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Vendida Al Mejor Postor

Vendida Al Mejor Postor

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Amor prohibido / Romance
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Juliana Torra

Mi vida tenía precio…
y alguien pagó por ella.
Desde que nací, mi destino ya estaba escrito.

casarme con un hombre al que no amaba, unir dos familias, obedecer sin cuestionar.
Ser perfecta.
Ser sumisa.
Ser suya.
Pero el día de mi boda… huí.
Sin plan.
Sin rumbo.
Sin saber que escapar no me haría libre…
Ya no soy mía.
Pertenezco a quien ofreció más.
Pero aunque mi cuerpo cambie de dueño, mi espíritu sigue siendo libre.
Solo el tiempo dirá si esta venta fue mi perdición...
o mi salvación.

NovelToon tiene autorización de Juliana Torra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 17 — Jaula de cristal

El frío fue lo primero que sentí.

No el típico frío incómodo.

No.

Este era distinto.

Más limpio. Más seco. Más… silencioso.

Cuando bajé del avión, el aire de North Bay me golpeó el rostro como una advertencia. Todo a mi alrededor era blanco, cubierto por una capa de nieve que parecía infinita. Árboles altos, oscuros, rodeando el lugar como si protegieran algo… o escondieran algo.

No había ciudad.

No había ruido.

Solo… aislamiento.

Perfecto.

—Bienvenida —dijo Alessio detrás de mí.

No me giré.

Seguía observando el paisaje, intentando procesar el cambio tan brusco. Ámsterdam había sido luces, movimiento, vida.

Esto…

Esto era lo opuesto.

—Es… diferente —murmuré.

—Esa es la idea.

Claro.

Siempre lo era.

Subimos a un vehículo sin decir mucho más. El camino fue largo, silencioso, rodeado de árboles y nieve. No había señales de civilización. Ninguna.

Y eso…

Eso comenzó a incomodarme.

—¿Dónde exactamente estamos? —pregunté finalmente.

—Lejos.

Giré la cabeza hacia él.

—Eso no es una respuesta.

—Es la única que necesitas.

Rodé los ojos, pero no insistí.

Sabía cómo funcionaba.

Sabía que cuando decidía no decir algo… no lo decía.

El auto finalmente se detuvo.

Y cuando bajé…

Lo vi.

Desde afuera parecía una cabaña.

Grande, sí.

Elegante.

Pero simple.

Madera oscura, ventanales amplios, humo saliendo de la chimenea.

Un lugar acogedor.

Casi normal.

—¿Esto es todo? —pregunté, arqueando una ceja.

Alessio sonrió apenas.

—Entra.

Algo en su tono me hizo fruncir el ceño.

Pero obedecí.

Abrí la puerta.

Y el impacto fue inmediato.

No era una cabaña.

Era un palacio disfrazado.

El interior era completamente distinto. Techos altos, iluminación cálida, muebles de diseño, detalles de lujo en cada rincón. Todo perfectamente equilibrado entre lo rústico y lo sofisticado.

Era… impresionante.

—Wow…

La palabra salió sola.

No pude evitarlo.

—Eso suele pasar —dijo él, entrando detrás de mí.

Caminé lentamente, observando cada detalle, cada espacio, cada esquina.

—Por fuera parece… simple.

—Por dentro nunca lo es.

Giré la cabeza hacia él.

—Eso suena muy a ti.

—Lo es.

Una pequeña sonrisa apareció en mis labios.

Pero no duró mucho.

Porque la realidad volvió.

Siempre volvía.

—¿Y ahora qué? —pregunté, cruzando los brazos.

El silencio se instaló por un segundo.

—Ahora te instalas.

—¿Y luego?

—Luego te adaptas.

Solté una risa corta.

—¿A qué exactamente?

—A esto.

Hice un gesto alrededor.

—¿A estar encerrada?

Sus ojos se clavaron en los míos.

—No estás encerrada.

—Claro que sí.

Di un paso hacia él.

—No conozco a nadie aquí. No hay nada alrededor. No tengo a dónde ir.

Mi voz no fue alta.

Pero fue firme.

—¿Qué se supone que haga todo este tiempo?

El silencio se hizo pesado.

—Quiero ver a mis padres.

Las palabras salieron más suaves.

Más reales.

Más… vulnerables.

Y eso cambió algo.

Alessio no respondió de inmediato.

