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Corazón Resentido

Corazón Resentido

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Embarazo no planeado / Malentendidos
Popularitas:6.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Celina González ♥️

Cinco años atrás, ella destrozó su corazón. Hoy, él regresa convertido en el poderoso heredero de un imperio, listo para ver caer a quienes lo despreciaron.

Cuando la familia de ella cae en la ruina, su padre la obliga a comprometerse con el magnate que puede salvarlos, sin imaginar que es el mismo hombre al que ella humilló en el pasado. Él acepta la unión solo para cobrarse cada lágrima y pisotear su orgullo.

Sin embargo, una noche de irresistible pasión arrastra a su corazón a una tregua, aunque al despertar vuelve a tratarla con crueldad. Todo cambia cuando ella se desmaya por una amenaza de aborto y sale a la luz su embarazo.

¿Seguirá buscando venganza o protegerá la vida que los une?

NovelToon tiene autorización de Celina González ♥️ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 17

El sol de la mañana se filtraba apenas por los ventanales de la suite principal, proyectando sombras largas sobre el piso de madera. Camil continuaba recostada en la cama, con la mirada fija en el techo y los brazos rodeando instintivamente su vientre. No había logrado dormir un solo minuto. Cada crujido de la casa, cada pisada lejana en el pasillo le aceleraba el pulso con la vana esperanza de que fuera Damián regresando a darle una explicación.

Cerca de las diez de la mañana, el sonido firme de unos pasos rompió el silencio del corredor. La puerta se abrió despacio.

Damián ingresó a la habitación. Llevaba un traje impecable de tono oscuro, perfectamente ajustado, la camisa planchada y el cabello peinado hacia atrás.

A simple vista, lucía la prestancia implacable del empresario poderoso que dominaba al consorcio Rothschild. Sin embargo, detrás de esa coraza pulida, su rostro estaba pálido, con sombras oscuras bajo los ojos y los rasgos tensos por una rigidez casi artificial. Por dentro se estaba muriendo; cada bocanada de aire le quemaba los pulmones y el latido de su propio corazón le retumbaba en las sienes como una condena.

Sostenía entre sus manos una carpeta de cuero negro. Caminó hacia la pequeña mesa auxiliar ubicada junto a la ventana, sin sostenerle la mirada a Camil ni un solo segundo.

—Espero que hayas descansado algo —dijo él. Su voz sonó plana, desprovista de cualquier matiz emocional, como si estuviera dictando un informe financiero ante una junta directiva.

Camil se incorporó despacio sobre la cama, sintiendo la debilidad física de su cuerpo. Lo observó con el pecho oprimido por una angustia sofocante.

—Damián... —musitó ella con el hilo de voz que le quedaba.

Él no la dejó continuar. Abrió la carpeta sobre la mesa y sacó varios juegos de documentos impresos, alineándolos con una precisión metódica para evitar que sus manos temblaran.

—No vine a discutir ni a darte reproches —interrumpió él, manteniendo la vista fija en los papeles—. Vine a entregarte esto. Son los documentos legales para la disolución definitiva de nuestro matrimonio.

Camil se congeló en su sitio. Sintió que el aire se le escapaba por completo de los pulmones. Miró las hojas blancas sobre la mesa y luego lo miró a él, incapaz de procesar las palabras.

—¿El... el divorcio? —preguntó ella, con los labios temblorosos—. Damián, ¿de qué estás hablando?

Él tomó aire lentamente por la nariz, apretando la mandíbula con tanta fuerza que los músculos de su cuello se tensaron. Cada palabra que estaba a punto de pronunciar lo atravesaba como una cuchilla, matándolo en vida, pero en su mente nublada por el rencor y la depresión, esa era la única salida noble que le quedaba para no terminar de destruirlos a ambos.

—Eres completamente libre, Camil —continuó él, alzando la mirada por primera vez, aunque sus ojos lucían apagados, desprovistos de ese brillo intenso que ella tanto conocía—. Eres libre de tomar la decisión que quieras respecto a tu salud, libre de interrumpir el embarazo si así lo deseas, libre de marcharte a donde te plazca y de no volver a ver mi rostro en tu vida.

Camil negó con la cabeza, sintiendo que las lágrimas acumuladas amenazaban con desbordarse. La frialdad de su discurso era mil veces más dolorosa que cualquiera de sus estallidos de furia pasados.

—Damián, por favor, escúchame un momento... —suplicó ella, intentando deslizar las piernas fuera de la cama.

—No —ordenó él con firmeza, dando un paso atrás para marcar una distancia insalvable—. Escúchame tú a mí. Te debo una disculpa.

