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En Las Garras Del Pasado

En Las Garras Del Pasado

Status: En proceso
Genre:Enfermizo / Posesivo / Viaje En El Tiempo
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Kiary Valverde

PARA ELLA LA VIDA LA HA CONDENADO A UN HOMBRE QUE LA DESTRUYE. PERO ESA MISMA VIDA LE DA UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD PARA CAMBIAR SU DESTINO...

LO QUE ELLA NO SABE ES QUE EL DESTINO YA ESTABA ESCRITO...

¿Crees que si regreso al pasado cambio mi destino?

NovelToon tiene autorización de Kiary Valverde para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

17

Después de la cena, nos encontramos en el jardín. La noche tenía el lugar repleto de luciérnagas que parpadeaban como diminutas estrellas suspendidas en el aire.

Mis ojos se deleitaban con la hermosa vista, intentando encontrar un respiro en medio del caos que era mi mente.

Diego estaba a un lado de mí; no estábamos tan cerca, pues la mesa de té nos separaba como una tregua silenciosa, pero aun así, podía sentir el peso de su mirada fija sobre mí, analizando cada uno de mis movimientos.

Sigo analizando su nueva táctica de seducción. Sabe a la perfección todo lo que me gusta, y eso hace que las cosas sean infinitamente más difíciles. En mi otra vida, simplemente me llevó en contra de mi voluntad, usando la fuerza bruta y el encierro; ahora, en cambio, estaba intentando enamorarme de la manera más retorcida y calculada posible.

¿Y si lograba derribar mi pequeña muralla? ¿Y si yo terminaba cediendo? Esas preguntas no dejaban de rondar en mi mente, aterrorizándome.

—Mi padre dijo que has estado hablando con él —pregunté sin apartar la vista del espectáculo de las luciérnagas.

—De alguna manera tenía que enterarme de lo que te gusta —respondió él con total naturalidad.

Me giré para verlo de frente; sus ojos no me miraban con la habitual urgencia posesiva, sino con un destello profundo de nostalgia.

—¿Sabes que puedo rechazarte, verdad? —pregunté, sintiéndome ya agotada de todo este juego mental.

—¿Lo harás? —preguntó él, viéndome fijamente con una ligera chispa de diversión en los labios.

—Sí —respondí de inmediato, apartando la vista con frustración—. Espero que mi padre te haya dejado claro que odio profundamente que intenten forzar las cosas —añadí, levantando la taza de té para darle un sorbo y calmar mis nervios.

—Me dijo que detestas la cercanía forzada. Entiendo perfectamente tu punto... —se quedó en silencio un instante, con la mandíbula tensa, antes de continuar—. Pero yo no conozco cuáles son los límites... Quizás por eso estoy tan rematadamente empeñado en estar a tu lado... Eres la primera persona que me los pone.

Me quedé en completo silencio, sin saber qué replicar ante esa verdad tan cruda.

—¿Has pensado alguna vez en ir a terapia? —solté de la nada.

—Mi madre me tiene citas programadas todos los meses; había mejorado bastante, creí que lo tenía bajo control... hasta que te vi. Los resultados se fueron a la mierda, y debo admitir que es lo mejor que me ha podido pasar en la vida.

Me giré para verlo con incredulidad.

—¿Te parece que está bien actuar de la forma en que lo haces?

—No, no está bien —respondió, viéndome fijamente a los ojos con una sinceridad aplastante—. Pero si no fuera por mi comportamiento, no te tendría aquí conmigo ahora mismo.

—No me gusta tu comportamiento.

—Lo sé, y te juro que estoy haciendo un esfuerzo monumental por no ser tan terrible contigo.

—¿Qué tan terrible puedes llegar a ser, Diego?

—No quiero hablar de eso.

—Pues yo sí quiero. Estás siendo muy cruel conmigo, y necesito saber exactamente qué tan lejos tienes pensado llegar para entender de una vez por todas que estás mal.

Él se puso de pie de un salto, se quedó frente a mí, se arrodilló sobre el césped y me tomó de las manos con firmeza, obligándome a sostenerle la mirada.

—Puedo ser un monstruo, ni yo mismo sé qué tan lejos podría llegar; nunca antes había tenido un interés tan enfermo como para atreverme a traerte aquí... Si supieras lo que eso significa, entenderías la magnitud real de lo que siento por ti.

Lo miré a los ojos, sintiendo un vuelco en el estómago. ¿Por qué diablos tengo el presentimiento de que me está hablando con el corazón en la mano?

—Diego...

—Solo quiero que me des una oportunidad, por favor... déjame intentarlo —suplicó.

Dicho esto, besó el dorso de mi mano y tiró suavemente de mí hasta levantarme, dejándome a escasos centímetros de su rostro.

—Te prometo que no te arrepentirás —susurró antes de regalarme un beso corto y suave en los labios.

—¿Y si te cansas de mí, qué? ¿Dónde quedo yo en todo esto?

—Nunca me cansaré de ti; ese es el maldito problema —respondió con una desesperación sorda—. No habrá nadie más en mi vida que no seas tú. Y por esa misma razón, jamás podré dejarte ir.

Se puso de pie por completo. Sin darme el menor tiempo de replicar o apartarme, me cargó en vilo entre sus brazos y comenzó a caminar hacia la casa.

—¡Bájame ahora mismo! —le pedí, completamente sorprendida y con el corazón a mil por hora.

Él hizo caso omiso a mis súplicas, llevándome en peso hasta dejarme caer con suavidad al pie de las escaleras del recibidor. Me quedé de pie allí, inmóvil.

—Vamos a dormir —ordenó, tomando mi mano con delicadeza.

Por pura inercia me planté en el sitio, negándome a dar un paso más. ¿Dormir juntos?

Él se giró para mirarme, notando mi resistencia.

