Una torpe pareja entre un policía novato y una periodista se ve involucrada en la verdad tras el mortal virus zombie y en el propio apocalipsis zombie que envolvió el mundo.
Ahora los dos, tendrán que hacer todo lo posible para salir vivos y huir al refugio más cercano de Alley City.
NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo #17: Momento de descanso
...⚠️ ESTE EPISODIO ES NARRADO POR STAN⚠️...
Mi compañera se había quedado dormida en mi hombro, las ratas voladoras por su parte empezaron a calmarse y el silencio del lugar acompañado por las suaves respiraciones de Melody, mis ojos fueron cediendo poco a poco al sueño.
Creía que iba a quedar derrotado por el sueño, cuando escuché que alguien intentaba entrar en la tienda de regalos, estaba por agarrar mi pistola cuando…
—Doctora, segura que su amigo está aquí, esto está cerrado
—Si, me dijo que se habían escondido en la tienda de regalos
Pude oír una voz tan familiar que hizo que me levantará para mover el mueble. Ella abrió la puerta al poco tiempo de que moviera el mueble que impedía el paso y de forma inesperada nuestras miradas se cruzaron al instante, dejándonos paralizados por más de un minuto.
—Ahm… ¿Se conocen? —nos preguntaron tanto Annie como Melody al ver nuestra reacción al ver al otro—.
—C-Cre… Creí que estabas en tu primer día como policía de Moncia —finalmente dijo, mordiéndose el labio y ocultando sus brazos detrás suyo—.
—Y-Y yo creí que estabas en tu trabajo de Barista en Moncia —le respondí rascándome el brazo y con un rubor en mis mejillas—.
—Así que se conocen, eh —se rió Annie con una mano en su cintura y una ceja levantada—.
—¿Eh? Espera… ustedes… ¿De verdad se conocen? —continuó, levantándose del suelo y acercándose a nosotros con las manos en sus cintura—.
—¡¿S-Son novios?! —grito Guinevere soltando una pequeña carcajada—.
—¡¿Que?! ¡¡N-no!! —gritamos al mismo tiempo al escuchar a la pequeña—
—No, no, no. Solo… solo… —tartamudeó Nicky poniéndose cada vez más roja y nerviosa—.
—¡Somos amigos! —la interrumpí con la respiración agitada—.
—S-sí, somos amigos —añadió apartando la mirada de la niña y agarrando su cabello de manera tímida—. Solamente somos amigos
—Ajam, amigos… —dijo Annie alzando una ceja y aguantando las ganas de reírse de nuestra timidez—
—¡Annie! ¿Crees que me puedas mostrar el zoológico? —le pregunto Melody saliendo de la tienda de un salto—
—Si, claro —Annie tiro a su hija del brazo para que caminara—. Ven, vamos, Guinevere
—¿Huh? Pero… pero mamá, quiero dormir, tengo sueño
—Guinevere, anda vamos —le insistió Annie tirando de su brazo—.
Nuestras compañeras terminaron por irse, no sin antes guiñarnos el ojo a los dos antes de dejarnos solos. Ambos tan solo apartamos la mirada al notar ese gesto de esas dos, que nos habían acompañado por toda la noche.
—¿C-Como es que e-estás a-aquí? Digo, se supone que habías obtenido un trabajo en Moncia
—Ah… so… sobre eso, supongo que hubo un cambio de planes en el último momento y ahora soy… soy un policía de Alley
—B-Bueno, eso… —me metió un pequeño puñetazo en el hombro—. Eso significa que ahora somos un equipo, novato
—Si, un equipo… si llamas, equipo a estar forzados a trabajar juntos para sobrevivir en un apocalipsis provocado por Glaver, si… es un gran equipo de dos tontos de 19 años
—Va-Vamos, solo piensa que esto es como unas vacaciones… sí… hay zombies, animales mutantes y posiblemente un dragón mutante asesino pero… —me volvió a dar otro puñetazo en el hombro—. Estamos juntos, la súper reportera, y su fiel amigo de apoyo, el policía novato
—¿Q-Qué tal si entras, súper Nicky? —le dije riendo e intentando mantener la compostura para no morir por la vergüenza de tenerla frente a mí—.
Estábamos cansados, así que después de cerrar la puerta de la tienda detrás de ese adorable desastre apodado como “Nicky”, nos sentamos en un rincón para respirar un poco y recuperarnos de la pesadilla de noche que habíamos vivido.
—P-Por cierto, so… sobre lo que pasó hace unos días en la academia, ya… ya sabes, lo… lo del…
—Ah, S-sí, entiendo. So-solo… solo fue un desliz jaja, lo… lo entiendo n-no te preocupes, yo lo entiendo, Nicky
—¿Qué? N-No, n-no, no… no fue un desliz, tú… realmente… —soltó un largo suspiro y se abrazo a sí misma—. Estás horas en las que he estado apunto de morir en bastantes ocasiones y… —su voz se volvió más temblorosa y se inclinó hacia mí para acercarse más—. Mm… crees que… ¿P-Puedo besarte otra vez?
Con mis mejillas tan rojas que parecía que estaban apunto de explotar, asentí en respuesta. Los dos cerramos, los dos cerramos los ojos, y nos acercamos al otro con el corazón aún más acelerado de lo que podía estar frente a cualquier monstruo que habíamos enfrentado.
Ella me sujetó del chaleco de mi uniforme de policía para tirarme hacia ella, por mi parte solo apoye mis manos en sus hombros en un intento por no caerme.
Creía que solo nos daríamos un simple pequeño beso, pero gracias a esa tonta chica ardilla, ese beso se transformó en una cadena de besos desesperados por algo de calidez humana.
—Es… Espera… Ni-Nicky —jadeé agarrando sus brazos al sentir sus manos desabrochando mi uniforme—.
—Ah… Lo-lo siento, creí que… Mm… me dejé llevar un po-poco
—Ehm… s-solo… so-solo hagámoslo lo más silencioso posible ¿Okey?, digo… no… no deberíamos… pero… —tartamudeé sin ser capaz de verla a los ojos—. S-si tu quieres ha-hacerlo yo… —ella me interrumpió con un beso antes de que me desmayara por la situación—.
—Stanley, tonto —jadeo ella entre besos, con la voz llorosa y entrelazando nuestras manos—. Si quiero hacerlo contigo
Tras toda la pesadilla que habíamos vivido en la ciudad, esas pequeñas muestras de luz en la noche eran tan embriagadoras que dejar de avanzar y buscar calor en el otro fue una batalla más difícil de lo que habíamos imaginado. Estábamos tan desesperados por el calor y por un refugio, que convertimos algo tan íntimo como hacer el amor en un colchón para no ser sobrepasados por la pesadilla que estábamos viviendo.
Cuando pudimos recuperar el aliento, me acurruque en su pecho para caer rendido ante el cansancio. Nicky solo me envolvió con sus brazos para brindarme un espacio en su pecho, en donde podía descansar sin temer por mi vida.
—Descansa, súper policía, ya hiciste suficiente por hoy —me susurró acariciando mi cabeza y cabello con cariño—.