Cada persona tiene una misión en la vida, y el verdadero sentido de vivir es proteger y dar esperanza a otros.
Está es la historia de rios:
En medio de una guerra devastadora, Rios queda gravemente herido mientras el enemigo se retira prometiendo volver. Al borde de la muerte, su cuerpo entra en un profundo coma y los médicos lo dan por muerto.
Pero dentro de su mente, Rios despierta en un extraño lugar... ¿que pasará con ríos sobrevivirá?
Un Reto que le pone la vida... ¿Está vez como saldrá de esta situación?
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La verdad que no querías oír
El silencio… era absoluto.
El aire dejó de temblar.
La energía de Ríos ya no era caótica.
Ahora…
Era precisa.
Controlada.
La criatura lo observaba con atención.
—Vaya…
—Al fin dejaste de resistirte.
Ríos no respondió.
Solo dio un paso al frente.
Su mirada era firme.
—Esto se acaba aquí.
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En un instante…
Desapareció.
La criatura reaccionó.
Pero esta vez…
No fue suficiente.
¡CRASH!
El golpe impactó directamente en su abdomen.
El cuerpo de la criatura se dobló.
—…!
Ríos apareció detrás de él.
—Uno.
Golpeó de nuevo.
—Dos.
La criatura fue lanzada al aire.
Ríos saltó.
—Tres.
¡¡BOOOOM!!
El impacto contra el suelo sacudió toda la zona.
El terreno se rompió.
El polvo se elevó.
Ryan, desde lejos, apenas podía creerlo.
—Ese… sí es Ríos…
El hombre misterioso observaba en silencio.
—No…
—Este es alguien más.
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La criatura intentó levantarse.
Pero Ríos ya estaba frente a él.
Lo tomó del cuello.
Lo levantó.
—Se acabó.
La criatura… sonrió.
A pesar de todo.
—Sí…
—Se acabó…
Ríos frunció el ceño.
—¿Qué?
La criatura lo miró fijamente.
Sus ojos brillaron más intensamente.
—Pero no como tú crees.
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De repente…
Su cuerpo comenzó a desintegrarse.
—¿…?
Ríos retrocedió.
—¿Qué está pasando?
La criatura soltó una risa baja.
—Nosotros…
—No somos el enemigo.
Silencio.
Ryan gritó desde atrás:
—¡No le creas!
Pero Ríos no apartó la mirada.
—Entonces… ¿qué son?
La criatura habló con dificultad.
—Somos…
—Mensajeros.
El ambiente se volvió pesado.
—La grieta…
—No la abrimos nosotros.
Ríos sintió un escalofrío.
—Entonces… ¿quién?
La criatura sonrió.
—Tú.
Silencio.
Total.
—…¿Qué?
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En el hospital…
Las máquinas se estabilizaron por un momento.
Luego…
Volvieron a alterarse.
—¡Su actividad cerebral está en picos extremos!
Ana no entendía.
—¿Eso es bueno o malo?
Nadie respondió.
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De vuelta…
Ríos retrocedió un paso.
—Eso… no tiene sentido.
La criatura continuó:
—Tu regreso…
—Rompió el equilibrio.
—Abriste la puerta…
—Entre mundos.
El corazón de Ríos latía con fuerza.
—No…
—Yo no hice eso…
El hombre misterioso habló por primera vez en segundos:
—…Es verdad.
Ríos giró bruscamente.
—¿Qué?
El hombre lo miró con seriedad.
—Tu existencia actual…
—No debería ser posible.
Ryan se quedó en silencio.
—O sea…
—¿Todo esto es por Ríos?
El hombre asintió lentamente.
—Sí.
Silencio.
Pesado.
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La criatura ya casi desaparecía.
—Y esto…
—Apenas comienza.
Sus ojos se fijaron en Ríos una última vez.
—Ellos…
—Ya vienen.
Ríos apretó los puños.
—¿Ellos quiénes?
La criatura sonrió.
—Los verdaderos…
—Dueños del otro lado.
Y desapareció.
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Silencio.
Nadie habló.
El viento volvió a soplar.
Ryan fue el primero.
—…Ok.
—Eso fue demasiado.
Ríos no se movía.
Su mente…
Se había quedado en una sola frase.
"Tú abriste la puerta."
—Yo…
Bajó la mirada.
—¿Hice todo esto…?
El hombre misterioso se acercó.
—No fue intencional.
—Pero sí…
—Es tu responsabilidad.
Ryan intervino.
—Oye, no le metas toda la culpa así.
Pero el hombre continuó:
—Si no haces nada…
—Este mundo colapsará.
Silencio.
Ríos levantó la mirada.
Sus ojos… cambiaron.
No había duda ahora.
—Entonces lo arreglaré.
Ryan sonrió levemente.
—Esa es la actitud.
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Pero el hombre negó.
—No será tan fácil.
Ríos frunció el ceño.
—¿Por qué?
El hombre miró al cielo.
La grieta seguía ahí.
Pero ahora…
Se estaba expandiendo lentamente.
—Porque lo que viene…
—No se puede derrotar solo con fuerza.
Silencio.
Ríos apretó los puños.
—Entonces me volveré más fuerte.
El hombre lo miró.
—No.
—Tendrás que entender…
—Qué eres realmente.
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A lo lejos…
Muy lejos…
En la oscuridad detrás de la grieta…
Varias presencias…
Abrieron los ojos.
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Ríos levantó la mirada.
Serio.
Decidido.
—Entonces…
—Dímelo.