—Diego...

No me dio el menor margen de reacción; simplemente acortó la distancia, se inclinó y me besó con una calma y una calidez que desarmaron todas mis defensas. Aquella dualidad me estaba volviendo completamente loca; ya no sabía qué esperar de él, ni cómo descifrarlo.

—No me tengas miedo, Elizabeth. Mientras estés conmigo, te juro que jamás te trataré mal. Te lo prometo.

—¿Y si me niego...? ¿Y si de verdad no quiero estar aquí? —pregunté con la voz temblorosa.

—Deja de fingir y de negar que sientes algo por mí —dijo él, ahuecando mi rostro con ambas manos con una ternura infinita—. Sé perfectamente que mi cercanía te gusta.

—No es cierto... —susurré, negando con la cabeza mientras lo miraba a los ojos.

—Elizabeth, te he besado... y no te alejaste.

Me mordí el labio inferior con fuerza, sintiendo cómo los recuerdos de mi otra vida salían a flote de golpe.

Él no sabía nada de eso; no tenía la menor idea de en lo que había convertido mi existencia anterior.

No sabía que cada caricia tierna que me daba entonces solo era la miserable recompensa después de mantenerme retenida en contra de mi voluntad.

No sabía que estos eran nuestros primeros besos reales en esta nueva vida, ni que yo me había pasado años enteros añorando un trato diferente, deseando que me dejara escoger por mí misma, que fuera yo quien decidiera libremente quedarme... Y hasta que eso no sucediera por voluntad propia, yo... no podía aceptar estar con él.

Levanté la vista para verlo, y mis ojos se anegaron de lágrimas. Él me observaba con una profunda preocupación, viendo cómo sus propias pupilas se cristalizaban al compás de las mías.

—¿No te has puesto a pensar que tal vez no tengo otra opción? —susurré, permitiendo que las lágrimas rompieran la presa y rodaran por mis mejillas—. Que no me has dado ni un solo segundo para reaccionar a nada... Desde el preciso momento en que te pedí que te mantuvieras alejado de mí, has hecho exactamente lo contrario. Me has seguido, me has acorralado, me has tocado, me has besado... Diego, por favor, déjame ser yo. —le supliqué con el alma rota.

Sus manos cayeron pesadamente a los lados de su cuerpo. Me soltó el rostro, y en ese exacto instante sentí un vacío inmenso, como si me hubieran arrancado el ancla.

Sus ojos dejaron de verme, ensombrecidos por una derrota dolorosa.

Detrás de mí, el sonido de unos pasos ligeros rompió el silencio del vestíbulo.

—Diego, tu padre ha llamado a la oficina; te necesita de inmediato. Dice que es urgente —anunció Eva con voz pausada.

Él se limitó a asentir con la cabeza, dirigiendo una última mirada cargada de un dolor indescriptible hacia mí antes de hablar:

—Voy a averiguar qué quiere y regresaré enseguida.

—Me quiero ir... —le dije con un hilo de voz, mirándolo a los ojos.

Su mirada recuperó por un instante aquella tristeza infinita del pasado.

—Por favor, quédate. Yo mismo te llevaré mañana a primera hora, te lo prometo, pero quédate... Quiero ser yo quien te devuelva a casa —dijo, extendiendo la mano para acariciar con delicadeza mi mejilla y limpiar con su pulgar el rastro salado de mis lágrimas.

Sus ojos me miraban con una intensidad tan abrumadora y magnética que lo único que mi cuerpo pudo hacer fue asentir en silencio.

Él me depositó un beso casto y tierno en la frente antes de dar media vuelta y alejarse, dejándome allí sola al pie de las escaleras, con un nudo asfixiante en la garganta y una confusión mental que amenazaba con terminar de enloquecerme.

¿Podría Diego realmente cambiar?

¿Existía la posibilidad de que fuera un hombre diferente esta vez?

1
Betty Saavedra Alvarado
Eli serás Caperucita para conquistar a tu lobo
Betty Saavedra Alvarado
Elizabeth estás enamorada deseas que Diego se cure para formar una familia se hara realidad tu deseo después de todo lo que has vivido con el
Betty Saavedra Alvarado
Diego no recuerda Elizabeth está con el en este momento muy difícil para ellos
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Betty Saavedra Alvarado
A no dejarse derrotar por nadie a luchar
Betty Saavedra Alvarado
Te preocupas por Diego por qué será
Betty Saavedra Alvarado
Tu estás cambiando a Diego poco a poco
Betty Saavedra Alvarado
Diego está enamorado de ti nunca te hará daño
Betty Saavedra Alvarado
Kiary no comenté estuve en el medico recién estoy leyendo los capítulos me gustó mucho
Kiary Valverde: Espero que te mejores pronto 🫰🏻❤️
total 1 replies
Betty Saavedra Alvarado
Diego poco a poco quiere conquistar a Eli aunque ella lucha por no caer su cuerpo dice otra cosa ahora están juntos
Betty Saavedra Alvarado
Me gusta la historia
Lectora con visión 🥰
es comprensible que estés a la defensiva, pero... viendo cómo dices que no se parecen en nada estos dos, entonces dale la oportunidad, se ve que este Diego si quiere ir legal y no a la fuerza
Lectora con visión 🥰
Yo no sé, pero a mí ya me convenció, pido que se le dé otra oportunidad
Lectora con visión 🥰
si claro, la tienes traumada bb
Lectora con visión 🥰
me encanta esta historia 🥰
Betty Saavedra Alvarado
Kiary un capítulo súper intenso me gustó mucho
Lectora con visión 🥰
Me ha encantado, seguiré leyendo 😸😊
Lectora con visión 🥰
empezamos mal con ese comienzo 🥺
Lectora con visión 🥰
😭😭😭😭
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
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