La palabra resonó en la habitación con una extraña amargura. Camil se detuvo, mirándolo sin comprender.

—Te debo una disculpa sincera por todos mis arrebatos de estos meses —prosiguió Damián, con la voz serena pero cargada de una desolación profunda—. Me disculpo por haber sido tan estúpido de pensar que tú sufrirías por mí, por haber creído que podía forzarte a sentir algo que no sale de tu corazón. Fui un egoísta miserable al intentar obligarte a amarme a través del miedo o de la presencia. Nadie puede obligar a otra persona a amar... y yo me pasé todo este tiempo intentando doblegar tu voluntad.

Hizo una pausa obligada, sintiendo que un nudo denso se le atascaba en la garganta. Tragó saliva con dificultad antes de continuar, apretando los puños a los costados de su cuerpo.

—Te juzgué de la peor manera —agregó él, con una sonrisa amarga y trágica que no llegó a sus ojos—. Te traté como a una traidora cuando en realidad tú solo tomaste una decisión madura en el pasado: decidiste no tener nada conmigo simplemente porque no me amabas. Nunca me amaste, y yo fui incapaz de aceptarlo. Intenté hacerte sufrir para emparejar el dolor, pero no logré nada más que demostrar lo patético que soy.

Camil sentía que cada frase de Damián era una estocada directa a su alma. Quería gritarle que estaba equivocado, que el silencio del pasado no había sido falta de amor sino un chantaje brutal que destruyó su juventud, pero las advertencias del médico sobre el riesgo de perder al bebé y la parálisis del shock le impedían articular las palabras con claridad.

Damián sacó un bolígrafo de tinta negra del bolsillo interior de su saco y lo colocó sobre la carpeta abierta.

—En ese convenio no solo está la disolución de la unión legal —explicó él, volviendo a adoptar su tono serio—. Se ha dispuesto una transferencia de fondos de monto elevado a una cuenta bancaria privada a tu nombre exclusivo. Es una indemnización por el tiempo que te hice perder, por los malos tratos y por el arrebato de traerte a esta casa. Con ese dinero puedes salvar las empresas de tu padre, saldar sus deudas y continuar viviendo la vida de lujos a la que están acostumbrados como la familia adinerada que son... o puedes tomar ese capital, marcharte lejos de él y hacer con tu vida lo que se te venga en gana. Nadie te volverá a molestar.

Él se inclinó sobre la mesa, apoyó la punta del bolígrafo sobre la línea de su firma y trazó su nombre con trazo firme y elegante. Al terminar, dejó el lapicero al lado de la hoja y dio dos pasos hacia atrás, cediéndole el espacio.

—Tu turno —dijo simplemente.

Camil se levantó de la cama despacio. Sentía las piernas de plomo y la cabeza ligera por la falta de alimento y el dolor. Caminó hacia la mesa auxiliar como si avanzara hacia un ejecutor. Miró el documento: la firma de Damián lucía negra, definitiva, cerrando meses de matrimonio forzado y años de malentendidos.

Tomó el bolígrafo con los dedos temblorosos. La tinta amenazaba con manchar el papel por la inestabilidad de su mano. Miró a Damián a los ojos buscando un atisbo de la calidez de antaño, una rendija por la cual colarse para detener esa locura, pero él mantuvo la mirada perdida hacia el ventanal, negándose a sostenerle la vista.

Ocultando el llanto desgarrador que le quemaba el pecho, apretando los dientes para no emitir un solo gemido de dolor, Camil apoyó la punta de la pluma y estampó su firma al lado de la de él.

El sonido del rasguño de la tinta sobre el papel pareció retumbar en toda la habitación.

Damián cerró la carpeta de inmediato, tomando uno de los duplicados y dejando la copia de ella sobre la mesa.

—Puedes quedarte en esta habitación el tiempo que sea necesario —dijo Damián, ajustándose el botón del saco sin mirarla directo—. Hasta que la propiedad de descanso en la costa que se te ha asignado esté completamente lista y acondicionada para tu traslado. El personal de la casa sigue a tus órdenes.

Dio media vuelta y caminó hacia la salida con pasos pausados pero firmes. Antes de cruzar el umbral, se detuvo un instante, con la mano puesta sobre el pomo de la puerta.

—Adiós, Camil —musitó en un murmullo imperceptible antes de salir y cerrar la puerta tras de sí con un chasquido seco.

En cuanto el pestillo cayó, la resistencia de Camil se desintegró.

