Julián Alfonso Cabrera un CEO de mucho renombre, a pesar de estar casado con Karina Montalvo, llevaba una doble vida. ¿Podrá este CEO ocultar la verdad por nucho tiempo?
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Nuestro padre está vivo
El abrazo surgió de pronto, sin decir nada más, Julián y William sintieron renacer el amor. El perdón surgió sin más ni más.
De ahí se fueron a la casa de Julián, la casa colonial que había quedado abandonada, solo cuidada y aseada por los trabajadores de la limpieza.
Y sin que ninguno de los dos pudiera (ni quisiera) evitarlo, se entregaron el uno al otro llenos de amor y deseo.
Todo estaba tal y como lo había dejado William. Julián no había querido mover nada por si William volvía.
William se había olvidado del todo el dolor que le había causado Julián, En sus brazos se sentía renacer de nuevo y esta vez no pensaba soltarlo más.
Ya los dos habían sufrido mucho.
La reconciliación fue espectacular. William le dio todo el amor que llevaba en su corazón.
A su vez, Julián lo llenó de toda esa pasión que no había podido liberar.
No hubo palabras, ni promesas, todo pasó tan natural, como si nunca se hubiesen separado.
Cuando pasó todo, Julián tomó la palabra.
Me divorcié, ¿sabes?, Karina me prohibió ver a mis hijos, yo traté de acercarme a ellos, pero ella no me dejó, incluso les dijo que yo estaba muerto.
Bueno, no te ofendas, pero tú te lo buscaste. La engañaste conmigo.
William, por favor, olvidemos eso, ¿quieres?, seamos felices ya sin el pasado.
Tienes razón, creo que ya hemos sufrido demasiado.
Nuevamente, los besos y caricias llegaron al por mayor.
Ambos se sentían sedientos, llevaban varios años sin verse, sin buscarse uno ni otro.
El destino los volvió a juntar.
Los primeros días fueron muy difíciles, la gente que los conocía (sobre todo a Julián), se escandalizaban de su actitud. Jamás imaginaron que Julián dejara a su esposa por otro hombre.
Pero el tiempo es la mejor medicina, siete años después, Julián y William siguen prosperando, la galería de William había crecido mucho.
Y Julián seguía cosechando éxitos con sus rascacielos y demás edificios.
Karina lo buscaba de vez en cuando en internet, lo veía más feliz que cuando estaba con ella, no entendía por qué ese cambio en el que fuera su esposo.
Julián y William ya no tenían que esconderse para vivir su amor. El miedo a ser descubiertos había sido reemplazado por la paz de caminar de la mano por el parque sin mirar atrás.
Ese día iban caminando por el parque, el encuentro con Karina fue inesperado, ambos se miraron sin odio ni rencor.
Hola, Julián, veo que se han reconciliado, dijo Karina, en su rostro se reflejaba una fatiga enorme. La empresa le había quedado grande.
En cambio, Julián tenía un nuevo brillo en los ojos.
Sin embargo, Karina ya se había hecho la idea de que Julián nunca volvería con ella.
Veo que te va de maravilla, dijo Karina tratando de no externar sus inquietudes.
Me he levantado desde cero, la empresa donde trabajo me ha apoyado bastante. Por eso estoy en un lugar privilegiado, además, William me apoya en todas mis decisiones y entre los dos hemos formado una pareja muy sólida. Hemos dejado atrás todos nuestros rencores y temores. Ahora somos uno solo.
Pues me da gusto por ti. Bueno, me voy, los muchachos tienen algunos proyectos muy importantes.
¿Cómo están?
Están perfectamente bien de salud, ellos creen que estás muerto porque así se los he hecho saber.
Pues si crees que eso es lo más conveniente para ellos, pues adelante. Me duele porque son mis hijos, pero no voy a criticar tus decisiones ni a juzgarte.
Julián sentía que Karina era muy dura con él con respecto a sus hijos, pero tenía la esperanza de que algún día los volvería a ver.
Julián abrazó a William y juntos se fueron en dirección contraria de la de Karina.
Karina también se fue por el sendero contrario. Tal vez esa sería la última vez que se vieran.
Karina sintió como si fuera un eco de su vida pasada.
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Por otro lado, los hijos de Julián se preguntaban entre ellos mismo.
Oye, Sergio, ¿tú de verdad crees que nuestro padre esté muerto?
¿Por qué lo dices?, preguntó Sergio, intrigado.
Últimamente, he visto a nuestra madre muy rara como si algo nos estuviera ocultando, dijo Mario apoyando sus codos en el escritorio frente a la compu. Ven, quiero que veas esto.
Sergio se acercó a ver lo que le señalara Mario.
Había una nota muy importante que decía así:
Nadir Group ofrece un bono muy jugoso al CEO Julián Alfonso Cabrera por su éxito en el rascacielos más grande que se haya construido en la ciudad. Y lo felicita por su gran trayectoria en la arquitectura y sus diseños tan importantes.
Así se llama nuestro padre ¿no?, dijo Mario, lo había dejado de ver a la edad de 11 años y su mamá le había dicho que había muerto en un accidente, pero ahora estaba seguro que su madre les había mentido.
Tienes razón, es nuestro padre, es hora de que le hagamos una visita; ¿tú qué opinas?
Pero qué raro, si él está vivo, ¿por qué nunca nos ha visitado?, Mario se levantó y anotó la dirección en una hoja de su libreta y apagó la laptop.
Eso sí que es un gran misterio, pero tendremos que ir para que nos explique todo, ya que nuestra madre no nos quiere decir nada.
Pero por lo pronto no podrá ser. Acuérdate que tenemos que presentar esos proyectos que son nuestro examen final de eso depende que consigamos un buen trabajo, tal vez nuestro padre nos pueda ayudar.
Sí, puede ser ahora que sabemos que está vivo.
Nuestro padre está vivo, repitió Mario.