Diego Román siempre fue un hombre demasiado consciente de su belleza. Coqueto, encantador y famoso entre las mujeres, disfrutaba de la atención como si hubiera nacido para recibirla. Nunca tuvo novia fija porque prefería divertirse, hablar bonito y robar sonrisas donde fuera.
Pero toda su vida termina absurdamente cuando el teleférico en el que viajaba se desploma hacia el vacío.
Y la muerte… no fue el final.
Cuando despierta otra vez, ya no está en su mundo ni en su cuerpo.
Ahora es Liana Duar, la hija de una familia noble humana destinada a convertirse en la esposa del temido Rey de los Insectos, una criatura mitológica que gobierna un reino oculto lleno de seres venenosos, mariposas gigantes y monstruos alados.
NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 17 — Tomaré tu reino.
Liana avanzaba lentamente entre las enormes raíces del jardín floral mientras intentaba controlar su respiración.
El corazón le golpeaba fuerte.
Harta de que intentaran usarla contra Aster. Y sobre todo, harta de aquellos malditos jardines llenos de flores psicópatas.
Se mantuvo lejos del suelo la mayor parte del tiempo.
Porque había entendido algo importante cuando estudió.
Las especies florales sentían vibraciones desde la tierra.
Por eso avanzaba escondiéndose sobre ramas y árboles gigantes iluminados por pétalos brillantes del jardín.
Cada movimiento debía ser cuidadoso.
Silencioso. Y eso era experto en su vida pasada cuando deseaba irse sin ser descubierto.
Liana se sostuvo de una rama mientras observaba más adelante.
Y entonces lo encontró. Ahí estaba Aster.
Atado.
Varias raíces especiales inmovilizaban sus brazos y alas mientras docenas de pétalos brillaban alrededor como si el mismo jardín estuviera vigilándolo.
El rey tenía el rostro frío.
Pero Liana lo conocía lo suficiente para notar la furia contenida en sus ojos.
Y sinceramente…
Verlo herido hizo que algo dentro de ella se tensara inmediatamente.
Porque una de sus alas estaba rota.
Seraphel estaba frente a él sosteniendo una especie de daga floral extremadamente fina.
—Sorprendente —dijo el príncipe observando las alas negras—. Incluso inmovilizadas siguen intentando defenderse.
Aster lo miró con desprecio absoluto.
—Todavía puedo arrancarte la garganta.
Seraphel soltó una pequeña risa.
—No mientras esas alas sigan sujetas.
El príncipe levantó lentamente la daga acercándola a una de las alas.
—Aunque quizá deba debilitarlas un poco más.
Liana sintió que la paciencia se le acababa inmediatamente.
Porque entendió lo que iba a hacer.
Iba a arrancarle las alas.
Y aunque Aster jamás lo admitiría. Aquello probablemente le causaría un dolor insoportable.
Los dedos de Liana apretaron con fuerza la pequeña daga que había robado.
Respiró lento. Observó el jardín. Los guardias y las raíces.
Luego vió los talones del principe. Porque ahí estaban las raíces internas que conectaban directamente con el cuerpo.
Si se destruían…
La flor empezaba a marchitarse.
Liana observó a Seraphel otra vez.
Descalzo.
El príncipe apoyó la mano sobre una de las alas negras de Aster mientras sonreía ligeramente.
—Sabes, entiendo por qué te obsesionaste tanto con la humana. Incluso yo siento curiosidad por ella.
Las motas moradas dentro de las alas brillaron violentamente.
—No vuelvas a mencionarla.
Seraphel apenas iba a responder cuando Liana se lanzó desde arriba.
Rápida. Y completamente furiosa.
—¡ESE ES MI ESPOSO!
La daga atravesó brutalmente ambos talones del príncipe de las rosas.
Seraphel soltó un grito ahogado mientras caía violentamente al suelo.
Todo el jardín tembló.
Las rosas alrededor comenzaron a marchitarse inmediatamente.
Los guardias tardaron varios segundos en entender qué acababa de pasar.
Liana aterrizó frente a ellos respirando agitado mientras sostenía todavía la daga manchada.
Se veía aterradora.
—¿TOCARLE LAS ALAS? —gritó completamente furiosa—. ¿TÚ ESTÁS LOCO?
Seraphel intentó levantarse.
Pero su cuerpo empezó a deteriorarse lentamente desde las piernas.
Como una flor separada de su tallo.
Las rosas que crecían sobre piel comenzaron a secarse.
El príncipe abrió los ojos horrorizado.
—¿Qué… hiciste…?
Liana levantó apenas una ceja.
—Hice mi tarea y estudié.
Los guardias finalmente reaccionaron avanzando hacia ella.
Pero Aster ya la estaba mirando.
Y en el instante que la vio de pie…
Viva…
Algo dentro del rey se calmó y explotó al mismo tiempo.
Liana corrió inmediatamente hacia él esquivando raíces que se debilitaba junto con el poder del principe.
—No te pongas dramático, sigo viva.
Aster la observó fijamente mientras ella empezaba a cortar desesperadamente las ataduras de sus alas.
—Liana.
—Estoy ocupada salvándote. Después hablamos.
Y entonces Aster quedó libre.
El silencio duró apenas un segundo. Porque después vino la destrucción.
El rey se levantó lentamente mientras las alas negras se abrían completamente detrás de él. Una rota, sí, pero aún podía servir.
Los guardias retrocedieron inmediatamente.
Demasiado tarde.
Aster desapareció de su lugar y atravesó a uno de ellos violentamente contra las raíces gigantes.
El jardín entero tembló.
Las rosas comenzaron a destruirse una tras otra mientras enormes ráfagas oscuras atravesaban todo alrededor.
Liana observó la escena apenas recuperando el aire.
Seraphel intentó arrastrarse hacia atrás mientras su cuerpo seguía marchitándose lentamente.
—¡Deténganlo!
Nadie podía detenerlo.
Porque Aster ya había perdido completamente la paciencia.
Las alas negras cortaban flores gigantes mientras las raíces caían alrededor del jardín central.
El suelo empezó a agrietarse.
Varias estructuras florales colapsaron.
Y todo Elyndor comenzó a temblar.
Liana vio cómo el rey caminaba lentamente hacia Seraphel entre pétalos destruidos.
Frío. Silencioso y peligroso.
El príncipe levantó la vista aterrorizado.
Y Aster habló finalmente.
—Ahora tomaré tu reino como acto de traición.