luego de trabajar como burro por años mi jefe me despidió y ese mismo día mientras caminaba cerca a una construcción me cayó una viga de acero arrebatandome la vida y llevándome a un mundo extraño y desconocido.
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Amistades y enemistades
Luego de ver los rostros de cada uno de los profesores sonraín y me acerqué al que estaba a mi derecha y le dije:
-Buen día, mi nombre es Rafael Francisco Castillo Olivares, soy el nuevo estudiante que ingresara a sexto grado.
El profesor me respondió con una sonrisa amable, extendió su mano hacia mí y luego me dijo:
-un gusto conocerte Rafael, mi nombre es Emmanuel y soy el profesor de ciencias, yo te guiaremos a tu salón y te presentare a tus nuevos compañeros, cualquier cosa que necesites no dudes en decirme, ah por cierto te presentaré a los demás profesores.
luego se levantó de su silla y dijo:
-ella es Cristina, es la profesora de lenguas extranjeras.
La mujer se puso de pie y dijo:
-un gusto Rafael.
Yo sonreí y respondi:
-el gusto es mío.
Luego el profesor siguió:
-él es el profesor de historia y su nombre es Santiago.
El profesor solo levantó la mano y saludo, yo lo miré y dije:
-un gusto profesor.
El profesor me presento a otros seis profesores más y cuando terminó me guío hasta mi nuevo salón, en cuanto entramos todos comenzaron a mirarme y a murmurar, el profesor con voz fuerte e inocente dijo:
-hagan silencio.
Luego de decir esas dos palabras todo el lugar se quedó en un silencio sepulcral, en cuanto el profesor vio esto sonrió y luego dijo:
-saben bien que esta institución de élite es conocida por sus valores y responsabilidad, así que más les vale estudiar bien y no estar solo hablando.
Todos respondieron en unísono:
-si señor.
Luego el profesor dijo:
-bueno, no vine solo para poner orden sino porque hoy llega un nuevo compañero a su clase.
él me miró y dijo:
-preséntate.
Yo los miré y luego dije:
-buen día, mi nombre es Rafael Francisco Castillo, tengo 11 años y estoy muy ansioso por poder comenzar mis estudios en este lugar.
luego de que me presente todos comenzaron a hablar entre sí de nuevo, así que el profesor dijo:
- ya les dije que no hablen tanto y más les vale tratarlo bien, si me entero que lo molestan o dicen algo mal de él se meterán en problemas.
-entendido director.
En cuanto escuché la palabra director mire al profesor y él sonrió, en ese momento pensé<
Luego de eso el hombre aquel dijo:
-y más les vale estudiar mucho porque pronto haré un examen.
Todos asintieron y luego él dijo:
-cuiden bien de él.
Luego de decir eso se fue yo fui hacia la mesa vacía y allí tomé asiento, saqué un libro y comencé a leer mientras los hijos me di cuenta de que varios de mis compañeros de clase comenzaron a cuchichear y a mirarme de manera furtiva, pero ya que yo no quería meterme en ningún problema decidí simplemente ignorarlos y seguir con mi lectura.
Al cabo de unos 10 minutos finalmente apareció el profesor que dictaría la primera clase la cual era de historia, el profesor se presentó frente a todos y luego dio una pequeña introducción de lo que enseñaría durante ese periodo, después empezó la clase la cual para mí fue provechosa, ya que explicó más profundamente el origen de los géneros y explicó un poco lo que eran las feromonas y para lo que servían, nos explicó los múltiples usos de estas y la característica única del olor, cuando terminó la clase volvimos a quedarnos solos y toda la atención de varios de los que estaban en el salón volvió a centrarse en mí, yo volví a ignorarlos y espere al siguiente profesor.
Después de un rato llegó el otro profesor y dictó su clase, en cuanto culminó con la enseñanza, la mitad de la jornada ya se había cumplido, lo que significaba que era tiempo para poder comer, así que organice mis libros, los metí en la maleta, la cerré muy bien y sali del salón para ir a comer, ya que tenía mucha hambre.
Fui a la cafetería y pedí algo de ensalada pasta y pollo después de obtener mi comida fui a sentarme en una de las mesas vacías y después comencé a comer, mientras disfrutaba de la comida alguien desde tú a mi lado en este preciso momento me sentí incómodo y quise alejarme de allí, pero la persona me dijo:
-no te vayas en realidad quiero ser tu amigo.
En cuanto escuché la voz dulce de este chico y lo que habías dicho levante la mirada y lo vi directamente a los ojos, el chico tenía una mirada gentil y amable, así que sonreí y de manera cordial le dije:
- ¿realmente estás seguro de querer ser mi amigo?
El chico dijo:
-sí, estoy seguro.
Después de escuchar su respuesta afirmativa, me quedé allí y termine mi comida, luego me levante del asiento y antes de irme le dije al chico.
-no sé si de verdad quieres ser mi amigo o solo estas aquí para cumplir una apuesta o reto, solo te diré que sea lo que sea no estoy interesado en tener amigos.
El chico enojado se levantó, meempujo y dijo:
-ash, estúpido gordo me hiciste perder dinero.
Yo sonreí y le dije:
-pues no es mi problema si apostaste o no, que esto te quede de lección, para que no vuelvas a hacer apuestas tan estúpidas de nuevo.
El chico furioso sé fue refunfuñando y maldiciendo, luego de que terminó el tiempo para comer regresé al salón y al entrar vi que la intimidación ya había comenzado, ya que alguien había sacado mis cuadernos y los dejo en el suelo, volvieron la maleta al revés y la amarraron a la silla y además en la mesa dibujaron a un puerco. Yo no me inmute, agarre los cuadernos, los puse sobre la mesa y luego volvieron am revés la maleta y la amarraron a mi silla, yo la desate, la puse al derecho y guarde los libros y cuadernos nuevamente, luego me senté y en la mesa dibuje un lindo campo de flores y al puerco le puse una burbuja de diálogo y escribí:
-gordo pero feliz.
Al acabar la jornada agarre mi maleta y salí del salón, mientras iba caminando vi como un chico gordito estaba siendo intimidado, así que me acerqué y lo defendí, le di una golpiza al idiota que lo hizo caer y lo pateó, el chico que además de tener sobrepeso usaba gafas me dijo:
-gr...gracias.
Yo sonreí, le ayudé a levantarse y a guardar las pertenencias que tenía distribuidas por todo el suelo, luego le dije:
-no te dejes intimidar, aprovecha tu peso y si no puedes golpearlos, pues aplástalos y si ves que no puedes con los que te molestan, pues ve y dile al director.
El chico sonrió, me agarro la mano y me dijo:
-o...oye, pu...pu...puedo ser tu...tu...tu amigo?
Ya que él estaba igual o tal vez peor qué yo decidí ser su amigo y protegerlo, así tendría un objetivo y podría sentirme útil, así que le dije:
-bien, seamos amigos, pero si me traicionas así sea una vez te arrepentirás.
El chico asintió y luego emocionado me agradeció.