Victoria Pérez descubre un secreto íntimo y peligroso de su jefa, Christina Jonas. Una verdad capaz de destruir la imagen impecable de una mujer con un matrimonio perfecto… y de abrirle a una simple empleada la puerta a un sueño que siempre le fue negado.
Convencida de tener el control, Victoria decide usar ese secreto para avanzar. Pero la extorsión se vuelve contra ella cuando el poder cambia de manos y el precio deja de pagarse con silencio o ambición, para exigirse en obediencia y entrega.
¿Qué sucede cuando los límites morales se quiebran y el cuerpo se convierte en moneda de cambio? A veces, la verdadera trampa no es la obligación… sino el deseo que despierta.
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CAMBIOS DE RUTINA
NARRADOR
Victoria sintió que respiraba en paz al bajar del avión y alejarse de su jefe. Haber comprado esa revista sobre signos zodiacales solo había logrado aumentar la tensión o tal vez desatarla por completo. No lo tenía claro, pero en su mente las alarmas brillaban anunciando peligro.
Mientras tanto, Trevor llegó a casa y notó a su esposa de lo más relajada con una botella de vino y una copa de cristal mientras veía una serie bastante inapropiada. Ella quiso cambiar el canal, pero era tarde.
Trevor no dijo nada. Fingió no notar que su esposa probablemente no era quien él imaginó por años. Además de eso, ella no le había preguntado nada del viaje. Tan solo rompió el silencio para indagar sobre si Victoria estaba a la altura del trabajo asignado.
--Lo está. Estoy satisfecho con su trabajo. ¿Quieres tener sexo esta noche?-- Preguntó con voz gruesa midiendo su reacción
--Me duele un poco la cabeza-- Dijo a modo de excusa y él pareció convencido
--¿Tomaste una aspirina?-- Preguntó con naturalidad
--Hace unos minutos-- Respondió con seguridad
Trevor fue a la habitación convencido de que algo estaba pasando. Su esposa no mezclaba pastillas con alcohol. Si ella tenía una aventura no le importaría demasiado porque él las tenía también, pero tenía la certeza de que algo más pasaba y eso solo hacía que se mantuviera alerta.
Esa noche en el matrimonio algo cambió. Christina no fue consciente, pero su metódica manera de ser tenía una grieta que su esposo había encontrado.
Victoria apenas si durmió esa noche. Estaba agotada física y emocionalmente. Buscando calmarse, hizo lo que hacía años le había ayudado, comenzó una nueva historia donde ella era nuevamente la protagonista con otro nombre.
En su novela, ella se llamaba Carla y cometía un acto que la ponía en las manos de una calculadora y fría mujer como lo era su jefa.
Victoria se dejó vencer por el sueño después de escribir cuatro capítulos completos. Pero al dormir una voz la mantenía alerta... La de Trevor Montalvo diciéndole relájate tal como le había dicho a la última sumisa de turno.
La pobre secretaria despertó cubierta de sudor. Ese sueño se había convertido en una pesadilla difícil de ignorar. ¿Ella podría relajarse con su jefe? La respuesta era clara, rotundamente no. Él le parecía peligroso.
(.....)
Victoria llegó a la empresa dispuesta a cumplir sus funciones, pero al borde del colapso nervioso. Así vivía cada día.
Ella llevó el café a las diez en punto y después le permitió acceso a la amante de su jefe media hora más tarde. Trevor la trató con respeto, tal como siempre, pero la observó más detenidamente.
Victoria escuchó la voz de su jefe cuando le "hablaba" a su nueva amante. No parecía complacido. Lo que estuviera sucediendo en esa oficina no era lo esperado por él y probablemente tampoco por esa mujer.
Nuevamente, la mujer se fue faltando varios minutos para que la visita terminara. Ella fue llamada minutos después para repetir la rutina de llevar el traje a la tintorería.
--¿Puedo hacer algo más por usted o me retiro?-- Preguntó con respeto desviando su mirada
Había notado a Trevor molesto. Sus facciones parecían endurecidas y estaba con un vaso de whisky en la mano.
--No lo creo-- La miró detenidamente e hizo una pausa bajando la voz-- Puede retirarse, señorita Pérez
Apenas cerró la puerta con cuidado lo escuchó maldecir y decir enfócate.
Claramente, Victoria no comprendió lo que estaba pasando, pero no entraría a la oficina por respuestas.
(.....)
Llegado el viernes Trevor no estaba siguiendo su rutina habitual y eso era extraño. Victoria escuchaba, registraba en silencio. No hablaba, no preguntaba de más. La vida privada y de apariencia tormentosa de su jefe no le concernía.
En la casa del matrimonio se repetía una rutina fría y constante. Christina apenas lo determinaba. Ella no había pedido una explicación por no ir a almorzar juntos, apenas si se había dado cuenta de que algo estaba cambiando.
Trevor esperaba una señal de que sus sospechas eran infundadas. Poco a poco era cada vez más consciente de que su esposa estaba en algún tipo de relación desconocida que a él no lo incluía. No le dolía, pero la sensación de no controlar los sucesos le carcomía por dentro.
Christina hacía algunas preguntas al azar durante la cena donde Victoria algunas noches era mencionada.
--Algo me sorprendió de la secretaria-- Dijo él buscando pistas. Notó el gran interés en su esposa. Eso era raro
--¿Qué fue? Te dije que es muy capaz, ¿No lo crees?-- Ella pareció preocupada
--Lo es. En nuestro viaje alguien la molestó. Fue un hombre, creo que un ex novio-- Él lanzó el anzuelo y su esposa lo mordió sin dudar
--Seguramente fue su ex prometido. No es un gran hombre...- Explicó ella con total conocimiento
--Eso lo explica todo. ¿Ella te lo contó? Deben de ser muy cercanas-- Christina dudó. Él lo notó
--No lo somos en realidad. Me enteré casualmente...- Respondió buscando salir ilesa de la conversación
--Entiendo-- Dijo el manteniendo su tono de voz
Christina no se preocupaba ni por él mismo. Ella estaba muy ocupada para prestarle atención a los chismes de otras personas que no tenían su misma clase social. Jamás había guardado nada en su memoria. ¿Por qué si se trataba de Victoria era diferente?
Eso solamente logró que Trevor quisiera saber más... respuestas en su esposa no encontraría, pero había alguien más que no sabía disimular y esa era su secretaria. ¿Que haría ella cuando él hiciera algunas preguntas en horario de oficina?
No creía que Victoria pudiera negarse a responder sus inquietudes, pero tenía que ser cuidadoso si quería que su secretaria no se bloqueara y más por ser consciente de que ella le temía.
ahora se va hacer la ardida 😡😡 ojalá no se dejen al chantaje de esta