El mundo no pertenece a los hombres. Pertenece a sus dueños.
Mientras los imperios mortales se desangran en guerras despiadadas e intrigas políticas por coronas de barro, los verdaderos hilos de Estirgia se mueven desde las sombras del plano divino. Doce Dioses Primordiales controlan el destino de la creación, y su voluntad se manifiesta en la tierra a través del Dogma: doce bendiciones místicas encarnadas en portadores mortales. Un poder absoluto capaz de reescribir la realidad, pero que exige un costo atroz: la erosión irreversible de la humanidad de quien lo canaliza.
En una tierra asfixiada por la traición, la necrosis y los caprichos de deidades implacables, las reglas del juego político están a punto de romperse. La guerra entre humanos es solo el preludio; el verdadero horror comienza cuando los peones divinos despiertan y Estirgia descubre el peso de la herencia de los dioses.
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Capítulo 16: El Mercado del Horizonte
El ascenso a la Terraza de los Vientos fue como cambiar de mundo. Jake y Elara dejaron atrás el golpeteo incesante de las forjas y el aire viciado del Muro de Azabache para entrar en un nivel donde el viento soplaba limpio, impulsado por grandes ventiladores rúnicos que mantenían a raya las tormentas de arena. Aquí, las calles estaban pavimentadas con piedra blanca y los edificios albergaban laboratorios de alquimia que movían la economía del continente.
Caminar por la Terraza con una placa de Rango Plata (D) les daba cierto estatus frente a los siervos, pero eran poco más que sombras frente a los caballeros de armaduras relucientes que portaban insignias de Platino (C+) o Diamante (B).
— Jake, mira eso —susurró Elara, señalando una vitrina donde una armadura ligera de Seda de Escorpión de Cristal brillaba bajo la luz del sol.
— Pronto —le aseguró él— Primero, necesitamos convertir ese cristal en capital. Un Rango Plata no debería tener un Cristal Superior, así que mantén la capucha puesta.
Buscaron el "Crisol de Érebo", una tienda de suministros alquímicos conocida por no hacer demasiadas preguntas. Al entrar, el olor a hierbas quemadas y azufre los recibió. Un hombre de ojos penetrantes y dedos manchados de tinta los evaluó tras el mostrador.
— ¿Rango Plata buscando pociones de salud? —preguntó el hombre con desdén— Estás en el nivel equivocado, muchacho. Los de tu clase compran en el Muro.
Sin decir palabra, Jake sacó el Cristal de Érebo Superior y lo puso sobre el tapete de terciopelo. La habitación pareció oscurecerse un tono mientras el cristal pulsaba con su luz violeta. El alquimista se ajustó sus lentes; su desdén se transformó en una codicia mal disimulada.
— Esto... esto es de un Alfa Corrupto. Un grado puro. ¿Cómo consiguió un Rango D algo que solo los equipos de Rango B se atreven a cazar?
— Suerte y un poco de acero —respondí Jake secamente— ¿Lo quieres o busco a otro postor?
— Ocho monedas de oro —ofreció el hombre rápidamente. Ochenta mil dólares, una cifra que habría alimentado a media barriada de Tales por un año.
— Quince monedas de oro —contraatacó Jake, proyectando una calma que no sentía— Sé que los laboratorios de la Aguja pagan el doble por esto para sus investigaciones sobre la Cicatriz del Mundo.
Tras un breve y tenso regateo, Jake demostró que su instinto para los negocios era tan afilado como su mano necrótica. Salieron de allí con 20 Monedas de Oro.
El Reabastecimiento
Con el capital en mano, se dirigieron a la armería "El Filo de Xylos-Vaga". Jake sabía que para sobrevivir en la Cicatriz del Mundo no podían escatimar en gastos.
• Para Elara: Adquirieron un conjunto de Cuero de Basilisco reforzado y un par de dagas gemelas de Acero Rúnico por un valor de 8 Monedas de Oro.
• Para Jake: Compró una capa de Seda de Escorpión de Grado A —capaz de ocultar la firma de energía del Dogma— por 10 Monedas de Oro. Además, gastó las 13 Monedas de Plata que traían del capítulo anterior en viales de "Aliento de Vida" concentrado.
Mientras ajustaba su nueva capa, Lete susurró en su mente con una anticipación oscura.
[LETE]: — Bonitos juguetes, Jake. Pero recuerda: la seda no detendrá el hacha de un Orco de Krag-Magur. Estás equipándote para saltar el abismo.
Jake miró el tablón de anuncios. La misión de la Cicatriz del Mundo lo esperaba. Con el equipo ajustado y el oro restante a buen recaudo, el joven supo que el tiempo de ser una presa había terminado.
Sobre el Mercado Negro y las Falsificaciones
sobre los Falsificadores de Oro Imperial:
En Estirgia existe una facción conocida como "El Yunque Sordo". Son alquimistas renegados y antiguos maestros grabadores de Petrox que operan en las profundidades de las ciudades industriales.
• El Desafío: Las Monedas de Oro Imperial no solo son metal; llevan un "Sello de Almas" vinculado al tesoro nacional.
• La Falsificación: El Yunque Sordo ha logrado crear "Monedas de Espejismo". Pesan lo mismo y brillan igual, pero después de 24 horas o al contacto con agua bendita, se disuelven en plomo común.
• El Riesgo: Intentar pagar a un alto funcionario o al Sindicato de Petrox con una moneda falsa es una sentencia de muerte inmediata; no te ejecutan, te convierten en un "Desecho" (esclavo sin alma) para las minas de hierro.