Y esa pausa…

Me tensó.

—Tu padre ya no está en el psiquiátrico.

El mundo se detuvo.

—¿Qué?

Mi corazón dio un golpe fuerte.

—Salió.

Mi respiración se aceleró.

—¿Cuándo?

—Hace poco.

Di un paso más cerca.

—¿Por qué no me dijiste?

—Porque quería asegurarme primero.

—¿De qué?

—De que estuviera estable.

Mi mente giraba.

—¿Dónde está?

—Seguro.

Esa respuesta no me gustó.

—Eso no me dice nada.

—Te contactará.

Fruncí el ceño.

—¿Cuándo?

—Pronto.

El silencio cayó.

Pero esta vez…

No era el mismo.

Era diferente.

Había algo más.

Algo que no entendía del todo.

—¿Y mi madre?

Esa pregunta…

Esa sí cambió todo.

Sus ojos se endurecieron apenas.

—Se fue del país.

Mi pecho se tensó.

—¿Qué?

—Desapareció.

El aire se volvió más pesado.

—¿Cómo que desapareció?

—Se fue.

Directo.

Sin rodeos.

Sin emoción.

—¿Por qué?

—Eso tendrás que preguntárselo cuando vuelva.

Apreté los labios.

—Si vuelve.

No respondió.

Y eso…

Eso me dijo todo.

El silencio se volvió incómodo.

Pesado.

Real.

—Toma.

Su voz rompió el momento.

Levanté la mirada.

Tenía un teléfono en la mano.

Nuevo.

Elegante.

Frío.

—Es tuyo.

Lo tomé lentamente.

—¿Para qué?

—Para cuando tu padre llame.

Sus ojos se clavaron en los míos.

—Cada vez que lo haga… respondes.

No fue una sugerencia.

Fue una orden.

—No importa la hora.

Mi respiración se volvió más lenta.

Más consciente.

—Está bien.

Pero no me moví.

No aparté la mirada.

Porque sabía que había más.

Y no me equivoqué.

Sacó otro teléfono.

—Y este…

Lo miré.

Reconociéndolo de inmediato.

Mi antiguo teléfono.

Mi conexión con todo lo que había dejado atrás.

—Puedes seguir hablando con tus amigos.

El impacto fue distinto.

No era control.

No completamente.

Era… algo más.

—¿En serio?

Él asintió.

—No voy a aislarte.

Una pequeña risa escapó de mí.

—Ya lo hiciste.

—No del todo.

Su mirada no se apartó de la mía.

—Eso depende de ti.

El silencio cayó una vez más.

Pero esta vez…

No fue incómodo.

Fue… extraño.

—Gracias —murmuré.

Y esta vez…

No me arrepentí de decirlo.

Él no respondió.

Solo me observó.

Como si intentara entender algo.

Como si yo fuera algo que aún no lograba descifrar.

—Tu habitación está arriba —dijo finalmente.

Asentí.

Y sin decir nada más…

Subí.

Cada paso se sentía distinto.

Más pesado.

Más real.

Abrí la puerta.

Y me detuve.

La habitación era amplia, elegante, con una vista impresionante del bosque nevado. Todo estaba perfectamente diseñado.

Demasiado perfecto.

Dejé los teléfonos sobre la cama.

Y me acerqué al ventanal.

Observando.

Pensando.

Sintiendo.

Porque por primera vez…

No sabía qué hacer.

No sabía qué sentir.

No sabía si estaba ganando…

O perdiendo.

Y eso…

Eso era lo más peligroso de todo.

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Luz Cardenas🇨🇴🇨🇴🥰🥰
interesante historia ..
Luz elna Cordoba coba
terminar la novela
Anonymous
Póngame el otro capítulo por favor , porqué esperar tanto ?
Nini Marin
muy misteriosa y enigmatica🤔🤔🤔🤔🤔🤔 🙄🙄🙄🙄🙄🙄🙄🫨🫨🫨🫨
Nini Marin
gracias escritora muchas gracias bendiciones éxitos en sus proyectos está muy interesante su historia 🙏🙏🙏🙏👍👍👍👍🙏🙏👍🫂🫂
T.gaitán: muchas gracias por los buenos deseos 🥰 me encanta que te guste mi novela
total 1 replies
Anonymous
Me gusta la novela aunque creo que va muy lenta
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