Se dejó caer sobre la silla junto a la mesa, escondió el rostro entre los brazos cruzados y rompió a llorar de una forma desgarradora.

Eran sollozos ahogados, violentos, que sacudían todo su torso. Lloraba por la injusticia de la vida, por la ceguera de Damián, por la crueldad de la mentira en la que habían quedado atrapados. Lloraba porque lo amaba con una locura silenciosa que la había consumido durante años, sufriendo en soledad la ausencia de él, soportando las amenazas de Guillermo Fontán para proteger la vida del hombre que hoy, creyéndola fría e insensible, le devolvía la libertad envuelta en un cheque millonario.

Mientras tanto, en la planta baja, Damián caminó a pasos rápidos por el vestíbulo, ignorando las miradas apenadas de los empleados. Salió a la entrada de la mansión, donde su automóvil lo aguardaba encendido.

Le hizo un gesto seco al chofer para que se retirara, abrió la puerta del conductor por sí mismo y se encerró en el habitáculo de cuero y cristal.

El silencio dentro del vehículo fue absoluto. Damián apoyó ambas manos sobre el volante de cuero, sosteniendo el aire en sus pulmones. Poco a poco, la rigidez de su espalda fue cediendo. Agachó la cabeza hasta pegar la frente contra la curva del volante y las lágrimas que había retenido con heroísmo durante toda la mañana brotaron de golpe, calientes y descontroladas, empapando la piel del volante y el cuello de su camisa.

Lloró con el pecho comprimido por una sofocación horrible, soltando el dolor en gemidos sordos en la soledad del auto. Se sentía completamente vacío, despellejado por dentro, convencido de que al entregarle ese papel le había devuelto la vida a ella, al precio de terminar de liquidar la suya propia.

Tras varios minutos de un llanto amargo y silencioso, Damián se limpió el rostro torpemente con la manga del saco, encendió el motor con el pulso desbocado y aceleró hacia la salida de la propiedad, dejando atrás el único lugar donde guardaba sus recuerdos más amados y más oscuros.

1
Carolina A²V
por algo se empieza 😊🤭🤭
Carolina A²V
ya me estoy molestando con Damian o se calma o le das un cachetaon mandado hacer 😊🤭
Carolina A²V
Camil debe entrar por esa puerta y hacerlo reaccionar
Carolina A²V
porque Camil no está en la clínica aguardando su salida❓️
Carolina A²V
eso no es importante ahora búscala
Carolina A²V
con la única que tienes
SE Pti
Bueno ya queda entre ellos dos saber escucharce y sanar mutuamente sus corazones heridos y recuperar el tiempo perdido entre ellos sin olvidarse de que su hijo los necesita a los dos muy fuertes y felices 🤔
SE Pti
Me doy cuenta que los hombres en toda la extensión de la palabra HOMBRES son más cobardes para primero acmiter sus errores y segundo pedir perdón a esa persona o mujer que hicieron daño quierodo o sin querer o simplemente dejan que su orgullo y ego pueda más consumirlos por dentro que curarse mentalmente y aprender a luchar de verdad un amor y por su familia 🤔
SE Pti
Ve por tu familia y lucha por ellos siempre contratodo para protegerlos🥺🥹🤗
SE Pti
Entonces lucha por salir de esa habitación y de esa clínica y busca la verdad pero esta vez se más inteligente antes de acabar con el verdadero enimigo y no con la víctima 🤔
Maria Guevara Arbulu
🫶
Betty Saavedra Alvarado
Damián ya sabes la verdad ahora a conversar con Camíl por ustedes y su bb
Betty Saavedra Alvarado
Damián tu solo te haciendo daño escucha a Camil ella te ayudo mucho Diana le hablaste claro
Betty Saavedra Alvarado
Damián las palabras de Camil están haciendo que busques la verdad para pedirle perdón a tu Camí y empezar una nueva vida juntos
Nancy romero
Damian ya me estabas haciendo renegar😭😭😭
Nancy romero
Damian ya me estabas haciendo renegar😭😭😭
Carolina A²V
Sebastián debes de recuperarte ser el chico gentil que conoció Camil
SE Pti
Ya era hora de que supieras la verdad de Camil llevaba sobres su hombros y el miedo que siempre le tuvo al desgraciado de su padre y ojalá cuando te recuperes puedas vengarte de ese viejo infeliz que fue el culpable de todo
🤔
SE Pti
Ojalá vuelva a ser ese chico fuerte y a luchar por su verdadero amor hacia su familia 🤔🥺
Betty Saavedra Alvarado
Damián está respondiendo al tratamiento muy pronto se recuperara
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