Todos a su alrededor sabían lo que el sentía por ella, ella solo podía mirarlo como su mejor amigo, su hermano mayor, pero una noche mientras regresaban de una fiesta el se acercó a ella y mirando a los ojos le confesó que sentía cosas por ella. Ella no lo acepto, se alejo de el.
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una escena de celos
De pronto choque con algo, no quería abrir los ojos, tenía mucho miedo.
- Todo está bien, me susurraron. Abrí los ojos era Caleb.
Lo abracé con fuerza.
- Sácame de aquí, por favor, le dije temblando.
El me abrazo y caminábamos juntos.
Detrás de nosotros se escuchaban gritos aterradores y los de mis amigos.
De pronto el me jalo rápido, escuché que pasaban con una sierra.
La respiración de Caleb era agitada, yo tenía los ojos cerrados, pero sentía como su pecho subía y bajaba rápido.
- ¿qué pasa?, pregunté asustada abrazando con fuerza su cuerpo.
El no me contestó, solo sentí sus dedos acariciando mi oreja.
Abrí los ojos y el sonreía, mientras sus dedos acariaban mi oreja.Las luces moradas alumbraban suavemente en la oscuridad, podía ver su rostro.
- Se ven hermosos, después acarició mi cuello. Nos miramos, yo estaba perdida en sus ojos que me miraban fijamente.
No dije nada, sus manos acariciaban mi cuello lentamente.
- Kat, yo solo quiero ....
Lo interrumpí, no quería escuchar algo extraño.
- Mi prima nos va a estar buscando, será mejor salir de aquí.
El sonrió y beso mi frente.
- Si tienes razón, cierra los ojos para que podamos salir de aquí.
Me tomó de la mano con fuerza, camine con los ojos cerrados, yo sentía que mi corazón latía muy rápido pero no era por miedo, era por sentir los dedos de Caleb en mi cuello, es que el me confunde demasiado, además sale con Dana y yo con Noa.
- ¡Katia!, grito Lea. Abrí los ojos, Lea me abrazo.
Caleb me soltó, los demás salieron detrás de nosotros, Dana se reía mientras se acercaba a Caleb.
- Amor te perdiste de todo, tome fotos fue divertido, le decía mi prima a Caleb.
Dana lo abrazo y el respondió que le mostrará las fotos.
Juls se acercó.
- ¿Estás bien?, te separaste de nosotros.
- Salí corriendo, dije sería.
- Vamos a otro juego, decía mi prima. Me estoy divirtiendo, decía jalando el brazo de Caleb.
Todos los seguimos, llegamos a los carritos chocones, me subí con Lea, Dana con Caleb. Lea y Dana chocaron ellas se miraban enojadas, Caleb me miraba sonriendo, yo lo miraba nerviosa.
Bajamos, fuimos a comer. Mientras todos estaban sentados fui al baño.
Al salir Oscar estaba esperándome, yo pase a su lado y le dije adiós. El me tomo de la mano.
- Vamos, solo quiero tu número, decía sonriendo.
Apenas iba a pronunciar algo cuando vi la cara de Óscar girarse del puñetazo que le dieron.
Oscar cayó al suelo, Caleb lo miraba con rabia.
- ¡No te quedó claro pendejo, no te lo va dar, ella no está disponible!, le grito Caleb.
Caleb me jalo del brazo y caminamos hacia unas jardineras que estaban cerca de ahí.
- Ya suficiente tengo con que salgas con Noa, no pienso soportar que hables con otro, decía enojado acorralando mi cuerpo con el suyo.
Yo no decía nada solo lo miraba asustada.
- Te comparto con el, porque me lo pediste, pero solo estoy esperando que el arruine todo para tenerte solo para mí, decía susurrando a mi oído.
- No eres mi dueño, le dije nerviosa.
El me miró enojado.
- No soy de tu propiedad, si estoy con Noa es porque yo lo quiero, además tu estás con otra.
- Claro, olvídalo, solo estaba bromeando, dijo sonriendo. Se alejo y entro al baño.
Regrese a la mesa nerviosa.
- ¿estás bien?, me preguntó Lea.
- Si, me encontré con Óscar, pero ya no creo que me moleste.
- ¿que pasó?
- Le di una cachetada, dije sonriendo.
Tuve que mentirle, no quería decirle que su hermano me acababa de hacer una escena de celos.
El regreso a la mesa como si nada hubiera ocurrido, Dana no abrazo y lo beso.
Yo baje la mirada y no quise mirar como ella lo acaricia, la verdad es que estaba confundida.
Terminamos comprando artesanías y nos marchamos.
En el camino, me hice la dormida no quería mirarlo, no entiendo porque arruina las cosas, éramos grandes amigos, me encantaba contarle todo, ahora lo único que quiero es alejarme de él.
Llegamos a casa me despedí de todos, menos de el porque Dana lo estaba abrazando y no lo soltaba.
Entre a mi habitación, Noa me llamo y me pedía que le contara como había estado el viaje, le conté de los juegos, de la casa de terror, pero nada de Óscar, mucho menos que Caleb me defendió.
Nos despedimos dulcemente, le decía que lo extraño y que lo quiero.
Mi prima entro a la habitación, se cambio de ropa.
Hoy venciste un miedo Katita, jamás imaginé que ibas a entrar a la casa del terror, decía Dana
Yo no le contesté, me hice la dormida, la verdad no tenía ganas de hablar de nada.
En la mañana baje a desayunar, Dana ya no estaba, no había podido dormir por todo lo que había pasado.
Todos estaban desayunando, el único lugar libre era al lado de Lea y Caleb.
Me senté, mamá me empezó servir.
- ¿Dormiste bien?, me preguntó Caleb sirviéndome café, sonriendo.
- Eres un idiota, le susurré.
El sonrió orgulloso.
Lea me abrazo.
- ¿Tuviste pesadillas?
- No, nada, dije sonriendo.
- Mi única pesadilla, fue soñar que me besaba con Caleb, me desperté gritando.
Desayuné y el tenía su mano en la mesa, mire sus dedos sentí escalofríos solo de recordar cómo acariciaban mi cuello.
No, te odio, te odio, me decía en mi mente, no era justo, tuvo mucho tiempo para decirme que sentía por mi y solo lo hizo cuando me vio con Noa y ahora me restriega su noviazgo con mi prima, que se pudra, pensaba mientras me comía molesta mi fruta.
- Vamos a preparar todo para la cena, decía mi madre. Niñas levanten la mesa.
Dana abrazo a Caleb.
- Vamos amor, tenemos que ir de compras, decía Dana.
Ellos se marcharon.
Lea y yo, ayudamos a nuestras madres a preparar todo para la cena, mientras limpiaba chiles y picaba fruta, no podía sacarme de la mente mi sueño besando a Caleb, sus palabras de compartirme.
- Estás muy callada, decía Lea.
- Es que estoy pensando en Noa.
- ¿Lo extrañas mucho?
- Muchísimo, ya quiero abrazarlo y que me bese, para poder quitarme estos pensamientos tontos de la cabeza.
- ¿que pensamientos?
- De que pueda engañarme y estar con otra, dije triste.
- Oye el te ama, no creo que te engañe, lo que ustedes tienen es muy lindo.