Belleza fría y fuerza divina se entrelazan en una alianza que decidirá el equilibrio entre reinos que nunca dejaron de vigilarse.
NovelToon tiene autorización de kingofcurses_rb. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 18: “El Juramento Bajo la Lluvia"
La noche cayó con una lluvia silenciosa que parecía lavar las huellas del pasado. Las gotas golpeaban el techo de la posada con un ritmo constante, casi hipnótico. Dentro, el ambiente era tenso.
Victoria observaba el fuego de la chimenea sin decir palabra. Sus nuevos anillos brillaban tenuemente bajo la luz anaranjada. Rafael, apoyado contra la pared, mantenía los brazos cruzados, pero su mirada no se apartaba de ella.
Aster rompió el silencio.
—El reino de Eldoria ya emitió un decreto oficial. Nos han declarado traidores.
Victoria cerró los ojos un instante.
—Entonces ya no hay vuelta atrás.
Rafael dio un paso al frente.
—Nunca la hubo.
La amiga maga de Rafael —Lunaria— colocó un mapa sobre la mesa. Varias zonas estaban marcadas con tinta roja.
—No solo es Eldoria —dijo con seriedad—. El ex prometido de Victoria ha movilizado mercenarios. Ofrecen una recompensa considerable por sus cabezas.
Victoria apretó los puños.
—No es solo orgullo herido… él quiere el poder que represento.
Rafael se inclinó sobre el mapa.
—Entonces dejemos de huir.
Aster levantó la mirada.
—¿Qué estás proponiendo?
Rafael señaló una región montañosa al norte.
—Aquí. Las Ruinas de Valtherion. Según los rumores, ahí se encuentra un antiguo artefacto capaz de romper contratos mágicos y anular decretos sellados con sangre real.
Victoria lo miró sorprendida.
—¿Un artefacto así existe?
Lunaria dudó un segundo.
—Existe… pero está protegido. Criaturas antiguas, magia residual y trampas que datan de la guerra de los tres reinos.
El silencio volvió a caer, solo interrumpido por el sonido de la lluvia.
Rafael extendió la mano hacia Victoria.
—Si conseguimos ese artefacto, podrás liberarte del contrato que te ata políticamente… y podremos elegir nuestro propio destino.
Victoria observó su mano. No era solo una propuesta estratégica. Era una declaración.
—¿Y si fallamos?
Rafael sonrió levemente.
—Entonces caeremos luchando. Pero no como fugitivos… sino como dueños de nuestra elección.
Aster suspiró.
—Siempre eliges el camino más peligroso.
—Es el único que nos deja respirar —respondió Rafael.
Victoria finalmente tomó su mano.
—Entonces iremos a Valtherion.
Un trueno resonó en la distancia.
Pero no estaban solos.
En un salón oscuro, iluminado por antorchas, el ex prometido de Victoria observaba una esfera mágica que mostraba su ubicación aproximada.
—Así que van hacia las ruinas… —murmuró con una sonrisa fría—. Perfecto.
A su lado, una figura encapuchada habló con voz grave.
—Si entran en Valtherion, puede que no necesitemos intervenir.
El ex prometido negó lentamente.
—No. Yo iré personalmente. Esta vez… terminaré lo que empecé.
La esfera mágica brilló con intensidad.
La tormenta apenas comenzaba.
Y en las montañas de Valtherion, algo antiguo despertaba.
Capítulo 18 – El Juramento Bajo la Lluvia (Parte 2)
La lluvia no cesó hasta el amanecer.
Cuando el cielo comenzó a aclararse, el grupo ya estaba en camino. Las montañas de Valtherion se alzaban en el horizonte como colmillos oscuros perforando las nubes.
El aire se volvió más frío conforme avanzaban.
—No me gusta este lugar —murmuró Aster, observando cómo la vegetación se volvía más escasa—. Se siente… vigilado.
Lunaria asintió.
—La magia antigua no desaparece. Se acumula. Y aquí hay siglos de ella.
Victoria caminaba al frente junto a Rafael. Sus nuevos anillos brillaban tenuemente, como si reaccionaran a la energía del entorno.
—¿Lo sientes también? —preguntó ella en voz baja.
Rafael no respondió de inmediato. Sus sentidos estaban alerta.
—Sí. Algo nos está midiendo.
El sendero se volvió estrecho hasta desembocar en una enorme estructura de piedra semi enterrada en la montaña. Columnas quebradas, símbolos tallados en un idioma olvidado y una puerta colosal cubierta de runas.
Las Ruinas de Valtherion.
Un viento helado sopló desde el interior, como un suspiro.
—Una vez que entremos —advirtió Lunaria—, la magia del exterior no funcionará igual. Las reglas cambian.
Aster desenvainó su espada.
—Perfecto. Más complicado, más divertido.
Victoria colocó su mano sobre la puerta. Las runas comenzaron a brillar bajo su contacto.
Un sonido profundo resonó desde las entrañas de la montaña.
La puerta se abrió lentamente.
Oscuridad.
Rafael dio el primer paso.
El interior estaba iluminado por cristales incrustados en las paredes que emitían una luz azul tenue. El suelo estaba cubierto por símbolos circulares entrelazados.
De pronto, la puerta se cerró tras ellos con un estruendo.
—Demasiado tarde para arrepentirse —dijo Rafael.
Avanzaron unos metros cuando el suelo tembló.
Desde las sombras emergieron figuras de piedra que cobraron vida. Guardianes antiguos con ojos encendidos en rojo.
—Bienvenidos —retumbó una voz sin cuerpo—. Solo aquellos que estén dispuestos a renunciar a algo invaluable podrán avanzar.
Los guardianes adoptaron postura de combate.
Rafael se colocó frente a Victoria.
—Parece que el artefacto no será un regalo.
El primer guardián atacó con un movimiento brutal.
Aster interceptó el golpe, pero fue empujado varios metros hacia atrás.
—¡Son más fuertes de lo que parecen!
Lunaria levantó su bastón y lanzó un hechizo, pero la energía se dispersó en el aire.
—La magia aquí está distorsionada —gritó.
Victoria apretó los dientes.
—Dijeron que debíamos renunciar a algo invaluable…
Las runas en el suelo comenzaron a brillar con mayor intensidad.
Uno de los guardianes habló nuevamente:
—Un sacrificio por cada alma.
El grupo intercambió miradas.
No era solo una batalla física.
Era una prueba.
Y la montaña no permitiría que todos salieran igual que como entraron.
En el exterior, oculto entre las rocas, el ex prometido de Victoria observaba la entrada sellada.
—Entraron —susurró.
La figura encapuchada a su lado sonrió.
—Entonces dejemos que Valtherion los debilite… y nosotros tomaremos lo que quede.
Dentro de las ruinas, los ojos rojos de los guardianes se multiplicaron en la oscuridad.
La verdadera prueba apenas comenzaba.