pasos rompió la calma del lugar.
—¡Joven líder! ¡Joven líder!
El hombre no levantó la vista de inmediato.
—¿Por qué tanto escándalo? —respondió con voz baja, pero firme.
Una bestia halcón se detuvo frente a él, agitada.
—Joven líder… tenemos un encargo del Clan Lobo.
Aquello logró captar su atención.
Sus ojos dorados se alzaron lentamente del libro.
—¿Y ahora qué encargo será?
El mensajero dudó un instante antes de continuar.
—Al parecer… raptaron a la hembra del próximo líder del Clan Lobo.
Un leve silencio se instaló.
El joven líder entrecerró los ojos.
Tsk.
Ese idiota no puede ni protegerse a sí mismo… y ya tiene a una hembra.
Y para colmo… fue raptada.
Cerró el libro con suavidad, pero el sonido resonó más de lo esperado en la quietud del lugar.
—¿Y bien? —preguntó, apoyando el codo sobre su pierna—. ¿Quién fue el valiente que decidió meterse con el Clan Lobo?
La bestia halcón tragó saliva.
—Fue… fue un hombre reptil… con un nivel de poder bestial entre cinco o seis, joven líder.
Los ojos dorados brillaron con un destello más agudo.
Un hombre reptil con ese nivel…
Será problemático.
Si envían solo bestias de nivel tres… no tendrán ninguna oportunidad.
Se incorporó con calma, cerrando por completo el libro y dejándolo a un lado.
—Iré yo también.
—¡Pero, joven líder! —el mensajero dio un paso al frente, alarmado.
La mirada que recibió lo hizo detenerse en seco.
Fría.
Cortante.
—No repito las cosas dos veces.
El silencio volvió a imponerse.
—S-Sí… joven líder —respondió finalmente, con la voz temblorosa.
El joven líder avanzó unos pasos, pasando junto a él sin detenerse.
Es un desperdicio de mi tiempo…
Pero me gustaría ver el rostro de Yokun cuando vea que hice lo que él no pudo.
Una ligera sonrisa, apenas perceptible, cruzó su rostro.
Conociendo sus gustos…
Su hembra debe ser horrible.
Realmente… qué pérdida de tiempo.
Exhaló con un suspiro contenido.
Si no fuera por la alianza de paz entre las grandes familias de esta zona…
Ni siquiera me molestaría en ir.
Sin embargo, ya había tomado la decisión.
Y cuando él decidía algo…
No había marcha atrás.
......................
El bosque se extendía silencioso a nuestro alrededor, pero dentro de mí no había nada de calma.
Un sonido traicionero rompió la quietud.
Mi estómago rugió.
Sentí cómo el calor subía de inmediato a mi rostro.
No… no puede ser…
—Ren, no hables —dijo Zeon de pronto, tensándose—. Es posible que ronde por aquí un monstruo.
Guardé silencio al instante, aunque mi mente no dejó de girar.
¿Monstruo…?
Intenté agudizar el oído como él, pero lo único que podía escuchar con claridad era mi propia respiración… y entonces—
—GRRRR…
El sonido volvió a escucharse.
Mi estómago.
Cerré los ojos con fuerza, completamente avergonzado.
Tengo mucha hambre…
Zeon se movió ligeramente, como si hubiera localizado el origen del sonido. Luego, giró la cabeza y me miró fijamente.
Demasiado fijamente.
Fruncí el ceño.
—¿Por qué me miras así?
—GRRRR…
Esta vez no hubo duda.
Bajé la mirada, sintiendo que quería desaparecer ahí mismo.
Zeon soltó una pequeña risa, claramente intentando disimularla.
—¿Tienes hambre?
No tenía sentido negarlo.
—Sí…
La verdad era evidente. No había comido nada en todo el día, y mi cuerpo ya comenzaba a resentirlo.
Zeon no dijo nada más. Con cuidado, me bajó al suelo y, para mi sorpresa, su expresión se suavizó ligeramente.
—Puedes tomar un baño en el río —dijo con calma—. Iré a buscar algo de comer.
Asentí en silencio.
Mientras lo veía alejarse entre los árboles, no pude evitar sentir algo extraño en el pecho.
No puedo creerlo… este hombre, a veces… puede ser encantador…
Su sonrisa…
Negué levemente con la cabeza, tratando de sacarme esos pensamientos.
Cuando estuve seguro de que ya no podía verlo, me acerqué al río. El agua corría limpia, reflejando la luz entre los árboles.
Comencé a quitarme la ropa, aún algo distraído… hasta que mi mirada descendió por mi propio cuerpo.
Y me detuve.
Por completo.
El aire se quedó atrapado en mis pulmones.
No…
Mis manos temblaron ligeramente mientras recorría mi propia piel, como si necesitara confirmar lo que estaba viendo.
Esto no es…
Mi cuerpo…
No era el mismo.
Las formas… las proporciones… todo era distinto.
Más suave.
Más delgado.
Más…
Retrocedí un paso, con el corazón latiendo con fuerza.
Yo…
Soy un hombre…
Entonces…
¿Por qué tengo… este cuerpo de mujer?
......................
Me observé en el reflejo del agua, todavía incapaz de asimilarlo por completo. Incluso mi cabello había crecido un poco…
¿En qué momento?
Ni siquiera lo había notado.
Mi mente no estaba lista para esto.
Aun así, me sumergí en el río. El agua era fresca, envolvente, casi reconfortante… pero mis pensamientos seguían enredados, incapaces de encontrar una respuesta.
Entonces, sin previo aviso, algo tiró de mis pies.
Todo ocurrió demasiado rápido.
El agua me cubrió por completo. No podía ver… no podía respirar… el pánico se apoderó de mí en un instante.
Y en medio de esa confusión, sentí unos brazos rodear mi cintura, atrayéndome con firmeza hacia un cuerpo cálido. Antes de que pudiera reaccionar, unos labios besaron los míos, dándome aire.
Mis ojos se abrieron con sorpresa, pero no podía ver nada.
¿Qué es esto…?
Había algo extraño en ese contacto, algo que me desconcertaba y al mismo tiempo me hacía sentir vulnerable. Mi corazón latía con fuerza, descompasado, mientras trataba de entender lo que estaba ocurriendo.
Intenté apartarme, pero quien me sostenía no me soltó. Al contrario, me mantuvo cerca, descendiendo un poco más en el agua.
Solo aguanta un poco, Ren…
La voz de Zeon resonó en mi mente, firme, aunque extrañamente tranquila.