no todos sufren por amor y aquellos son los que el mundo desprecia mas y cree lo peor que puede imaginar en su mente es mejor ser criticado a ser humillado esta historia es original sin plagios ni copias similar parecido a otras pero original trata de acuerdo al titulo
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demasiado cerca
Bianca terminó quedándose dormida en el sofá de su habitación sin siquiera darse cuenta.
El cansancio de toda la noche finalmente había vencido a sus pensamientos.
Cuando abrió lentamente los ojos, la luz de la mañana ya iluminaba parte de la habitación.
Y alguien la estaba cubriendo con una manta.
Bianca parpadeó confundida antes de levantar la mirada.
Yanet.
—¿Qué haces? —preguntó con voz adormilada.
Yanet se apartó apenas.
—Evitar que te despiertes con dolor de espalda. Aunque honestamente eso no arreglaría tu actitud.
Bianca soltó una pequeña risa cansada.
Todavía medio dormida.
—¿Dormiste aquí?
Yanet señaló el sillón frente al sofá.
—creo Alguien tenía que asegurarse de que la futura CEO no terminara cayéndose al suelo mientras dormía.
El comentario hizo que Bianca sonriera apenas.
Y entonces ambas quedaron en silencio.
Porque aquella escena se sentía demasiado normal.
Demasiado tranquila.
Como si llevaran mucho más tiempo juntas del que realmente tenían.
Bianca apartó lentamente la manta mientras intentaba ignorar la extraña sensación cálida en el pecho.
—No necesitabas quedarte.
—Lo sé.
La respuesta salió tranquila.
Natural.
Como si realmente no hubiera sido un problema para ella.
Y eso solo consiguió incomodar más a Bianca.
Porque comenzaba a acostumbrarse demasiado a su presencia.
A despertarla viendo a Yanet cerca.
A escuchar su voz apenas abría los ojos.
Y aquello era peligrosamente cómodo.
—¿Por qué me miras así? —preguntó Yanet de repente.
Bianca volvió inmediatamente a la realidad.
—No te estaba mirando.
—Claro.
Otra vez esa sonrisa divertida.
Bianca rodó los ojos antes de levantarse lentamente del sofá.
—Eres insoportable en las mañanas.
—Y tú bastante bonita cuando recién despiertas.
El comentario salió tan natural que Bianca se quedó completamente quieta.
Yanet también pareció darse cuenta segundos después de lo que acababa de decir.
El silencio se volvió inmediato.
Extraño.
Bianca sintió el corazón acelerarse apenas.
Ridículo.
Completamente ridículo.
—Voy a fingir que no escuché eso —murmuró finalmente.
Yanet aclaró ligeramente la garganta antes de levantarse también.
—Probablemente sea lo mejor.
Pero ninguna parecía realmente tranquila después de eso.
La tensión quedó suspendida entre ambas mientras Bianca caminaba hacia el espejo intentando distraerse.
Aunque lo peor era que todavía podía sentir la mirada de Yanet sobre ella.
Entonces alguien tocó la puerta.
Las dos se separaron inmediatamente como si hubieran hecho algo indebido.
El mayordomo apareció segundos después.
—Buenos días, señoritas.
Bianca respiró discretamente aliviada.
—¿Qué sucede?
—El señor Lorenzo pidió que desayunen con él esta mañana.
Bianca frunció apenas el ceño.
—¿Para qué?
—No lo especificó.
Claro. Porque Lorenzo jamás explicaba nada fácilmente.
El mayordomo hizo una pequeña reverencia antes de retirarse nuevamente.
Y cuando la puerta volvió a cerrarse, el silencio regresó.
Solo que esta vez era diferente.
Más pesado.
Porque algo había cambiado apenas unos minutos antes.
Algo pequeño.
Pero imposible de ignorar.
Y Bianca comenzaba a sospechar que Yanet Moreno estaba convirtiéndose en un problema mucho más peligroso de lo que imaginó cuando aceptó aquel matrimonio.
_anda vamos yo tengo mucha hambre
_tu eres tan irritante demasiado